Un Papa consagra el altar de una catedral en América por primera vez en la historia

Una catedral «viuda provisoria»

"Un templo marcado con la belleza poliédrica y multiforme de siglos y que, ahora, se vuelve 'belleza panameña'"

Una catedral "viuda provisoria"
El Papa consagra el altar de la Catedral Santa María la Antigua de Panamá

"La belleza de ayer es la base para construir la belleza de hoy y del mañana", como dice este Papa que, allá por donde va triunfa y contagia esperanza

(José M. Vidal, enviado especial a Panamá).- Es la primera vez en la historia que un Papa consagra el altar de una catedral en América. Una catedral a reestrenar, que luce espléndida y totalmente restaurada, conservando sus esencias fundacionales. Sencilla y elegante a la vez, con siglos de historia a sus espaldas y una belleza intacta que ha surcado los siglos y los avatares.

Nació, vivió y murió, víctima de ataques y saqueos de los piratas y de la voracidad de las llamas, pero, ahora, renace de sus cenizas.

Como dice el restaurador principal, el arquitecto español, Antonio Sánchez-Barriga, «hemos recuperado la dignidad de una catedral que estaba totalmente abandonada».

Cuando el descubridor de Panamá Vasco Nuñez de Balboa, salió de Sevilla rumbo al nuevo mundo, se despidió de sus dos amores: la Virgen sevillana de la Antigua y su madre. A María le pidió buen viento. Y a su madre le prometió que, si todo salía bien, le construiría un templo a la Virgen de la Antigua en el primer lugar de tierra firme que avistase.

En 1673, se funda la nueva ciudad de Panamá y, en 1688, se colocó la primera piedra del templo. Una catedral pequeña y sencilla de madera que, en 1737, fue pasto de las llamas. Pero renació por vez primera de sus cenizas y, en 1796, se consagra una nueva catedral más grande y elegante, a la que se le van haciendo sucesivos añadidos.

Pero la sombra de la desgracia vuelve a posarse sobre ella, esta vez en forma del terremoto de 1882, pero, sacudida por dentro y por fuera, se mantiene erguida, hasta que en 1941 es declarada monumento nacional y, en 1983, recibe la visita del Papa Juan Pablo II.

Pero el templo sigue tocado y, en 2011, se cierra al público y, hasta 2015, no se inician los trabajos de restauración. El Gobierno sufragó los gastos de toda la restauración, excepto de la ornamentación interior que corrió a cargo de los fieles del arzobispado.

 

 



Y el templo sigue necesitando ayudas y pide donativos para «pagar el equipamiento básico, incluyendo la cripta delos arzobispos o el órgano de tres mil tubos».

Un templo marcado con la belleza poliédrica y multiforme de siglos y que, ahora, se vuelve «belleza panameña». Y como un resorte, el clero y la gente rompe en una sentida ovación por la pañemizacion de su seo. Porque «la belleza de ayer es la base para construir la belleza de hoy y del mañana», como dice este Papa que, allá por donde va triunfa y contagia esperanza.

Hoy, con un templo repleto de obispos, sacerdotes y fieles, el Papa se mostró satisfecho de que el arzobispo haya recuperado la casa de su esposa, «viuda provisoria» y se vuelve a convertir en casa en la que el obispo «escuche los gritos de los pobres», evitando caer en el abismo de la «esperanza cansada» y del Gris pragmatismo» o, lo que es peor, en » la herejía de que ya no tenemos nada que decir y aportar al mundo de hoy».

Como dice el padre Rómulo Aguilar, el máximo organizador de la visita papal, «todo un éxito, que, además, nos dejará un nuevo impulso para seguir construyendo una Iglesia viva y entregada a los más descartados».

 



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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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