Francisco Javier Tarriño se ordena sacerdote

«Sólo los valientes se atreven a ser felices»

«Sé lo que es estar enamorado de una chica, y ahora lo estoy de lo que voy a hacer»

Yo iba para veterinario, pero he encontrado la felicidad por este camino

Tiene la misma ilusión que una novia antes del gran día. «Esto va a ser como mi boda», asegura. En estos tiempos en que la gente joven se olvida de la Iglesia, este chico llega como caído del cielo. Francisco Javier Tarriño Cuero, natural de San Vicente de Alcántara, será ordenado hoy a las 12.00 horas diácono en la catedral de Badajoz, es decir, el paso previo para convertirse en sacerdote. Y celebra este acto el mismo día que cumple los 26 años.

Rebosa entusiasmo por los cuatro costados y se tiene muy bien aprendida toda la teoría. En su gran día estará acompañado por más de 400 personas entre familiares, amigos y conocidos. «Vienen varios autobuses del pueblo para estar conmigo, por eso digo que va a ser como mi boda», bromea. Lo entrevista Rocío Sánchez Rodríguez en Hoy.

-Una boda pero sin novia. ¿Está preparado para las renuncias?

-Yo sé lo que es estar enamorado de una chica y ahora puedo decir que estoy enamorado de lo que voy a hacer. Por la experiencia que tengo de los años de seminario me he dado cuenta de que el amor que podrías recibir de una pareja sería el mismo que el que puedes recibir en la comunidad eclesiática, y no lo echo de menos porque estoy satisfecho.

-No es solamente amor.

-Entiendo que las relaciones sexuales son para expresar el cariño. Hay cosas que a mi me llenan tanto como una relación sexual, no sé si tanto porque no tengo experiencia, pero me llena más el estar con la gente, el hecho de intimar, pero entendiendo la intimidad como la manera de llegar de verdad a las personas.

-Hay que estar muy convencido para dar un paso así.

-Yo iba para veterinario, pero he encontrado la felicidad por este camino. Sólo los valientes se atreven a ser felices. Vivimos un poco dispersos, vacíos. Yo le diría a la gente que se parara a escuchar en su interior. Cuando haces un alto en el camino te puedes plantear cosas, puede ser ésta u otra. Y la voluntad de Dios es que seamos felices.

-¿Es la voluntad de Dios para todos?
-Sí.

-¿Porqué no considera felices a las parejas homosexuales, por ejemplo?

-La Iglesia no rechaza a nadie que sea homosexual, por encima de todo está la dignidad de la persona, lo único que no va a aceptar aquello que vaya en contra de la naturaleza. Yo no voy a defender una doctrina diferente a la que defiende la Iglesia.

-¿No cambiaría nada?

-La sociedad camina mucho más rápido que la Iglesia. Ésta última ha dado pasos, pero va poco a poco. La Iglesia es como la misma vida, prudente, cautelosa, y ha de analizar para dar una respuesta.

-¿Nunca ha tenido dudas?

-Estando ya en el seminario perdí a mis abuelos, mi padre y mi hermano, éste último en accidente de tráfico, y mi madre sufrió un derrame cerebral. Todo en dos años y medio. En ese momento quise coger a Dios por el pescuezo, pero recibí mucho apoyo y encontré en la comunidad eclesiástica una nueva familia. Nunca he amado tanto.

-¿El siguiente paso es ser obispo?

-De momento me voy a la parroquia de Arroyo de San Serván, eso es lo que quiero hacer, ser párroco en una iglesia.

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