Pide a los padres de niños «con inquietud» que los lleven al Seminario

SOS vocacional en Segovia

El obispo realiza una llamada desesperada ante la ausencia de vocaciones sacerdotales

SOS vocacional en Segovia
Angel Rubio, obispo de Segovia.

El sacerdote está llamado a servir a los hombres y darles la vida de Dios

Cuenta El Norte de Castilla que los sacerdotes, más que por la crisis, están preocupados por la falta de vocaciones. El obispo de Segovia, Ángel Rubio Castro, realizó el domingo en su homilía una llamada desesperada porque la escasez de nuevos sacerdotes provocará que este mismo curso haya parroquias en la provincia que se queden sin curas.

Ante la «profunda preocupación» que esta circunstancia está causando en la Iglesia española, el prelado hizo una vehemente llamada a los sacerdotes, catequistas, padres y demás agentes de pastoral «para que aquellos niños, adolescentes o jóvenes con inquietud por descubrir lo que el Señor quiere de ellos, vengan a nuestro Seminario menor en familia o en compañía de adultos para que puedan dar respuesta a la llamada del Señor», dijo.

Tiempo difícil

El obispo Rubio pronunció estas palabras el domingo, en el transcurso de la Eucaristía que un centenar de sacerdotes concelebró en la Catedral con motivo del inicio Año Jubilar Sacerdotal, ceremonia en la que Juan Agudo recibió el diaconado como paso previo a su ordenación sacerdotal.

Ante las quinientas personas asistentes, el prelado ponderó la figura del Santo Cura de Ars, que tuvo que vivir y ejercer su ministerio en un tiempo difícil marcado por «la dictadura del racionalismo». Ángel Rubio, tomando unas palabras del Papa Benedicto XVI, aseguró que hoy la Iglesia debe hacer frente a esa dictadura y recordó que «el sacerdote está llamado a servir a los hombres y darles la vida de Dios» porque «es el hombre de la palabra divina y de las cosas grandes y sagradas y debe ser hoy, más que nunca, un hombre de la alegría y de la esperanza», manifestó.

En este sentido, el obispo pidió a los sacerdotes imitar al cura de Ars en su dedicación a la confesión; de ahí la necesidad de una pastoral de la reconciliación sacramental. «El sacerdote tiene que estar gozosamente disponible para este ministerio, dedicar tiempo al confesionario, incluso darle prioridad sobre otras actividades pastorales».

También abogó el prelado por el culto a la Eucaristía fuera de la misa, «que debe ocupar un lugar preferente enla vida de las parroquias». Estas han de programar semanalmente al menos una tarde, unas horas de la tarde, de adoración silenciosa ante el Santísimo Sacramento del Altar para que sacerdotes y seglares y también los niños solos o acompañados puedan visitarlo».

Ante la situación de falta de vocaciones, no es extraño que el recibimiento de un nuevo diácono salte a las páginas de los periódicos.

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