La Diócesis excluye la posibilidad de la venta

Palacio episcopal busca inquilino

El obispado quiere cederlo a Eleuterio Laguna, que instalaría allí obras de Zuloaga

El Obispado es partidario de preservar la discreción para evitar que la operación pueda malograrse

Cuenta Carlos Alvaro en El Norte de Castilla que el futuro uso del palacio episcopal comienza a despejarse. El Obispado, que en los últimos meses ha recibido varias propuestas, estudia cuál puede ajustarse más a sus condiciones antes de decantarse por una en concreto. No obstante, según ha podido saber EL NORTE, el obispo de Segovia, Ángel Rubio, ya ha mostrado un interés especial en ceder el uso del inmueble al empresario hostelero Eleuterio Laguna, que respetaría la ubicación del Museo Diocesano e instalaría otro con piezas de cerámica de Daniel Zuloaga y de vidrio de La Granja, además de una cafetería o espacio hostelero.

De esta manera, la propuesta de ‘Lute’ se ajustaría mucho a la idea que el prelado tiene para su antigua morada, porque el palacio no perdería su carácter museístico y cultural y tampoco correría el riesgo de convertirse en sede de iniciativas contrarias a la moral católica, posibilidad que en su día llevó a Ángel Rubio a rechazar la ubicación del Museo de la Fotografía que le propuso la Junta de Castilla y León.

El Obispado ha confirmado la existencia de propuestas, pero no ha querido desvelar el nombre de los empresarios, o mejor dicho, de las entidades interesadas en disponer en el futuro de las dependencias del palacio episcopal segoviano, una construcción del siglo XVIII que posee 4.200 metros cuadrados de superficie y alberga el Museo Diocesano desde el año 1995.

Según el vicario general de la Diócesis, Andrés de la Calle, ha habido «varias entidades» que han preguntado por el inmueble, aunque todavía no ha fructificado operación alguna. «Han venido, les hemos escuchado y estamos viendo qué proyecto se ajusta más al uso que nosotros entendemos puede tener el edificio en el futuro. Una vez decidido, llevaríamos a efecto un borrador de convenio con aquella oferta que más se acomode a nuestras condiciones».

De la Calle sí dejó claro que el Obispado excluye la posibilidad de la venta, por lo que la operación tendría que basarse en una cesión por un número de años o un alquiler: «En este punto, toda la Diócesis está de acuerdo», subraya el vicario. Eso sí, el planeamiento urbanístico tendría que cambiar para posibilitar otro uso diferente al estrictamente religioso. En este sentido, ni Ayuntamiento de Segovia ni Junta de Castilla y León pondrían impedimento alguno; es más, el Consistorio quiere tener ultimado antes de final de año el plan especial del casco histórico, que contemplaría la transformación del edificio.

El Obispado es partidario de preservar la discreción para evitar que la operación pueda malograrse, pero el prelado ve con muy buenos ojos la propuesta de la entidad en la que participa Eleuterio Laguna. El empresario hostelero, que acaba de ser víctima de un atraco en su propio domicilio y se recupera de las distintas heridas sufridas durante el asalto, no confirmó ni desmintió ayer su interés en el proyecto y prefirió mantenerse alejado de polémicas. «Las piezas de Zuloaga están muy bien donde están», zanjó.

Preocupación

La llamada pública que el obispo de Segovia hizo el pasado 26 de junio está, pues, dando sus frutos. El prelado expresó aquel día su «preocupación» y «desasosiego» por la incertidumbre que rodea el porvenir de la antigua residencia de la autoridad eclesiástica segoviana: «Han venido muchas personas a verlo, lo han recorrido, lo han medido… y nada. Hasta ahora no hemos tenido respuesta», dijo.

Ángel Rubio desveló asimismo que el inmueble está sufriendo un deterioro debido a la ausencia de uso: «No queremos que se acabe viniendo abajo, porque ya empieza a haber goteras, aunque, en cuento a estructura y construcción, se encuentra en muy buen estado».

El prelado estima conveniente facilitar al máximo la cesión del palacio con tal de que la ruina no avance y se consiga una conservación como el inmueble merece. «¿Qué hacemos con este edificio tan emblemático que tiene Segovia? -se preguntó-. No tenemos las ayudas ni los dineros necesarios para hacer allí un gran museo, un gran restaurante, unos salones de convenciones, por ejemplo. Ojalá hubiera empresarios que quisieran hacerlo. Yo se lo facilitaría».

Con la bendición de Don Angel

En los últimos años, el palacio espiscopal de Segovia ha sido propuesto para los fines más variados; sin embargo, el obispo ha tenido siempre la última palabra. Al fin y al cabo, se trata de decidir lo que se va a hacer con su casa. Aunque la operación debe contar con el visto bueno del Vaticano, a Ángel Rubio le corresponde bendecir en primera instancia.

El Obispado firmó hace unos años un convenio con la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León para convertir la casa del obispo en el gran Museo de la Ingeniería Romana. El acuerdo se rubricó con luz y taquígrafos, es decir, en un acto celebrado en el salón del trono del palacio ante los medios de comunicación. Pero aquello no prosperó, porque el museo romano acabó encallando.

La Junta ofreció entonces instalar en el inmueble el Museo de la Fotografía que la entonces consejera de Cultura, Silvia Clemente, prometió unos meses antes de la cita electoral autonómica de mayo del 2007, pero el nuevo obispo, Ángel Rubio, desestimó la idea porque «las obras fotográficas que estos museos suelen contener pueden herir la sensibilidad de muchas gentes, y claro, no podíamos correr un riesgo así», desveló el propio obispo el pasado mes de junio.

Al parecer, la Junta ofreció al Obispado la posibilidad de vetar incluso el contenido de las exposiciones si llegara a estimarlo oportuno, pero el obispo se cerró en banda. Simplemente, no le convencía la idea.

Después se especuló con la posibilidad de que el palacio albergara la sede permanente y definitiva de Las Edades del Hombre, e incluso instituciones como el Ayuntamiento de Segovia y la Diputación Provincial se pronunciaron a favor de que así fuera, al considerarla la opción más adecuada. El obispo ha reconocido en alguna ocasión que esto es lo que más le hubiera gustado y que incluso hubo conversaciones y gestiones, pero las circunstancias hicieron que todo quedara en agua de borrajas. «Era mi ilusión -afirmó el prelado-, pero…».

Rubio compareció entonces -junio del 2009- ante los periodistas ofreciendo ceder incluso gratis el palacio episcopal con tal de frenar su deterioro. Fue cuando empezaron a entrar en juego nuevas propuestas procedentes del sector hostelero. «¿Que quieren hacer una gran cafetería, un salón de convenciones? Me parece bien», afirmó el obispo en aquella comparecencia.
Lo que parece claro es que el culebrón puede encontrar un final convincente para las partes en las próximas semanas si nada se tuerce.

 

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído