"Los sevillanos son mi nueva familia en la fe"

Asenjo: «Mi relación con el cardenal Amigo ha sido excelente»

"La verdad es que me llevo un recuerdo imborrable de Córdoba"

Quizás pase un par de meses antes de que se anuncie a su sucesor en Córdoba

Mientras en Córdoba resuena cada vez más alto el runrún de las quinielas acerca de quién será el nuevo obispo, ayer se despejaba en Sevilla una de las claves que algunos vinculaban al relevo definitivo de Juan José Asenjo en la silla de Osio: su nombramiento como arzobispo de Sevilla, sede en la que llevaba casi un año como coadjutor a la sombra alargada de Carlos Amigo. Sin embargo, este castellano que –discreto, dialogante y cordial– tan bien supo adaptarse a Andalucía desde su llegada hace seis años a esta diócesis anuncia que seguirá de administrador apostólico «al menos hasta enero o febrero». Así lo confirmó a este periódico en una entrevista –realizada minutos después de la rueda de prensa que ofreció con monseñor Amigo–, en la que desmintió «totalmente» que su marcha de Córdoba esté supeditada en el tiempo a la fusión de Cajasur con Unicaja. Lo entrevista Rosa Luque en Diario de Córdoba.

–¿Cómo está viviendo su primera mañana como titular del Arzobispado hispalense?

–He querido compartir con mi nueva familia en la fe que son los sevillanos mi gratitud al Señor, que me encomienda continuar en la Iglesia de Sevilla el ministerio de salvación que ha desempeñado durante 27 años el cardenal Carlos Amigo Vallejo. También tengo sentimientos de gratitud al Papa por la benevolencia que me demuestra al encomendarme el servicio a esta Iglesia y de gratitud al cardenal, que en estos meses ha sido para mí un hermano más que un amigo.

–¿Tan buena ha sido la relación con su antecesor?

–He tenido una relación excelente con él, he percibido su testimonio de amor a Jesucristo y a la Iglesia y he recibido muchos buenos consejos que me van a servir en la etapa que inicio.

–¿Qué balance hace de sus meses como coadjutor?

–He tenido la oportunidad de conocer una Iglesia viva y dinámica. Todo esto para mí es fuente de esperanza junto con la gran devoción a la Virgen que profesa toda Andalucía y en particular el pueblo sevillano.

–¿Ha notado mucha diferencia entre Sevilla y Córdoba?

–Bueno, pues a lo mejor la idiosincrasia, la forma de ser de la gente… Pero también en Sevilla me he encontrado gente muy buena ¿eh? Tanto los sacerdotes a los que voy conociendo como los religiosos y los laicos. Y en cuanto a Córdoba qué decir. La verdad es que me llevo un recuerdo imborrable, tengo muchísimos motivos de gratitud hacia los cordobeses. Estoy orgulloso de haber sido obispo de Córdoba.

De estos seis años en Córdoba, el último a tiempo parcial, Asenjo –que además de muchas personas que admiran su saber hacer tiene aquí aún a su madre, enferma de alzheimer– valora especialmente «el haber dedicado mucho tiempo y muchas energías a acompañar y apoyar a los sacerdotes». También le satisface íntimamente su buen entendimiento con las cofradías, «que tanto significan en la religiosidad de Córdoba», y la atención prestada al Seminario, «que es modélico». Hay algo además en lo que ha puesto mucha carne en el asador, y es su empeño en moldear la diócesis como «una gran familia, más allá de las distintas sensibilidades espirituales».

–¿Tiene noticias de cuándo tendrá Córdoba nuevo obispo?

–No me despido todavía de Córdoba, no hay fecha para el anuncio de la sucesión. Yo creo que pasarán varias semanas, quizá un par de meses, y luego vendrá el periodo intermedio entre el nombramiento y la toma de posesión del nuevo obispo. De manera que hasta finales de enero o febrero seguiré como administrador apostólico.

–Pues mucho va a tener que dar de sí. ¿Cómo afrontará tanto desgaste físico?

–Haré lo que pueda; gracias a Dios tengo buena salud y duermo bien aunque poco. A pesar del cansancio espero seguir adelante con la ayuda de Dios y de los buenos colaboradores que tengo en las dos diócesis, sobre todo en Córdoba, donde ya es prolongado mi rodaje con los vicarios; tengo en ellos depositada toda mi confianza y les estoy muy agradecido, porque además lo están haciendo muy bien. He estado en Córdoba martes y viernes durante todo el año. Ahora quiero estar al menos los martes en el Consejo Episcopal, donde se gobierna la diócesis con los vicarios, y en alguna otra circunstancia especial. Estaré en momentos solemnes como por ejemplo la ordenación de diáconos el día de la Inmaculada, que la haré yo con muchísimo gusto.

–Sabrá usted que en Córdoba se vincula su marcha definitiva al cierre de la fusión entre Cajasur y Unicaja ¿Es así?

–Lo desmiento totalmente, lo puedes desmentir en el periódico. No tiene nada que ver. Mi permanencia aún en Córdoba tiene mucho más que ver con el cambio de nuncio que con otras cuestiones.

–¿Y qué me dice de las quinielas que circulan sobre quién será su sucesor?

–Yo también conozco las quinielas, pero no te puedo decir nada porque nada sé. Lo que puedo decir es que rezo para que sea un obispo padre y pastor, que se entregue a la diócesis. Pido a los cordobeses que recen por él ya desde ahora y que lo reciban y acojan con el mismo afecto y sentido de la colaboración con el que me acogieron a mí y me han acompañado durante todos estos años.

 

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