Tardá: "Este hombre tiene un problema de cordura"

Trinidad Jiménez: «La Iglesia es mucho más que Camino»

Olabarría: "Intromisión impropia de las funciones de la Conferencia Episcopal"

Pensaba que la Inquisición llevaba siglos desaparecida, pero "parece que vuelve"

La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha subrayado que la Iglesia católica es «mucho más» de lo que representa el secretario de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, quien ha advertido a los católicos de que si apoyan la ley del aborto están en «pecado público» y no pueden comulgar.

Sobre esta advertencia, que incluye a los diputados y senadores que tengan que votar el proyecto de reforma de la ley del aborto, no ha querido pronunciarse la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que se ha limitado a responder a los periodistas con un «no contesto a Camino».

En opinión de Emilio Olabarria, uno de los siete diputados del PNV, partido que se ha mostrado favorable a reformar la ley, las indicaciones de Martínez Camino constituye «una intromisión impropia de las funciones de la Conferencia Episcopal«, según ha manifestado en los pasillos del Congreso.

A su juicio, los obispos «pueden marcar la doctrina religiosa de sus feligreses, pero las materias que deben ser objeto de regulación legislativa son absolutamente ajenas a los designios de la teología».

Desde CiU, que ha dado en esta cuestión libertad de voto a sus diez diputados, Pere Macìas, uno de los parlamentarios que votará en contra de la reforma de la ley, ha dicho que a él, personalmente, le incomoda «profundamente» que la Iglesia pretenda ejercer este tipo de presión, que «ni es oportuna ni la mejor para los tiempos que corren».

Católico declarado, Macìas ha señalado que le parece una «injerencia incomprensible» el comentario de Martínez Camino y ha dicho que era de los que pensaba que la Inquisición llevaba siglos desaparecida, pero «parece que vuelve».

También católica, de CiU y en contra de la ley del aborto, Maria Concepció Tarruella ha señalado que respetaba las opiniones de la Iglesia, aunque, no significa que las suscriba al cien por cien».

La secretaria cuarta del Congreso, Celia Villalobos, del PP, ha remarcado que la cuestión planteada por Martínez Camino «es un problema de los católicos y de la Iglesia católica» y ha reiterado que «hay una separación clarísima entre la Iglesia y la política, y a partir de ahí los católicos sabrán lo que tienen que hacer».

«Nos equivocamos cuando intentamos trasladar la opinión de un obispo a la sociedad en su conjunto«, ha dicho esta diputada, para quien los obispos tienen que hablar para los católicos «y los católicos tendrán que tomar medidas» mientras que «los que no somos católicos haremos lo que consideremos oportuno».

Otro diputado católico, el vicepresidente tercero del Congreso, Jorge Fernández Díaz, del PP, ha defendido que «quienes tienen autoridad para definir qué es ser católico y qué requisitos deben cumplirse para comulgar tienen el derecho y el deber de decirlo».

Fernández Díaz ha apreciado la necesidad de clarificar que, lo mismo que la legislación civil tiene sus normas y que infligirlas tiene consecuencias en forma de delito, en el ámbito religioso ese incumplimiento de las normas se llama pecado.

Aunque ha admitido que él «lo hubiera dicho de otra manera» distinta a la de la Conferencia Episcopal, porque ese lenguaje «choca un poco» en la sociedad actual, ha subrayado, sin embargo, que «los destinatarios lo entienden».

El secretario del grupo socialista, Eduardo Madina, no teme que las indicaciones del también obispo auxiliar de Madrid hagan reconsiderar el sentido de su voto a los diputados socialistas católicos porque, ha dejado claro, «saben que el voto es del PSOE» y el PSOE ya ha decidido lo que va a votar en esta iniciativa legislativa.

Madina, que se ha declarado «agnóstico en materia de obispos«, sólo espera que la Iglesia respete «la decisión soberana» del Parlamento, en la que no influirá, ha apuntado, «ni por los criterios de este obispo para excomulgarnos ni por las opiniones de la Conferencia Episcopal».

Aunque el diputado de ERC Joan Tarda no es creyente, ha afirmado que muchos católicos, como su madre, se sentirán ofendidos por lo que ha dicho el obispo, ya que han luchado por un catolicismo «popular y ligado a la realidad social».

«Este hombre (Martínez Camino) -ha subrayado Tardá- tiene un problema no digo de salud pero sí de cordura«.(RD/Efe)

 

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