Falleció en el terremoto de Haití

La familia de Rosa Crespo destaca su entrega y su espíritu luchador

Fue la intérprete de Juan Pablo II en su visita a Zaragoza en el año 1982

"Sus compañeros y su entorno más cercano la recuerdan por su carácter jovial y alegre, así como por ser una mujer luchadora, hogareña, carismática y todo un ejemplo de superación y optimismo"

La familia de la subinspectora de la Policía Nacional Rosa Crespo Biel, fallecida en el terremoto de Haití, ha destacado hoy su espíritu luchador y su clara vocación de ayudar a los demás, y ha subrayado que era un ejemplo de superación y optimismo.

En un comunicado, la familia agradece todas las muestras de apoyo y solidaridad que ha recibido tras confirmarse el rescate de la subinspectora en Puerto Príncipe, después de permanecer una semana sepultada bajo los escombros de un edificio que se derrumbó por completo en el terremoto.

Zaragozana de 47 años, Rosa Crespo Biel, quien en 1987 se convirtió en una de las primeras mujeres en ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía, estaba casada con Federico Capdevila, con el que compartía su vida desde hace 28 años, y tenía dos hijas de 13 y 16 años.

Hija de padres sordos, colaboró siempre con el colectivo de personas sordas y fue secretaria de esta agrupación aragonesa hasta que pasó a formar parte del Cuerpo Nacional de Policía.

Su carácter emprendedor, destaca la familia, la llevó a embarcarse en el reto personal de servir a un país desfavorecido como es Haití, donde desempeñaba la labor de escolta de un alto cargo de la ONU desde agosto de 2008, misión que compaginaba con su faceta más solidaria: ayudar a los colectivos más necesitados del país.

En concreto, había promovido dos proyectos de cooperación en Puerto Príncipe, uno para prestar apoyo a la población sorda y otro, conocido como «Los Guapos«, una organización no gubernamental formada por guardias civiles y policías solidarios.

Desde Haití, se comunicaba a diario con su familia, a la que visitaba cada dos meses durante períodos de 15 días, indica la familia, que recuerda asimismo que en febrero tenía previsto regresar definitivamente a Zaragoza y seguir colaborando, desde aquí, en tareas humanitarias.

En sus más de veinte años de trayectoria profesional estuvo destinada en las Jefaturas Superiores de Policía de La Rioja y Aragón, donde desempeñó diversas funciones operativas en materia de seguridad ciudadana y policía judicial.

En 2003 ascendió a la categoría de subinspectora y asumió la jefatura de subgrupo del Servicio de Atención a la Mujer (SAM) en Zaragoza.

Por otra parte, ejerció de intérprete para personas sordas durante la visita del papa Juan Pablo II a la capital aragonesa.

A lo largo de su carrera obtuvo más de 30 felicitaciones públicas, entre ellas la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco en 1999 y una placa homenaje por hacer posible que 36 trabajadores sordos comenzaran a trabajar en la factoría de General Motors España, en Figueruelas (Zaragoza).

«Sus compañeros y su entorno más cercano la recuerdan por su carácter jovial y alegre, así como por ser una mujer luchadora, hogareña, carismática y todo un ejemplo de superación y optimismo«, concluye la familia, que indica que no hará más declaraciones públicas.(RD/Ep)

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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