En la 'Marcha por la Paz' al santuario de Aránzazu

Munilla: Indiferencia y «vida mundana», dificultades para acoger a Dios

El prelado de San Sebastián glosó la parábola del sembrador

"La Biblia no es un libro que habla sobre Dios, sino la Palabra de Dios dirigida a cada uno de nosotros"

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, destacó hoy que la «indiferencia», seguida de la «inconstancia» y la «tentación de la vida mundana», es la «principal dificultad» para que la Palabra de Dios «germine» en la sociedad.

Munilla se refirió en estos términos durante el acto que tuvo lugar junto al Santuario de Aránzazu, en Oñate (Guipúzcoa), con motivo de la ‘Marcha por la Paz’ que anualmente organiza la Diócesis de San Sebastián y en la que se dieron cita cientos de feligreses.

El obispo se dirigió a los presentes recordando la Parábola del sembrador, «desde un prisma un tanto especial», desde «los sentimientos que pudo tener aquel sembrador que esparcía la semilla aventándola por los campos».

En este sentido, señaló que este relato del Evangelio de San Lucas «tiene como trasfondo un marco festivo y trágico al mismo tiempo», ya que, por un lado, hace referencia a la «siembra de la semilla que es una acción movida por las expectativas de futuro, en la confianza de una cosecha abundante» y paralelamente «esconde el drama doloroso, por la certeza de que una parte importante de la semilla morirá sin llegar a germinar«.

A su juicio, esa es la «experiencia de Dios con nosotros«, puesto que «Él derrama abundantemente sus Palabras de Vida, con la alegría propia de quien sabe que serán acogidas por muchos corazones, al modo de la Virgen María» pero, al mismo tiempo, «con el sufrimiento inevitable de quien también conoce que se verán malogradas en otros muchos».

«En efecto, una parte de la Palabra cae al borde del camino, donde de forma inexorable se termina por ‘perder’, porque no tiene tierra que la acoja», señaló. En este sentido, destacó que «la primera dificultad para que la Palabra de Dios germine en nosotros es la indiferencia» e invitó a acoger «de forma entusiasta la semilla de su Palabra».

Por otro lado, indicó que la «segunda dificultad» es «la inconstancia«, unida a la «tentación de compaginar nuestra vida cristiana con una vida mundana». «La auténtica recepción de la Palabra de Dios requiere de nosotros una plena disposición para cortar con tantas incoherencias, presupuesto indispensable para acoger la llamada a la conversión», subrayó.

Además, recordó que en la Carta Pastoral de Cuaresma/Pascua del año pasado, los obispos de Pamplona, Bilbao, Vitoria y San Sebastián, apelaron a que la Revelación «tiene una estructura dialogal», es decir, es «una carta que Dios envía a los hombres en espera de una respuesta personal».

«Cuando entendemos esto, cuando nos percatamos de que la Biblia no es un libro que habla sobre Dios, sino la Palabra de Dios dirigida a cada uno de nosotros entonces, y sólo entonces, llegamos a ser plenamente cristianos», concluyó. (RD/Ep)

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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