"Juan Pablo II me escribió que estaba de acuerdo con la línea de la diócesis"

Carles: «En España, la crisis de vocaciones no es un drama general»

Wojtyla es "el Papa que ha tenido más contacto insistente y repetido con millones de personas"

No podemos estar tristes. Bueno, por las cosas que no van bien sí, pero no desanimados

Puede presumir de ser una de las pocas personas que ha cenado a solas con Juan Pablo II. Pero Ricard María Carles Gordó no es, ni mucho menos, un hombre presumido. Aquel momento, que marcó su vida de forma inexorable, sale de su memoria únicamente por el cariño fraternal que el arzobispo emérito de Barcelona sigue profesando por un hombre que ahora, aún más cerca del Padre, asiste con emoción celestial a uno de los mayores aplausos que se le ha brindado nunca: el Congreso Mundial ‘Juan Pablo II Magno’. Lo entrevista D. Vidal en La Verdad.

-¿Qué recuerda con más énfasis de Karol Wojtyla?

-Destacaría muchas de una humanidad enorme. Cuando me envió a Barcelona -vamos, todos hacemos las cosas obedeciendo, pero en este caso fui porque me lo pidió el Santo Padre-, tuvo la delicadeza de invitarme a cenar a solas antes de que tomara posesión, lo cual me hizo muchísimo bien, sabía muchas cosas que yo no conocía y yo también sabía cosas que el no sabía… Sobre todo esa cordialidad de sentirte acogido cuando me enviaba aún lugar que sabía que no era fácil… Quizá otro Papa no lo hubiera hecho.

-¿Qué le marcó de aquella cena íntima con Juan Pablo II?

-Su amabilidad; enorme. Su inteligencia; enorme… Su gran memoria…Y tuvo el detalle, al cabo del tiempo de estar yo en Barcelona, de escribirme una carta personal en la que decía que estaba de acuerdo con lo que yo estaba haciendo y que aceptaba la línea que había tomado en la Diócesis… Eso también lo agradece uno, porque con la cantidad de cosas que tiene que hacer el Papa, que te siga así y hasta que te envíe una carta que era bastante larga, lo agradecí mucho. También hay una anécdota curiosa. En una ocasión, que ya era tarde, un arzobispo español vio que el Papa arrastraba los pies y le preguntó si estaba cansado. Juan Pablo II se volvió y le dijo rotundamente: «Si el Papa no estuviera cansado a estas horas, tendría mala conciencia». De esas cosas rotundas que el tenía en las que se reflejaba toda su personalidad, toda su espiritualidad, su trabajo…

-¿Qué aspecto de ese trabajo cree difícil de repetir?

-No una huella, sino un hecho: sus 22 años de pontificado. Ha habido un par nada más… Pero tampoco eran momentos en los que el Papa pudiera actuar en todas partes como ahora, con más medios. Eso es único. Es el Papa que ha tenido más contacto insistente y repetido con millones de personas. No descansaba por ello, conocía el mundo entero y lo que sabía no es porque le informáramos los obispos o cardenales, sino que lo palpaba directamente en todas partes. Creo que esta cualidad es irrepetible.

-¿Ha cambiado mucho la Iglesia en este lustro sin su presencia?

-Bueno, diría que sigue creciendo. Últimamente se ha sabido que el número de católicos asciende a 1.160 millones de personas. Y sigue creciendo. Cuando veo a grupos de personas desanimados, temerosos de la Iglesia, yo siempre les digo que se acuerden de que esto empezó con doce pobres hombres a los que el Señor les dijo: «Id y predicad el Evangelio». ¿A quién? ¡Al Imperio Romano! Un Imperio con inteligencia, con gran fuerza… y se lo dijo a doce pobres hombres. En 20 siglos hemos pasado de doce pobres hombres a 1.160 millones de católicos, y creciendo. No podemos estar tristes. Bueno, por las cosas que no van bien sí, pero no desanimados.

-Sin embargo, sí se habla de una importante crisis de vocaciones…

-Bueno, depende. Un cardenal de México, hablando de la crisis de vocaciones, aseguraba que tiene 500 seminaristas mayores. ¡500! Le pregunté que cómo lo había conseguido, y me dijo que por cada 10 seminaristas, tiene un formador. Lo que preocupa en algunas partes, en otros sitios es todo lo contrario.

-¿En España preocupa?

-Nuestra Diócesis tiene 45 seminaristas mayores, y ha partido de cero. En la de Toledo tienen 80 o 90 seminaristas mayores; Valencia está en torno a los 35… No es un drama general.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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