Rafael Navarro Valls Autor del libro 'Entre la Casa Blanca y el Vaticano'

«El Papa y Washington no tienen un teléfono rojo, pero sí una red que evita conflictos»

"Entre el poder espiritual y el temporal hay una delgada frontera"

«Obama sabe que en su país hay 100 millones de católicos; y Benedicto XVI, que Obama puede reorientar la política hacia una visión católica»

El prestigioso experto en las relaciones Iglesia-Estado Rafael Navarro Valls no se da tregua. A sus 70 años, este cartagenero acaba de publicar el libro ‘Entre la Casa Blanca y el Vaticano’ (Ediciones Internacionales Universitarias), donde analiza las relaciones de las últimas décadas entre lo que llama «los poderes más vigorosos del espectro humano».

Quien fue secretario general de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y director del Departamento de Derecho Canónico y Eclesiástico del Estado de esta institución, presenta la obra esta tarde en su ciudad natal. Lo hace a las ocho en el Centro Cultural de Cajamurcia (Plaza del Icue). Entre otros le acompañará su hermano Joaquín, portavoz de la Santa Sede con Juan Pablo II y actual presidente del consejo asesor de la Universidad Campus Biomédico de Roma. Lo entrevista José Alberto González en La Verdad.

-¿Por qué publica este libro y por qué lo hace ahora?

– Me parece que abordar un análisis de las cuestiones que preocupan al poder en estado puro, la Casa Blanca, y a la primera autoridad moral de la tierra, el Vaticano, supone aportar perspectivas nuevas de los poderes más vigorosos del espectro humano.

– Además de su mirador como experto, la posición de su hermano le habrá brindado otra atalaya privilegiada. Quizá sabe claves y anécdotas al alcance de muy pocos.

– Mi dedicación a este tema es parte esencial de mi profesión, porque mi disciplina aborda las implicaciones civiles y confesionales del factor religioso. Mis conocimientos sobre la historia del Papado y su influjo es fruto de mi propia profesión, pero el que el portavoz de la Santa Sede haya sido mi hermano no me ha supuesto privilegios, salvo la inmensa suerte de poder asistir a la misa privada del Papa y el poder recibir algún buen consejo.

– ¿En qué momento la distancia entre el Vaticano y Washington ha sido menor, y en cuál mayor?

– Los dos poderes se mueven en órbitas distintas. Pero entre el poder espiritual y el temporal hay una delgada frontera. Es natural que haya incidentes fronterizos. El problema surge en aquellas épocas históricas donde son frecuentes las colisiones. Las antiguas teocracias hoy tienden a ser sustituidas por modernas ideocracias; es decir, nuevas religiones -esta vez sin Dios y sin vida después de la muerte – que ahogan el libre mercado de ideas religiosas. Las teocracias son deformaciones de la religión; y las ideocracias, deformaciones de la verdadera laicidad. Ambas son desórdenes sociales.

– Usted defiende la libertad de conciencia como faro de la democracia. ¿Puede explicarlo?

– La conciencia es la capacidad de discernir entre el bien y el mal, y el foco que orienta el actuar humano. Por eso, suelen darse choques entre la conciencia común, que reside en el Parlamento, y la conciencia individual, que reside en la persona humana. Defender a las minorías cuando discrepan de leyes que hieren sus conciencia es un honor que sólo se da en las democracias, nunca en las tiranías. De ahí que las objeciones de conciencia y su tutela sean un barómetro del respeto del poder político al hecho religioso, sea o no organizado.

– Al margen de las personas, permanecen las instituciones. ¿Hay gente en la sombra encargada de tener a salvo la relación Vaticano-Casa Blanca al margen de crisis? ¿Hay un teléfono rojo de segundo nivel, un poder en la sombra?

– No creo que exista ese teléfono rojo. Lo que sí existe es una red de embajadores y nuncios que transmiten mensajes y evitan conflictos. A veces, ambos poderes se encuentran, como ha sido el caso en que Benedicto XVI recibió a Bush y Obama. En ambas entrevistas siempre he captado el máximo respeto y la mayor atención de las sugerencias de ambos poderes.

– Pronto se cumplirán cinco años de Benedicto XVI como pontífice y ya va más de uno de Obama en la Casa Blanca. ¿Qué trayectorias convergentes y divergentes ve?

– Ambos saben convertir las dificultades en ocasión de diálogo. También veo divergencias, sobre todo en materias relacionadas con el matrimonio y el respeto a la vida humana. Tengo la esperanza de que la última actuación de Obama hacia los senadores pro-vida demócratas sea algo más que táctica política. Pienso que la última entrevista con el Papa le hizo reflexionar sobre esto.

– ¿Qué cree que Obama y Benedicto XVI ven uno en el otro?

– Además de esa oportunidad de reflexión, Obama sabe que en Estados Unidos hay unos cien millones de católicos, que suponen unos cien millones de votos. Y el Papa sabe que Obama tiene una enorme fuerza para reorientar la economía, la política y la moral pública hacia una visión católica. Las relaciones son muy cordiales, porque el antiguo prejuicio católico está tan superado en Estados Unidos que los católicos tienen cada día mas presencia pública. Por ejemplo, el Tribunal Supremo tiene seis miembros católicos contra tres protestantes, un tercio de los senadores es católico y el vicepresidente de Obama es católico.

– ¿Qué cambios ha habido en la relación España-Vaticano con el cambio de Aznar a Zapatero? ¿Cuánto pesa España?

– Ante el Vaticano, pesan las almas, no tanto las estructuras políticas. Quiero decir que ante la Santa Sede, España, con un gobierno o con otro, pesa siempre mucho. En lo que respecta a los políticos de uno u otro signo, su mirada hacia la Iglesia o, mejor, hacia el factor religioso depende del valor que le confieren para una adecuada estructuración del orden social. Es inevitable que existan incidentes fronterizos. El problema hoy en España es que esos incidentes en materias vitales para la Iglesia (matrimonio, familia, educación, solidaridad, etcétera) han sido más frecuentes con Zapatero que con Aznar. Es un hecho, no una valoración.

– ¿Cree que en España la izquierda tiene un programa político de laicismo radical para borrar a la Iglesia Católica de lo público?

– Es evidente que existen corrientes de pensamiento que quisieran relegar el factor religioso a una especie de catacumbas sociales. Es lo que se llama irónicamente el esfuerzo de algunos para volver a meter a Jonás en el vientre de ballena. Que eso sea fruto de una planificación organizada o de un instinto político primario dependerá del radicalismo de base. Espero que tanto la izquierda como la derecha entiendan que la religión es una raíz importante del tronco de nuestra civilización.

– ¿Cómo ve la respuesta de la Iglesia a los supuestos casos de pederastia en muchos países?

– La Iglesia, al reaccionar vigorosamente como acaba de hacerlo el Papa Benedicto XVI ante esos penosos sucesos, no solamente está arreglando esa triste cuestión en el seno de la Iglesia sino que está dando ejemplo a las autoridades civiles para que actúen con más vigor en el seno de las organizaciones sociales. Los casos son mucho más frecuentes en otras realidades sociales que en la Iglesia.

– ¿Qué supone para usted presentar su libro en Cartagena?

– Ante todo, un honor inmerecido, pues los presentadores realzan el valor de una obra modesta. Y vuelvo a mis raíces y a saludar a tantos amigos de antaño.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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