El día 12 de febrero, a las 5 de la tarde, en la catedral de Burgos

Magna y solemne profesión de las veroniquesas

Estrenarán su nuevo hábito de tela vaquera, cordón blanco y pañoleta azul

La ceremonia pretende dejar muy claro que la autoridad de la Iglesia avala al nuevo instituto de sor Verónica

(José Manuel Vidal).- En la catedral de Burgos y por todo lo alto. El próximo día 12 de febrero, a la taurina hora de las cinco de la tarde, las monjas de Iesu Communio (más conocidas por veroniquesas, por el nombre de su fundadora, Sor Verónica) profesarán solemnemente en su nueva congregación, tras abandonar a las clarisas. Las 181 monjas de Lerma-La Aguilera casi en bloque (sólo 4 han decidido permanecer fieles al carisma clariano) rubricarán públicamente su decisión de abrazar las nuevas constituciones y reglas aprobadas por Roma.

En Lerma y La Aguilera la actividad es frenética. Sumamente perfeccionista, Sor Verónica, la fundadora, quiere que todo esté a punto para el día D. Sin el más mínimo fallo en la puesta de largo de su obra. Es el día de la consagración pública de su carisma. Ante Dios y ante los hombres.

En la impresionante catedral gótica de Burgos. En una ceremonia presidida por el arzobispo de la diócesis, Francisco Gil Hellín, acompañado por el Nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini, varios prelados amigos de la congregación y, posiblemente, el prefecto emérito de la Congregación para la Vida Consagrada. El cardenal Franc Rodé es el auténtico «padrino» de las veroniquesas y el principal artífice de su rápido nacimiento como instituto religioso.

No se espera, en cambio, que asista el ministro general de los Franciscanos, padre Carballo, ni los asistentes de las clarisas. Estas últimas sopesan todavía su asistencia al acto. Y es que tanto los franciscanos como las clarisas están dolidos con Sor Verónica no tanto por el hecho de la desmembración del nuevo instituto religioso cuanto por la forma y la rapidez en la que se llevó a cabo.

En cualquier caso, se trata de un acto con el que el arzobispo de Burgos, Gil Hellín, pretende dejar muy claro que la autoridad de la Iglesia avala al nuevo instituto de sor Verónica. Un acto que, al mismo tiempo, plasmará visualmente el esplendor y el poderío de la nueva fundación, cuando se vean por televisión las 177 hermanas veroniquesas perfectamente uniformadas y felices con su nueva vocación.

El acto será también la consagración planetaria de Sor Verónica, la fundadora querida por unos y denostada por otros, que, sin duda alguna, tendrá un papel estelar en la ceremonia religiosa de la profesión solemne de sus numerosas discípulas.

Un hábito de tela vaquera

Día de estreno para las monjas de Sor Verónica. Por dentro y por fuera. Ese día, como símbolo externo de su cambio de congregación, las monjas de Iesu Communio estrenarán hábito. Dejan el pardo de Santa Clara por otro más moderno y actual.

Tan actual que es de tela vaquera, con un cordón blanco a modo de cíngulo, pero sin los tres nudos franciscanos que llevaban hasta ahora. En la cabeza, lucirán una especie de pañoleta a modo de velo, también azul. Es decir, una mezcla del hábito de las Hermanas de Foucauld y de las Hermanitas del Cordero. Con una medalla al cuello, que les queda a la altura del pecho.

Se espera tal afluencia de fieles, simpatizantes y amigos del nuevo instituto que cada monja sólo puede invitar a dos personas. El evento, de todas formas, podrá verse por las televisiones católicas, como canal 13 y Popular televisión.

 

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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