“La construcción de una sociedad en paz y reconciliada es tarea de todos”

Juan José Etxeberría, provincial jesuita de Loyola: «Tenemos perdón que ofrecer, heridas que sanar»

Señala como tareas "la necesaria reparación a todas las víctimas y el derecho a la memoria"

Juan José Etxeberría, provincial jesuita de Loyola: "Tenemos perdón que ofrecer, heridas que sanar"
El provincial de loyola, Juan José Etxeberría

No siempre se ha entendido esta postura de la búsqueda de la paz. A veces hemos juzgado a los otros desde prejuicios ideológicos.

(RV).- Tras el anuncio de ETA del cese definitivo de su actividad terrorista, el provincial de los jesuitas de Loyola, Juan José Etxeberria, se suma a la alegría general «con que este comunicado se ha recibido en nuestra sociedad». En una carta dirigida a sus compañeros jesuitas describe el contexto «doloroso y conflictivo» que han vivido ellos «tanto de modo personal como institucional» y cómo han buscado «formas de estar presentes en nuestra realidad social, intentando caminos de reconciliación».

Etxeberria lamenta en su carta que «no siempre se ha entendido esta postura de búsqueda de la paz» y manifiesta que «a veces hemos juzgado a los otros desde prejuicios ideológicos. Y algunas opciones y compromisos han costado a algunos compañeros nuestros desde amenazas de muerte, y tener que vivir con escolta, hasta un encarcelamiento injusto».

El provincial subraya que tras la desaparición de ETA «la construcción de una sociedad en paz y reconciliada es tarea de todos. Tenemos perdón que ofrecer, heridas que sanar, dolores que aliviar, odios que apartar, rencores que olvidar«.

El jesuita señala como tareas «la necesaria reparación a todas las víctimas y el derecho a la memoria» que tienen su repercusión en los compromisos pastorales, sociales, educativos e intelectuales de los miembros de la Compañía de Jesús.

Etxeberria resalta además las «cuestiones de las identidades culturales o la de las sensibilidades nacionales» y su implicación en la configuración de «nuestra sociedad y del conjunto del estado español», que constituye un reto para los jesuitas y sus instituciones. En el mismo contexto el provincial manifiesta la necesidad de un compromiso mayor con el diálogo y el entendimiento anhelado.

Texto íntegro de la carta

Tras el anuncio de ETA de cesar definitivamente toda actividad terrorista os escribo estas líneas para sumarnos a la alegría general con que este comunicado se ha recibido en nuestra sociedad.
En este contexto doloroso y conflictivo que hemos vivido, los jesuitas, tanto de modo personal como institucional, hemos buscado formas de estar presentes en nuestra realidad social, intentando caminos de reconciliación. No siempre se ha entendido esta postura de la búsqueda de la paz. A veces hemos juzgado a los otros desde prejuicios ideológicos. Y algunas opciones y compromisos han costado a algunos compañeros nuestros desde amenazas de muerte, y tener que vivir con escolta, hasta un encarcelamiento injusto.

Estamos ante un tiempo nuevo que es razonable pensar que culminará con la desaparición de ETA. La construcción de una sociedad en paz y reconciliada es tarea de todos. Tenemos perdón que ofrecer, heridas que sanar, dolores que aliviar, odios que apartar, rencores que olvidar. La necesaria reparación a todas las víctimas y el derecho a la memoria son tareas que tienen su repercusión en nuestros compromisos pastorales, sociales, educativos e intelectuales.

Las cuestiones de las identidades culturales o la de las sensibilidades nacionales, con lo que implica para la configuración de nuestra sociedad y del conjunto del estado español, son un reto para nosotros y nuestras instituciones. En consecuencia deberemos comprometernos aun más con el diálogo y el entendimiento necesarios que anhelamos.
San Ignacio en la Fórmula del Instituto nos envía a la reconciliación (cf. n. 1) que es la misión del Resucitado.

La última Congregación General también nos invita a ser instrumentos de reconciliación: En un mundo rasgado por la violencia, las luchas y la división, también nosotros somos llamados, junto con otros, para llegar a ser instrumentos de Dios, que «estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados» (2 Cor 5,19). Esta reconciliación nos llama a construir un nuevo mundo de relaciones justas, un nuevo Jubileo en el que, superando todas las divisiones, Dios restaura su justicia para todos. (CG 35, D.3, n.16)
Cuento una vez más con vuestra oración y apoyo, para que el Señor nos dé luz a todos en los nuevos caminos que se nos abren.
Fraternalmente,

Juan José Etxeberria sj Provincial

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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