Las obras jesuíticas del barrio, en honor del santo

San José María Rubio: Fiesta Ignaciana en La Ventilla (Madrid)

Los jesuitas continúan trabajando en el campo educativo, social (volcados con los inmigrantes) y pastoral

San José María Rubio: Fiesta Ignaciana en La Ventilla (Madrid)
José María Rubio

El 4 de mayo de 2003, el Papa Juan Pablo II le canoniza en Madrid junto a otros cuatro beatos españoles

Hoy 4 de mayo es la Festividad de San José María Rubio, jesuita canonizado por Juan Pablo II en 2003. El barrio de La Ventilla, donde sirvió el llamado «apóstol» de Madrid, lo celebra hoy y mañana con una fiesta en la que se involucran todos los vecinos y colaboradores de las obras jesuitas. Además, en otro lugar de Madrid, en la parroquia jesuita San Francisco de Borja (c/Serrano, 106) se tendrá también una eucaristía concelebrada hoy a las 20 horas.

Hoy 4 de mayo la Fiesta Ignaciana acoge de 17 a 19 horas competiciones deportivas en el Centro de Formación Padre Piquer y a las 19 horas eucaristía concelebrada por la festividad del santo en la Parroquia de San francisco Javier y San Luis Gonzaga.

Mañana sábado 5 de mayo, tendrán lugar de 11:30 a 13 horas las finales de las competiciones deportivas. Y simultáneamente juegos, bingo y juego de cartas en el patio pequeño y la biblioteca del citado centro educativo. A las 13:15 se reunirán todos los colaboradores y jesuitas de la Ventilla para celebrar la eucaristía, y a continuación compartirán la comida y tendrán una sobremesa con música y baile…

Lo que en tiempos de San José María Rubio era un suburbio de Madrid, La Ventilla, hoy es un barrio popular y obrero donde uno de cada tres habitantes es inmigrante. Hoy ya no está en las afueras de la ciudad, sino que se sitúa en un punto neurálgico de la misma, detrás de las cuatro torres.

En él, la Compañía de Jesús ejerce su labor en un colegio (Centro de Formación Padre Piquer), una parroquia (San Francisco Javier y San Luis Gonzaga) y un centro social de atención a inmigrantes (Pueblos Unidos), formando las tres obras una misma plataforma donde jesuitas, trabajadores, voluntarios y vecinos colaboran para mejorar la vida en el barrio.

¿Quién fue el Padre Rubio?

El llamado «apóstol» de Madrid nació el 22 de julio de 1864 en Dalías (Almería). Era el mayor de 12 hijos y tuvo una infancia campesina. A los once años ingresa en el Seminario de Almería. En 1879 empieza sus estudios en Granada donde le apadrina y protege el canónigo y luego vicario de Madrid, don Joaquín Torres Asensio, del que dependerá hasta su muerte. En 1886 se traslada a Madrid donde termina sus estudios en el seminario diocesano y se ordena sacerdote el 24 de septiembre de 1887. Da su primera misa el 12 de octubre de ese año en el altar de San Isidro en que San Luis Gonzaga sintió la vocación a la Compañía de Jesús.

Su primer destino es la parroquia de Chinchón (Madrid) donde empieza su entrega a los más pobres y necesitados y luego sería destinado como párroco a Estremera (Madrid). En 1893 se convierte en el capellán de las religiosas cistercienses conocidas como Bernardas de la madrileña iglesia del Sacramento. Comienza a trabajar en los suburbios de Madrid con los traperos y los «golfos». En los barrios de Entrevías y La Ventilla, funda escuelas, predica la palabra de Dios y forma a muchos cristianos. Su labor en el confesionario comienza a hacerle famoso.

En 1904 emprende un viaje a Tierra Santa que le marcará profundamente y toma la decisión de hacerse jesuita, hecho que se produce tras la muerte de su mentor. Entra en el noviciado jesuita de Granada, en 1906, con 42 años. Tras su formación en la Compañía, a partir de 1911 reside en la casa Profesa jesuita de Madrid (calle de la Flor Baja) donde realiza su conocida labor de confesor (en la cola algunos llegan a «vender el puesto»), y sigue trabajando con los pobres y marginados. Su fama de santidad va creciendo, y el eco de sus milagros se extiende por la ciudad. Muere con mucha sencillez, como le era propio, el 2 de mayo de 1929 en Aranjuez; más de 2000 personas acudieron al sepelio.

Su fuerza interior estuvo siempre apoyada por sus tres grandes referencias: el Sagrado Corazón, la Virgen María y San Ignacio de Loyola. Las tres curaciones más fulminantes, calificadas de milagros datan de 1944, 1953 y 1987, ésta última en la persona del jesuita P. José Gómez-Muntán, que fue curado de un cáncer.

El 6 de octubre de 1985 el Papa Juan Pablo II le beatifica en Roma junto con otros dos jesuitas, el hermano Gárate y Diego Luis de San Vítores. En 4 de mayo de 2003, el Papa Juan Pablo II le canoniza en Madrid junto a otros cuatro beatos españoles, durante su quinto viaje a España. Más información: http://www.padrerubio.com/

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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