El teólogo y exegeta granadino fue compañero de estudios de Ignacio Ellacuría

José Vílchez: «Nuestra Iglesia puede ser al mismo tiempo rechazable y aceptable»

"Francisco está produciendo un cambio de rumbo en la Iglesia"

José Vílchez: "Nuestra Iglesia puede ser al mismo tiempo rechazable y aceptable"
José Vílchez (de pie) en el ayuntamiento de Pedro Martínez

Cualquiera que lea mis libros, sea religioso o ateo, no encontrará en ellos una palabra que pueda ser rechazada porque hiere

(Juan Fermín Vílchez de Arribas)- El jardín de la Residencia de Profesores de la Facultad de Teología de Cartuja, Granada, es un lugar perfecto para mantener una entrevista con un teólogo exegeta de la Biblia y autor de varias obras de referencia sobre las Sagradas Escrituras. Hasta para un periodista inexperto en asuntos religiosos como yo es fácil conectar con José Vílchez Líndez, primo mío, y sus reflexiones inteligentes, prudentes y documentadas.

_ ¿Sigue investigando y escribiendo a sus 85 años?

_ No. Disfruto de la jubilación, de júbilo, de alegría. He dejado de escribir porque no tengo la facilidad de antes. Mi último libro, El don de la vida, se editó en 2007.

_ ¿Cómo explicaría su obra a un lego en Teología?

_ Mis libros fundamentales son de exégesis y para especialistas. Trabajo sobre la lengua original de las fuentes. Por ejemplo, Sabiduría está escrito en griego y por lo tanto trabajo sobre el griego, con traducción propia y comentarios propios. Éste es mi primer gran libro, aunque antes había publicado Proverbios, en 1984, junto al profesor Alonso Schökel. Sabiduría fue el que me dio, digamos, el nombre. Está en casi todas las bibliotecas especializadas y se estudia en el Instituto Bíblico de Roma, el no va más de las Sagradas Escrituras. Después salió Eclesiastés o Qohélet, escrito en hebreo.

_ ¿Domina otros idiomas?

_ Sí, el latín y el arameo. También alemán, italiano y portugués. En francés me defiendo, aunque lo he olvidado un poco. El dominio de las lenguas es fundamental en mi trabajo.

_ Siga hablando de su obra, por favor.

_ El Eclesiastés o Qohélet es un libro muy especializado con una buena acogida, Rut y Ester está redactado en hebreo y en griego, y aunque es una obra para expertos en Sagradas Escrituras, lo puede leer también un profano, es muy asequible, aunque tiene muchas notas de las que se puede prescindir.

_ ¿Es cierto que Rut y Ester estaba inspirado en las mujeres espigadoras de Pedro Martínez de los años de la guerra civil y la posguerra?

_ Efectivamente, en el trasfondo del libro de Rut está mi experiencia personal de Pedro Martínez. Así que las espigadoras, tal como yo las describo, reflejan el mundo que yo viví en este pueblo, porque yo también espigué junto a mis hermanas, y esto me sirvió para comprender con mayor facilidad el libro y exponer mejor mis comentarios sobre él.

Tobías y Judit fue el último libro de la Biblia que comenté. A partir de entonces me dediqué a recoger en mi obra una espiritualidad fundamentada en la Sagrada Escritura. Primero edité Dios, nuestro amigo, donde comento los pasajes de los textos sagrados donde Dios aparece más cerca de nosotros. Luego llegó Vosotros, cuando oréis, decid: Padre Nuestro, escrito para la gente corriente, como mi último libro El don de la vida: una vida desde el punto de vista de la Revelación, qué se entiende por vida, tanto la natural como la sobrenatural. Aquí plasmo mis sentimientos religiosos.

_ ¿Qué diría a las personas que nunca le han leído para que conozcan sus libros?

_ Yo siempre tengo presente a los lectores creyentes y no creyentes. Cualquiera que lea mis libros, sea religioso o ateo, no encontrará en ellos una palabra que pueda ser rechazada porque hiere. Esto lo tengo siempre muy presente. Yo me confieso creyente y así lo digo en mis testimonios, pero de una forma que no haga daño a los no creyentes. Además, todos mis escritos están muy fundamentados y etimológicamente los términos se explican para que se comprendan desde la misma raíz de las cosas. El no creyente puede leer El don de la vida y nunca se sentirá ofendido en sus ideas, y puede aprovecharse de alguna de las reflexiones que escribo. La manera de exponer mis creencias está muy cercana a la gente, aunque la fe sea rechazada a veces por conductas indignas y malos ejemplos.

_ ¿Dentro de estos malos ejemplos también se encuentran actitudes de la propia Iglesia Católica, que en determinados casos no actúa como debería ser?

_ No se pueden negar algunas evidencias. A las personas e instituciones se les juzgan por los hechos, y a veces, salvando lo que haya que salvar, hay ejemplos no deseables y sí rechazables.

_ En la llamada Teología de la Liberación, compañeros suyos apuestan por ideas que en sectores del Vaticano son rechazadas.

_ Ignacio Ellacuría fue compañero mío, estudiamos juntos. Y fue un mártir de sus ideas sobre la Teología de la Liberación puesta en práctica. Yo tengo testimonios directos de gente que ha dado su vida por sus creencias. La Iglesia Católica acepta ya muchas de las corrientes renovadoras de la Liberación, aunque todavía haya cierto rechazo en determinados sectores. Pero la actitud del nuevo Papa cambiará la situación. Sin embargo, no hay que olvidar que nuestra Iglesia puede ser al mismo tiempo rechazable y aceptable, tiene virtudes y defectos porque en ella cabemos todos, en realidad somos todos.

_ ¿Existirán cambios importantes con el nuevo Papa, quien además es jesuita?

_ Me alegro muchísimo de la elección del Papa Francisco. La renuncia de Benedicto XVI ha supuesto un ejemplo maravilloso. Desconozco los últimos motivos de su dimisión, pero el hecho en sí ha sido un modelo de actuación, sobre todo si tenemos en cuenta que sólo dimitieron tres papas a lo largo de la historia, y la última vez que sucedió algo parecido fue hace varios siglos. Personalmente opino que acaba de iniciarse una nueva forma de ser de la Iglesia Católica, un cambio de rumbo. Lo ocurrido durante los últimos años de Juan Pablo II, un Papa moribundo y con una muerte largamente anunciada, creo que ya no se va a dar más porque se comprende que una persona que no puede gobernar, lo mejor que puede hacer es retirarse. Pienso que se está iniciando una nueva era, probablemente más importante de lo que podemos pensar.

_ ¿Es positivo que Francisco sea latinoamericano?

_ Es una bendición de Dios que venga de América. Ya que a América se le dio tanto, que ahora devuelva algo de lo recibido. En la elección de Francisco fallaron los pronósticos, pero después nos hemos enterado que en la deliberación sobre el Papa anterior ya había sido uno de los más votados, de tal manera que él renunció para que no fuese elegido y esto quedó fijado en la memoria de los cardenales. Para todos, el cardenal Bergoglio no fue entonces el contrincante de Ratzinger, luego Benedicto XVI, sino el segundo en votos en aquel cónclave.

_ Es curioso que casi todos los teólogos de la Liberación son jesuitas.

_ Por suerte existe en la Compañía de Jesús una corriente muy importante de acercamiento al mundo actual, al mundo que vivimos. Y la fe no es ajena a ello. En América Latina, sobre todo, se vive de una manera fuerte la realidad entre los cristianos. Por eso allí es donde ha surgido este movimiento, no solo entre nuestra orden, hay que decirlo, pero hay jesuitas que hasta han dado su vida por defenderlo, como Ellacuría. La Compañía de Jesús siempre ha estado en la frontera. Es un mandato de los papas y lo cumplimos con humildad y sencillez.

_ Sin embargo, los últimos papas no han confiado mucho en los jesuitas.

_ Tenemos el ejemplo del Padre Arrupe, que fue literalmente ‘‘atropellado» pero no dijo ni pío. Entonces se dio un caso único en la historia: el Papa impuso un prepósito general a la Compañía de Jesús. Y no hubo ni una protesta de los jesuitas en el mundo entero, que se podía haber dado, pero no ocurrió. El Papa se quedó admirado y comenzó a recular, recular, recular…

_ Actualmente, con un Papa jesuita, la situación debería cambiar ¿no?

_ No lo pretendemos. En este momento el Papa Francisco es un ejemplo maravilloso para nosotros. Ya lo fue antes, cuando no era Papa y ejercía de jesuita.

_ ¿Existirá más acercamiento a los pobres?

_ Ojalá la Iglesia Católica se acercara más a los pobres. Ojalá. Pero no la confundamos con el Vaticano. La Iglesia somos todos y está extendida por el mundo. Gracias a Dios se reafirma la idea de que la Iglesia siempre debe estar con el pueblo. La concepción que se tiene del Vaticano es más bien, entre comillas, la de ser una estructura férrea, autoritaria, y eso probablemente se va a resquebrajar. El Papa actual está dando pie a ello con las últimas decisiones y actuaciones que toma. Dios quiera que lo consiga.

_ ¿Hay que acercar más la fe a la gente?

_ Sí, aunque sea un sueño porque estamos muy lejos de la realidad, yo lo he pensado siempre: Debemos acercar la explicitación de la fe al pueblo sencillo, al que cree sinceramente pero necesita que le demos una fundamentación basada en el Evangelio. En síntesis, que haya mayor cercanía de los teólogos a la forma de pensar y obrar de la gente.

_ ¿Y qué opina la Iglesia Católica sobre la crisis económica?

_ El rostro bueno de la Iglesia con relación a la situación de crisis económica que vivimos está en Cáritas y en Manos Unidas. El tema del paro es algo que llevamos en el corazón, y el que no lo sienta es que no tiene corazón. La Iglesia tiene que estar con los pobres, con los que sufren.

_ Bueno, hábleme un poco ahora de su vida.

_ En el año 1945, con 17 años, me fui a El Puerto de Santa María donde pasé cinco años haciendo la introducción a la vida religiosa, al mismo tiempo que estudiaba Letras. Luego estuve tres años en Madrid, en Chamartín de la Rosa, cursando Filosofía. En 1953 me licencié en esta materia. Como los jesuitas debemos vivir un periodo de magisterio antes del sacerdocio, impartí clases en el Seminario Mayor de Guadix, aquí en Granada, entre 1953 y 1956. El curso 1956-1957 estuve en San Cugat del Vallés, Barcelona, antes de marchar a Innsbruck, Austria, en Los Alpes. Allí viví hasta 1960 y canté mi primera misa en 1959, además de licenciarme en Teología.

Volví a Granada a la Facultad de Teología de Cartuja para dar clases. En 1962 llevé a cabo en Córdoba mi tercera probación. Los jesuitas pasamos tres pruebas: una al inicio, otra en el noviciado y después, tras ser ordenados sacerdotes, la llamada tercera probación. Yo creía que había finalizado todos mis estudios, pero aún me quedaba otra etapa, la de Roma, en el Pontificio Instituto Bíblico. En definitiva, tengo dos licenciaturas y un doctorado.

_ Creo que también efectuó un largo viaje por Oriente Próximo y Grecia…

_ Tengo un buen recuerdo de mi largo viaje por Palestina, Israel, Jordania, Siria, Líbano, Egipto y Grecia, que hice después de los estudios bíblicos. Y quiero dar un consejo a los que vayan a recorrer esos países: No hagan lo que yo, ir primero a Egipto y después a Grecia. Al revés, vayan primero a Grecia y luego a Egipto. ¿Por qué? La civilización egipcia se desarrolló ¡1.500 años! antes que la griega. Cuando llegué al Partenón no me quedé tan maravillado porque ya había visto los templos egipcios, 1.500 años más viejos que los griegos. Luego, en 1964, me vine a Cartuja y aquí estuve hasta mi jubilación. Eso sí, he estado en América dando clases en Brasil, Argentina y Paraguay.

_ ¿Cuándo fue su última clase?

_ Mi última clase en Cartuja fue en 1998, cuando me jubilé. Aunque continué como profesor emérito, ya no pisé más las aulas y me dediqué únicamente a escribir. Pero años después, en 2005, impartí en Paraguay mis definitivas últimas conferencias.

_ Para finalizar, hable de su pueblo que ahora le rinde homenaje.

_ Siempre he recordado a mi pueblo. En todos mis libros aparece que yo nací en Pedro Martínez. El nombre de Pedro Martínez está en el mundo entero, por lo menos en mis libros. Además, tengo recuerdos personales de mi infancia, como decía cuando hablamos de los comentarios del libro de Rut. Donde quiera que he estado me han conocido como originario de Pedro Martínez. Nunca he escondido mis orígenes. Siempre afirmé que era de un pueblo de la provincia de Granada que se llama Pedro Martínez. Esto lo llevo y llevaré siempre en mi corazón. Y mucho más ahora con el homenaje que se me brinda. Por cierto, prefiero que la calle prevista con mi nombre se llame Padre Vílchez, simplemente.

BREVE BIOGRAFÍA DEL PADRE VÍLCHEZ

José Vílchez Líndez nació en Pedro Martínez, Granada, el 8 de abril de 1928. El 12 de noviembre de 1945 ingresó en la Compañía de Jesús en El Puerto de Santa María, Cádiz, donde hizo el Noviciado y cursó los estudios de Humanidades. Entre 1950 y 1953 estudió Filosofía en Madrid y cuando obtuvo la licenciatura impartió clases de esta materia en Granada, en el Seminario Mayor de Guadix.
Después de realizar el primer curso de Teología en la Facultad de San Cugat del Vallés, Barcelona (1956-1957), continuó en Innsbruck, Austria. En esta ciudad se ordenó sacerdote (1959) y consiguió el doctorado en Teología (1960). Tras dos años como profesor en Cartuja, Granada, de 1962 a 1964 se licencia en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. A su regreso y hasta su jubilación (1998) enseñó Teología Dogmática y Sagrada Escritura en la Facultad de Cartuja, Granada, donde sigue como profesor emérito. Ha impartido numerosas conferencias y es autor de once libros.

Otras actividades en su currículo:
— Coordinador de la revista Estudios Eclesiásticos (1972-1975).
— Profesor de Exégesis del Antiguo Testamento desde 1976 a 1998.
— Colaborador del Archivo Teológico Granadino (1983).
— Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano y colaborador en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Granada (1997).
— Estancia en Paraguay (2005-2006).

Algunos titulares:

-Francisco está produciendo un cambio de rumbo en la Iglesia

-Me confieso creyente, pero de una forma que no haga daño a los no creyentes

-No confundamos la Iglesia con el Vaticano

-Creo que no va a darse más la situación de un Papa moribundo y con una muerte largamente anunciada

-Nuestra Iglesia puede ser al mismo tiempo rechazable y aceptable

-La fe es rechazada a veces por conductas indignas y malos ejemplos

-Cualquiera que lea mis libros, sea religioso o ateo, no encontrará en ellos una palabra que pueda ser rechazada porque hiere

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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