Critica en su homolía "la idolatría política y la frivolidad"

Munilla: «El diálogo sólo vale la pena si inicia y concluye condenando el terrorismo»

"El pansexualismo y el hipererotismo nacen del culto al cuerpo"

Munilla: "El diálogo sólo vale la pena si inicia y concluye condenando el terrorismo"
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla

Al amor a la persona, le sustituye la atracción erótica, quedando patente la soledad a la que conduce el sexo por el sexo

El Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha asegurado que los foros de diálogo por la paz que excluyen a las víctimas del terrorismo o que simplemente «no son capaces de recabar su apoyo», carecen de la necesaria autoridad moral.

Munilla ha realizado estas afirmaciones en la homilía de la Misa Mayor de la Fiesta de San Sebastián celebrada en la Basílica de Santa María este jueves, refiriéndose a que la capital guipuzcoana haya sido elegida, en el pasado y también para el futuro, como sede de diversas conferencias e iniciativas internacionales por la paz.

«Hacemos votos para que el término paz no sea devaluado ni manipulado», ha dicho, para añadir que el diálogo sobre la paz solo tiene sentido en el supuesto de que «se inicie y se concluya con una condena explícita al terrorismo, así como a todo tipo de violencia».

Asimismo, ha apuntado que la existencia de diversos tipos de víctimas y de violencias, «no debe ser utilizada como una maniobra de distracción, que le libere a cada uno de su obligación moral de arrepentimiento y de petición de perdón hacia las víctimas que él ha generado, o de las que ha sido cómplice».

«FALSOS ÍDOLOS»

Además, se ha referido a la idolatría de «falsos ídolos» como el materialismo, la frivolidad o la idolatría política. En torno a esta última, Munilla ha indicado que consiste en «sustituir la aspiración a la vida eterna», es decir, a la vida «en plenitud», por la adscripción «orgullosa» a un pueblo, a una raza o a una utopía política, pero «su formulación suele formularse en oposición a los otros, a los que no son de los nuestros».

A su juicio, «la fraternidad universal es anulada en la práctica, en favor de una autoestima forjada en clara contraposición a los oponentes«. En definitiva, «se termina por sustituir el amor a la patria celestial, a la cual estamos llamados todos, por una especie de adoración por lo terreno, particular y caduco», ha manifestado.

Sin embargo, Munilla ha afirmado que de este análisis no cabe deducir que el cristianismo proponga «una evasión de la vida presente, al modo de una espiritualidad desencarnada», porque «ser cristiano no se identifica con desentenderse de la vida pública«. Por el contrario, ha dicho que «la vocación política necesita ser dignificada y valorada».

MATERIALISMO

El Obispo de San Sebastián ha considerado que solo quien consigue librarse de la idolatría del materialismo «podrá percatarse de que el ser humano es un ser espiritual«.

Además, ha advertido de que «el pansexualismo, el hipererotismo y, en definitiva, el culto al cuerpo, son aliados inseparables de la cultura de la frivolidad», ya que «al amor a la persona, le sustituye la atracción erótica, quedando patente la soledad a la que conduce el sexo por el sexo, a pesar de que se intente tapar este drama con nuevas frivolidades, en una absurda huida hacia adelante».

Finalmente, Munilla ha apuntado que el hombre «está hecho para la transcendencia», hasta el punto de que la vida intranscendente se parece mucho «al vacío existencial«. «La vida intranscendente resulta anodina, insustancial, insignificante, carente de sentido», ha concluido. (RD/EP)

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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