Despedida por sorpresa y "con el parecer favorable" del Comité Ejecutivo

Camino fulmina a Encarnación González, la teresiana responsable de la beatificación de un millar de mártires

La teresiana había sido de los pocos responsables de la Casa de la Iglesia capaz de enfrentarse al todavía portavoz

¿Ha avalado el Comité Ejecutivo su cese? ¿Han firmado los obispos su baja sin detenerse a leerla? ¿Qué hay detrás de este despido?

(Jesús Bastante).- Por la tarde. Por sorpresa. Sin miramientos ni una mísera nota de agradecimiento por el trabajo realizado. Así fue como el todavía secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino -en diez días abandonará este puesto- fulminó este miércoles a Encarnación González, hasta ese momento, y desde 2001, responsable de la Oficina para las Causas de los Santos de la CEE.

Camino quiere «morir» matando. Y quiere irse rindiendo cuentas con todos aquellos que, de una u otra manera, no han bailado exactamente a su son. Y la Oficina para las Causas de los Santos depende directamente de la Secretaría General. A su despacho fue llamada Encarnación González el pasado miércoles por la tarde.

Allí se le comunicó que, después de 13 años -en los que se ha logrado, entre otras cosas, subir a los altares a más de un millar de mártires «de la persecución religiosa en España en el Siglo XX»- ya no se precisaban sus servicios. Y Encarnación, que en 2001 dejó su cátedra y su vida en Roma para entregarse en cuerpo y alma al trabajo, cogió sus bártulos y se fue.

Pocos minutos después del despido, la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal envió a los medios el siguiente comunicado:

Con el parecer favorable del Comité Ejecutivo, el Secretario General de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha procedido al nombramiento de Inmaculada Florido Fernández como nueva Directora de la Oficina para las Causas de los Santos.

Inmaculada Florido trabajaba ya en dicha Oficina, como adjunta a la Dirección, desde 2008. Sucede en el cargo a Mª Encarnación González Rodríguez, quien ha dirigido la Oficina para las Causas de los Santos durante casi 13 años, desde enero de 2001.

Apenas dos párrafos para comunicar la marcha de la teresiana, y su sustitución por Inmaculada Florido, que desde hace cinco años trabajaba al lado de Encarnación. Ni una palabra de agradecimiento para una mujer que pasará a la historia de la Iglesia española como la mayor postuladora de causas de santos, con una memoria prodigiosa, que la hace recordar detalles de todos los beatos y santos que han pasado por su oficina en los últimos 13 años.

 

 

La nota, en cambio, sí deja claro que la decisión ha sido tomada por Martínez Camino, pero «con el parecer favorable del Comité Ejecutivo». El mismo, en la actualidad, está formado por el cardenal Rouco (presidente); Ricardo Blázquez (vicepresidente); y los arzobispos Francisco Pérez (Pamplona), Juan del Río (castrense), Julián Barrio (Santiago) y Juan José Asenjo (Sevilla), amén del todavía portavoz. ¿Han avalado estos obispos el cese de Encarnación González? ¿Han firmado su baja sin detenerse a leerla? ¿Qué hay detrás de esta sustitución llevada a cabo sin luz y sin taquígrafos?

Muchas preguntas, y ninguna respuesta, más que remitirse al comunicado. Los últimos días de Martínez Camino en la sede de Añastro están siendo un suplicio para los trabajadores de la Casa de la Iglesia, que temen que el todavía portavoz quiera acabar su mandato llevándose por delante -laboralmente hablando- a muchos que en su día se opusieeron a alguna de sus decisiones, o no la apoyaron públicamente. Los pocos trabajadores que aceptan hablar por teléfono con este cronista confiesan su «miedo» y su deseo de que «se vaya cuanto antes».

El caso de Encarnación González es especial, toda vez que formaba parte del «núcleo duro» controlado por Camino. La Oficina de las Causas de los Santos depende directamente de la Secretaría General. En los últimos meses la teresiana se había distanciado de Martínez Camino, pero la gota que parece haber colmado el vaso ha sido los rumores que hablaban de la posibilidad de que esta mujer pudiera convertirse en la sucesora en Añastro del obispo auxiliar de Madrid.

 

Por su parte, la afectada no ha querido remover la polémica. En conversación con RD, Encarnación ha señalado que su sucesora «es una mujer excepcional, una gran profesional, que lo hará magníficamente», y respecto a su futuro, se ha limitado a decir que «hace trece años me llamaron porque la Iglesia necesitaba mis servicios en este puesto. Ahora se me pedirá otra misión. Y en ese servicio estamos».

Sea como fuere, lo cierto es que el «canto del cisne» de Martínez Camino está resultando duro para todos aquellos que, en el interior de la Casa de la Iglesia, no han comulgado con todas las ruedas de molino. Y que el todavía portavoz deja, sin dudas, muchos menos amigos que enemigos. A falta de diez días, se desconoce si Encarnación González será su última víctima.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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