El nuevo secretario general y portavoz de la CEE promete "honestidad y eficacia"

Gil Tamayo: «La Iglesia necesita salir de las páginas de sucesos y ocupar el papel que le corresponde»

El sacerdote defiende la "transparencia y la honestidad" y promete que no será protagonista

Gil Tamayo: "La Iglesia necesita salir de las páginas de sucesos y ocupar el papel que le corresponde"
José María Gil Tamayo. RD

Francisco mira de manera especial a España. por primera vez, tenemos un Papa que está en nuestras claves culturales. Podemos hablar en español con el Papa

(Jesús Bastante).- Y de repente, cambió todo. Y no hacía falta mucho más que una sonrisa, un reconocimiento, y un compromiso. «Creo en la transparencia, que es la mejor forma de luchar contra el rumor, la desinformación y la pereza de los tópicos». José María Gil Tamayo se presentó este mediodía como lo que es, un sacerdote y un periodista. Que entiende y valora la relevancia de la comunicación en el orden social y, también, en la vida de la Iglesia. «La Iglesia necesita salir de páginas de sucesos, y ocupar el lugar que le corresponde, porque los católicos tenemos algo que ofrecer. No podemos ser profetas de desventuras«.

Gil Tamayo se presentó como nuevo secretario general y portavoz (seguirá siéndolo) en un ambiente que no se recuerda en la Casa de la Iglesia: saludando personalmente a los comunicadores, y acompañado de buena parte de los responsables de Secretariados, amigos y colaboradores de la nueva cara de la Iglesia. «Llevo dos días sin dormir, y todavía no termino de creérmelo», afirmó Tamayo, quien arrancó su labor con varias ideas claras: honestidad, profesionalidad y cercanía.

Y es que el nuevo portavoz conoce y valora a los medios: «Creo que hacéis un papel insustituible necesario, imprescindible para que llegue a la opinión pública lo que la Iglesia tenga que decir». Aunque agradeció la labor de Martínez Camino, coincidió en las «diferencias» con su antecesor, y aunque reonoció no tener «un programa definido», sí dejó clara su vocación. «Lo de menos será mi opinión, que no cuenta. Lo que cuenta es la opinión de los obispos«.

«Mi tarea es la de mediación con la sociedad española, con la Iglesia y con los católicos, que no renuncian a su derecho a la información. Y para el resto de la opinión pública porque la Iglesia tiene un peso indiscutible en la historia, el presente y el futuro de esta sociedad«.

Y sin temor a la crítica. «No vamos a ser gente de sacristía«, apuntó, añadiendo que «entiendo la diversidad de opiniones, que es legítima y necesaria». Como también la presencia de la Iglesia. «La Iglesia será la voz en los ambientes donde la pobreza, donde los más excluidos están viviendo. Su papel es insustituible entre los que sufren la crisis, y al mismo tiempo iluminando a la sociedad, porque la Iglesia es una institucíón de sentido en la sociedad española».

Definióse Gil Tamayo como «cura y periodista», quitó importancia a posibles encasillamiento. «Las etiquetas obedecen a una pereza, la del prejuicio y el encasillamiento, que nos libera de pensar y de aceptar la realidad. A veces tenemos que dar marcha atrás a la hora de enjuiciar a la gente. Yo no me siento condicionado por esquemas, porque el secreto de la comunicación es mostrarse como uno es«. En todo caso, afirmó, «creo en la transparencia que es la mejor forma de luchar contra el rumor, la desinformación y la pereza de los tópicos».

Sobre los «nuevos aires» en la Iglesia española, Tamayo -que vivió directamente el Cónclave que eligió a Francisco- constató que el caminar de los obispos «ciertamente mirará a Roma, y mirará con simpatía. He sido testigo en primera línea del aire nuevo, del aire fresco que trae el Papa Francisco. Para la realidad española es muy importante ese aporte de renovado empeño evangelizador».

Sobre el pontífice, recordó que «Francisco mira de manera especial a España. por primera vez, tenemos un Papa que está en nuestras claves culturales. Podemos hablar en español con el Papa. Esto va a favorecer una sintonía que es efectiva y afectiva en los obispos y en la gente». Y recordó lo que al principio decían sus feligreses sobre Bergogliio. «Al principio decían: es como nosotros. Ahora dicen: es uno de nosotros. Se ha metido en el corazón de la gente. Y ése es el ejemplo que hemos de seguir».

Servir y transmitir el Evangelio de Jesús, dos palabras demasiado olvidadas en la última década, «y hacerlo de forma positiva. Tenemos, parafraseando el tenis, que cambiar el servicio, no podemos estar jadeantes a ir donde nos lanzan la pelota. Hay que mandar en la cancha. Hay que ir por delante. La Iglesia tiene una voz, y transmitir esa voz, y hacerlo con honestidad y transparencia… el público es respetable en la comunicación».

Y un deseo de futuro: «Está institución se dedica desde hace dos mil años a tranamitir una nueva, que es buena. No podemos ser profetas de calamidades. Y es lo que está haciendo el Papa Francisco (..) En esto de la comunicación, podemos y debemos mejorar siempre», sin «ser impositores de nada».

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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