Como anunció RD, Rouco y Cañizares, enemigos íntimos, se cruzan: el primero, para oficializar su marcha; el segundo, para confirmar su salida hacia la capital de España
(Jesús Bastante).- El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, vuela en la noche de este jueves hacia Roma, en su último viaje antes de que Francisco oficialice su relevo. Su sucesor, Antonio Cañizares, tiene previsto encontrarse con Bergoglio, momentos antes de despedirse de su cargo como presidente de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
Dos encuentros, dos despedidas. Roma, ciudad eterna, y especialmente el Vaticano, tendrá mañana sabor español. Pasado y presente se dan la mano en el Palacio Apostólico. Como anunció RD, Rouco y Cañizares, enemigos íntimos, se cruzan: el primero, para oficializar su marcha (debería regresar a Madrid para presidir el sábado por la noche, quién sabe si ya como emérito, la Vigilia de la Inmaculada); el segundo, para confirmar su salida hacia la capital de España.
Oficialmente, la visita de Rouco Varela tiene también como objeto participar en un encuentro en el Pontificio Consejo Español, que acaba de terminar unas obras y que todos los años lleva a cabo actos en las inmediaciones de la fiesta de la Inmaculada Concepción, especialmente ligada a España. En todo caso, se trata de un viaje relámpago y confirmado hace pocos días. Sí sorprende que, a diferencia de otras visitas, en las que el purpurado residía en Montserrat, ha decidido permanecer en el Colegio Español, donde duerme hoy y desde donde saldrá para Madrid el viernes por la tarde.
Por su parte, Cañizares tiene pendiente un encuentro con Francisco después de que el pasado 16 de noviembre el Papa no pudiera recibirle por encontrarse indispuesto. A lo largo de esta semana, el «G-8» cardenalicio se ha reunido para discutir el futuro de algunas de las congregaciones. La primera de ellas, que recibió un tratamiento especial, fue Culto Divino. Y el cardenal valenciano acaba mandato este lunes. Tras cinco años, su marcha es un hecho. Así como su llegada a Madrid.
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