La familia de la víctima tacha el comunicado de "ofensivo e insultante"

Los profesores de Gaztelueta apoyan a su excompañero acusado de abusos sexuales

"Estos docentes hunden más y más su ya legendario crucifijo de cristal en la herida de una víctima"

Los profesores de Gaztelueta apoyan a su excompañero acusado de abusos sexuales
Gaztelueta

En el comunicado de los profesores no hay la más mínima alusión a la eventual víctima de abusos y acoso, a pesar de que los peritos judiciales acaban de dar veracidad absoluta a su relato

(J.M.Vidal).- Mientras los profesores del colegio Gaztelueta del Opus Dei cierran files con su ex compañero, acusado de presuntos abusos sexuales a un menor, la familia de éste califica el apoyo de los docentes a su colega como «una grave vulneración del respeto a una víctima de acoso y abuso» y asegura que está «plagado de mentiras e inexactitudes» y responde a un «corporativismo mal entendido».

Éste es el texto íntegro del comunicado de la familia

Esta familia vuelve a asistir una vez más a lo que considera una grave vulneración del respeto a una víctima de acoso y abuso, mediante un comunicado que demuestra el nerviosismo y debilidad de sus promotores y que está plagado de mentiras e inexactitudes. Resulta cuanto menos grotesco y desleal con la realidad que este comunicado lo suscriban «profesores y profesoras», cuando es un hecho que en ese centro no hay docencia mixta desde primaria a bachillerato.

También que se meta en el guión, aunque sólo sea mediante una torpe mención, al sindicato ELA, cuestión esta que creemos debiera ser puntualizada en su justa medida por el mencionado sindicato, en aras de evitar más confusiones, tan propias del grupo que suscribe el comunicado y de su acostumbrado afán por la tergiversación.

Lo consideramos absolutamente reprobable, ofensivo e insultante viniendo de docentes a los que se les presupone un mínimo de responsabilidad y que sólo demuestran un corporativismo mal entendido y una sumisión total al centro.

Igual de reprobable que la conspiración de silencio urdida con una desmedida maldad por los responsables máximos de ese colegio que no hace sino agravar el estado de nuestro hijo.

Estos docentes hunden más y más su ya legendario crucifijo de cristal en la herida de una víctima que ellos se han encargado de agrandar minuto a minuto.

Como siempre hemos hecho, confiamos en un trabajo aséptico e imparcial de la judicatura.

La familia del ex alumno del Gaztelueta se vio obligada a salir al paso de un comunicado, publicado ayer por la tarde, en el que los profesores del colegio Gaztelueta apoyan a su excompañero, el docente acusado de cometer abusos sexuales a un antiguo alumno del centro. «Estamos cansados de leer y escuchar relatos que nunca sucedieron», sostienen.

Los educadores, a través de un escrito del comité de empresa del colegio, aseguran que «es imposible» que los comportamientos relatados por la acusación y difundidos por los medios «puedan haber ocurrido en el lugar que se menciona: un despacho siempre abierto, de uso común, donde está el teléfono, el botiquín y las tizas y que está situado junto a un baño general y tres aulas».

Según refleja el texto, los docentes «jamás» observaron «ningún hecho anómalo en la relación entre el antiguo profesor y él». Los educadores declaran, asimismo, que «la acusación recogida por la prensa menciona datos claramente erróneos».

Texto completo del comunicado de los docentes

Los profesores y profesoras del colegio Gaztelueta, ante las acusaciones tan graves que han aparecido en los medios de comunicación respecto a un presunto caso de abusos sexuales por parte de un antiguo profesor y que afectan a la vida del colegio, manifestamos nuestro deseo de contribuir al total esclarecimiento de los hechos.

Llevamos más de tres años escuchando esas acusaciones y pensamos que, en la versión difundida públicamente, hay serias contradicciones con la realidad de la que nosotros mismos fuimos testigos. Estamos cansados de leer y escuchar relatos que nunca sucedieron. Siempre defenderemos la tolerancia cero para este tipo de casos, pero también la presunción de inocencia de todas las personas. Sentimos una indefensión total al ver que cualquiera de nosotros podría estar en el lugar de nuestro antiguo compañero. Muchos de nosotros somos también padres y madres con hijas e hijos en el colegio, y lo único que nos importa es llegar a la verdad, con todas sus consecuencias.

Sabemos que es imposible que los comportamientos relatados por la acusación y difundidos por varios medios puedan haber ocurrido en el lugar que se menciona: un despacho siempre abierto, de uso común, donde está el teléfono, el botiquín, las tizas y que está situado junto a un baño general y tres aulas. En ese despacho entramos de forma constante profesores y alumnos, como sabe todo aquel que conozca el colegio.

Todos los profesores de esos cursos estamos seguros de que el antiguo alumno no fue atendido con mayor asiduidad de la normal y jamás observamos ningún hecho anómalo en la relación entre el antiguo profesor y él. La acusación recogida por la prensa menciona datos claramente erróneos; tanto en lo referente a lugares concretos, como a posibles testigos o personal del colegio. De hecho, más de medio centenar de personas -profesores y compañeros del antiguo alumno en aquel momento- hemos querido declarar ante notario para negar estos hechos y las acusaciones referentes a la supuesta actuación del antiguo profesor en el aula. Si hubiéramos tenido el menor indicio, nosotros mismos hubiésemos denunciado los hechos; lo más importante para nosotros son nuestros alumnos y sus familias.

Estamos hartos de esta situación de juicio continuo en los medios, después de lo que han investigado varias instancias ajenas al colegio, y pedimos que ahora se deje en paz a los profesionales de la justicia para que puedan realizar su trabajo sin presiones externas.


Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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