El arzobispo de Oviedo denuncia la indoctrinación que ha llevado al 1-O

Sanz: «La nota de la Conferencia Episcopal es tan suave y tan neutral que parece que estamos hablando de otra cosa»

"Defender la secesión con mentiras, con violencia, con insidia, con corrupción, eso sí es pecado"

Sanz: "La nota de la Conferencia Episcopal es tan suave y tan neutral que parece que estamos hablando de otra cosa"
El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Agencias

Cuando hay una exclusión, cuando pones fronteras desde el púlpito y estableces un derecho de admisión, sencillamente eso termina siendo una praxis no cristiana, sino sectaria, de secta, o politiquera, de formación particular

(C. Doody).- La nota de los obispos españoles sobre la situación en Cataluña, comunidad que vota este domingo en referéndum por la independencia, parece haberle gustado poco al arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz. Y eso porque la llamada del episcopado al «diálogo honesto y generoso» y «a la serenidad y entendimiento», a juicio del prelado, se ha dicho «de una manera tan suave, tan respetuosa, que parece que estamos hablando de otra cosa distinta».

Diálogo entre Cataluña y España sí, pero no «un diálogo a cualquier precio», manifiesta Sanz en una entrevista publicada este sábado en La Nueva España. Y el prelado explica por qué: «Yo dialogo mal con los que mienten, con los que se corrompen, con los que malversan lo que es de todos para el beneficio propio, ya sea privado o de partido. Yo dialogo mal con aquellos que hacen de la infancia y la juventud un proyecto a quince o veinte años, como se ha hecho, para transformar a una generación».

Y es que mentir, corromper, malversar e indoctrinar es exactamente lo que el arzobispo de Oviedo cree que se ha hecho en Cataluña desde «hace años», «a través de una educación que tenía este cometido: utilizar la inocencia y vulnerabilidad, la maleabilidad, de niños y jóvenes para que ahora pudieran dar esa batalla».

«Cuando mientes, te corrompes, malmetes, insidias, engañas a un pueblo con alternativas trucadas», continúa Sanz -«si toda tu alternativa y tu legítima aspiración a la independencia está basada en este paquete de trufas»- «entiendo que aquí hay un delito tan grave que es inmoral; y esta inmoralidad es la que la Iglesia debe denunciar, cosa que no se deriva de modo directo de la nota de la Comisión Permanente de los obispos».

Como razón por la que los obispos españoles no acometieron semejante tarea en su nota, el arzobispo de Oviedo explica que «era difícil hacer algo entre veinte personas venidas de todos los puntos de España: de la región de España en la que esto está sucediendo y de las regiones de España en las que estamos bien atentos porque eso tiene que ver con nosotros, y no podemos tener una especie de neutralidad aséptica».

Otra cosa que Sanz busca aclarar en la entrevista es que, a su juicio, aunque «es legítimo entenderte separado, eso no es ningún pecado», no lo es tanto si se defiende a este separatismo «con mentiras, con violencia, con insidia, con corrupción, con malversación, eso es lo inmoral, eso sí es pecado». Y eso porque la Iglesia defiende otro mensaje más allá del nacionalismo que es ningún otro que la esperanza de la Buena Nueva: algo que «no tiene fronteras» y para el que «no pedimos pasaporte».

«Cuando hay una exclusión, cuando pones fronteras desde el púlpito y estableces un derecho de admisión, sencillamente eso termina siendo una praxis no cristiana, sino sectaria, de secta, o politiquera, de formación particular», termina denunciando Sanz, por último, en la entrevista. «El otro no es un rival al que hay que abatir y excluir, sino un hermano al que hay que acoger sabiendo que me trae dones y regalos, como yo también abro los míos para él».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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