El religioso trabaja desde 2007 con los más desfavorecidos de la capital de España

Agustín Rodríguez Teso, el cura de La Cañada, premiado con la Encomienda de la Comunidad de Madrid

"Gracias al Dios en el que creo, que es el que unifica lo que somos y nos hace ser lo que somos"

Agustín Rodríguez Teso, el cura de La Cañada, premiado con la Encomienda de la Comunidad de Madrid
Ángel Rodríguez Teso recibe la Encomienda de la Comunidad de Madrid Agencias

Dedica el premio "a los vecinos de la Cañada, que son los que han de sufrir siempre mis miedos y los de todos, nuestras inseguridades y prepotencias, y nuestros errores, y a tantos más"

(Jesús Bastante).- Lleva años dejándose la piel, y los bajos del coche, en La Cañada Real. Trabajando por los más desfavorecidos de esta gran ciudad, los afectados por el tráfico de drogas, las delincuencias, los desahucios, las casas destrozadas por las excavadoras. Ayer, Día de la Comunidad de Madrid, el sacerdote Agustín Rodríguez Teso fue premiado con la Encomienda por su trayectoria «marcada por su compromiso personal de ayuda a las personas más desfavorecidas en la Cañada Real«.

No es fácil escuchar hablar de Dios en un acto público, pero este cura de manos manchadas y corazón abierto lo hizo en el minuto largo de agradecimientos en la Casa de Correos, en el día grande de todos los madrileños. «Quiero dar gracias al Dios en el que creo, que es el que al final unifica lo que somos y nos hace ser lo que somos«, apuntó, ante la atenta mirada del cardenal Osoro. Cabe recordar que uno de los primeros actos del arzobispo de Madrid, nada más tomar posesión, fue visitar La Cañada.

 

 

 

Rodríguez Teso sirve desde 2007 desde la Parroquia de Santo Domingo de La Calzada, y a ellos quiso agradecer el premio. Ante todos los poderes estatales, autonómicos y municipales, los mismos que tantas veces ponen tantas trabas a la integración de estas personas, el sacerdote agradeció a su comunidad «que permanentemente me coloca en mi sitio, para no olvidar la verdadera vocación de dignidad a las que todos estamos llamados».

Rodríguez Teso también recordó a la parroquia de San Fermín, «por acoger los despojos que muchas veces les llegan por mí desde La Cañada», y a todas las personas y proyectos que «me enseñan a ver lo que la oscuridad esconde«.

«A las entidades sociales de la Cañada, que me exigen el esfuerzo de traducir lo mío, lo de Dios, a un lenguaje que sea asequible a la gente de hoy«, añadió el sacerdote, quien dedicó especialmente la Encomienda «a los vecinos de la Cañada, que son los que han de sufrir siempre mis miedos y los de todos, nuestras inseguridades y prepotencias, y nuestros errores, y a tantos más».

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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