Dos investigaciones hablan de medio centenar de casos juzgados, pero la realidad es mucho mayor

¿Cuántos pederastas hay en la Iglesia española? ¿Cuántas víctimas?

El vicario judicial de Cartagena, rotundo: "El protocolo antiabusos de la CEE deja a la víctima en un segundo lugar"

¿Cuántos pederastas hay en la Iglesia española? ¿Cuántas víctimas?
Denuncia de las víctimas de abusos Agencias

En España, no hay registro de los casos que concluyeron con acuerdo 'privado', pues no hay registros de esas actuaciones

Más información

(Jesús Bastante).- ¿Cuantos pederastas hay en la Iglesia española? Una reciente investigación de El País habla de 33 condenas y unos 50 casos instruidos. El último libro de Juan Ignacio Cortés, ‘Lobos con piel de pastor’, estima una cifra similar. Sin embargo, estos sólo son la punta del iceberg.

Sin contabilizar, los centenares de casos no denunciados, resueltos en privado o, simplemente, que no afectan a un religioso (como el recientísimo ‘caso Gaztelueta’). ¿Cuántas víctimas de la pederastia clerical hay en España? Nadie lo sabe. A diferencia de otros países, en el nuestro no ha habido una investigación global -ni independiente, ni controlado por la Administración o por la Iglesia-, pero resulta impensable que en todos los países de nuestro entorno (hasta en Italia, donde se han desvelado al menos 300 casos) se den casos sistémicos… y en España no.

¿Cuál es la realidad? Un interesantísimo informe publicado este domingo en El País documenta que en los últimos 30 se ha probado que 33 sacerdotes fueron condenados por abusar de unos 80 menores. Nada se dice de los casos instruidos, de los no denunciados, de los que concluyeron con un acuerdo ‘privado’ del que no existe documentación pues, a diferencia de lo que sucede en EEUU, no hay registro de estas actuaciones.

 

 

En una entrevista de este mismo medio con el vicario judicial de Cartagena-Murcia, Gil José Sáez Martínez, se sostiene que «la Iglesia lleva un siglo tapando la pederastia«. Y es que el auténtico problema no está tanto en la existencia de depredadores en el interior de la institución (los informes de organismos internacional, es cierto, afirman que el grueso de los abusos se dan en el entorno familiar), sino en el encubrimiento sistemático que se daba cuando alguna de las víctimas intentaba denunciar.

«Todas las diócesis del mundo, cuando llegaba una denuncia cogían y decían: «Fulanito, te mandamos a tal sitio». Y en ese sitio seguía haciendo lo que hacía en el otro. Eso se hacía en toda la Iglesia universal durante el siglo XX, incluida España», declara, rotundo, Sáez.

Para este experto, que ultima su tesis doctoral sobre este tema, en España «hay muchísimos más» casos de ese medio centenar publicados. Con todo, lo terrible es «el silencio y el encubrimiento de las víctimas que, además, ha sido un silencio impuesto, hace que esas personas estén gimiendo de dolor y que esas heridas que tienen jamás se les curen».

Respecto a los protocolos aprobados por la Conferencia Episcopal en 2010, y admitido en 2015, después de que RD lo publicara en mitad de la tormenta por el ‘caso Romanones’, el vicario admite que «cuando se colgaron en la web, algunos obispos españoles desconocían su existencia«.

Desde entonces, añade, «la Conferencia Episcopal no los ha modificado conforme a la Carta Circular de la Congregación de la Fe de 2011. Desde mi punto de vista, es un protocolo que deja a la víctima en un segundo lugar. No hay un equilibrio entre presunta víctima y presunto agresor».

 

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído