El cura, condenado por el Vaticano al destierro, ha recurrido la sentencia

José Manuel Ramos Gordon sigue viviendo en la residencia sacerdotal de Astorga

La víctima de La Bañeza: "Es terrorífico, devastador. ¿Y después dice el obispo que no encubrió?"

José Manuel Ramos Gordon sigue viviendo en la residencia sacerdotal de Astorga
Ramos Gordon, en su homenaje Agencias

Ramos Gordon sigue viviendo en la residencia sacerdotal, mientras el obispo ha acusado esta semana a Francisco Javier, la víctima de La Bañeza, de haberle chantajeado

(Jesús Bastante).- José Manuel Ramos Gordon fue condenado por la Santa Sede a diez años de destierro en un monasterio fuera de la diócesis de Astorga, tras comprobarse sus abusos en La Bañeza y Puebla de Sanabria. Sin embargo, un mes después, el sacerdote continúa viviendo en la residencia sacerdotal de Astorga, y ha recurrido su condena.

En su momento, el obispo de la diócesis y actual presidente de la ‘Comisión Antipederastia’ de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Menéndez, aseguraba que la sanción era de las más duras que podían darse, aunque no llegaban a la expulsión del sacerdocio.

La situación, cuando menos escandalosa, ha sido desvelada por Diario de León, que ha conseguido hablar telefónicamente con el pederasta. Tras una investigación canónica en la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gordon fue condenado a una pena de diez años de «privación del ejercicio público del ministerio sacerdotal, residiendo en un monasterio o convento fuera de la dióceis de Astorga».

Pero Ramos Gordon no se ha movido de Astorga, y ha recurrido la sentencia ante el Vaticano. Entretanto, continúa viviendo en la residencia sacerdotal, pagada por el Obispado, ante el silencio de la diócesis y del propio obispo, que esta semana ha tratado de defenderse de las acusaciones de encubrimiento, llegando a acusar a Francisco Javier, la víctima de La Bañeza, de haberle chantajeado.

 

 

En la residencia de Astorga, José Manuel Ramos Gordon vive como si nada hubiera pasado. De hecho, a nadie le extraña que pregunten por él, y le pasan el teléfono sin problemas. Durante la conversación, relata el diario, el pederasta condenado confirma que ha recurrido la sentencia ante Doctrina de la Fe. «Recurrimos la sentencia y claro, hasta que, como usted sabe, cuando se recurre la sentencia hay que esperar al resultado definitivo«, afirma, lamentando la «presión mediática» que ha sufrido y negándose a admitir los abusos. «Después de tres años, seguir dándole vueltas a esto… conmigo que no cuenten para esto».

Nada más conocer la noticia, la víctima de La Bañeza, visiblemente sorprendida, se declaraba profundamente enfadado. «Es terrorífico. Él no ha reconocido los hechos. Aquí no hay más que dolor, por todas partes, por lo mal que lo ha gestionado la Iglesia».

«¿Y después dice el obispo que no encubrió? ¡Si después de la condena sigue viviendo en una casa de la diócesis!«, denuncia Francisco Javier. «Es lamentable, me dan asco y pena. Espero que de una vez por todas se sienten a pensar, y no en una comisión a escribir palabras. Porque ahora siguen haciéndolo mal, atacando a las víctimas. Es devastador».

La Casa Sacerdotal de Astorga es un edificio de 8 plantas en el que residen sacerdotes de la diócesis, familiares de éstos y seglares. Construida en los años 60, dispone de comedor, sala de conferencias, varias salas de televisión, un teatro y una capilla, donde se celebra misa todos los días. Según la sentencia del Vaticano, Ramos Gordon tiene prohibido celebrar misa salvo permiso expreso de Juan Antonio Menéndez, cuya capacidad para presidir una comisión que verdaderamente atienda y proteja a las víctimas cada vez está más en entredicho.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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