Denunciará al ex capellán, Isaac Vega, y a los medios que tilden de secta a Orden y Mandato

Beatriz Seijo, la abogada de Miguel Rosendo, va a recurrir en casación al Supremo

"Esperábamos la absolución total, pero Orden y Mandato queda totalmente limpia"

Beatriz Seijo, la abogada de Miguel Rosendo, va a recurrir en casación al Supremo
La abogada Beatriz Seijo

No permitiremos que se nos tache de secta en los medios de comunicación ni que se defina a Miguel Rosendo como un gurú

(José Manuel Vidal).- Sabor agridulce ha dejado la sentencia judicial en el círculo de Miguel Rosendo. El fundador de Orden y Mandado fue condenado a 9 años de cárcel por un solo caso de abusos, pero absuelto de todos los demás casos y de todas las demás imputaciones. «Consideramos que la sentencia es positiva, porque Orden y Mandato queda totalmente limpia, a pesar de que esperábamos la absolución total de nuestro defendido», dice la abogada Beatriz Seijo.

Entre lo positivo, la letrada asegura que queda claro, en primer lugar, que en contra de lo que mantuvieron la mayoría de los medios de comunicación, Orden y Mandado nunca fue una asociación ilícita. Por lo tanto, nunca fue una secta, porque contó, durante todos sus años de existencia, con el beneplácito de la jerarquía de la Iglesia, que, primero la constituyó en asociación privada y, después, en asociación pública de fieles, con sus estatutos y su capellán designado.

«La sentencia dice que está probado que nunca hubo asociación ilícita en el seno de la Iglesia y eso es algo muy positivo para Orden y Mandato, para Miguel Rosendo y para las más de 400 personas que estuvieron vinculadas a ella y que, tras la presión mediática y social, tenían que esconderse, como si fuesen miembros de una secta», explica la abogada del fundador de la asociación, Beatriz Seijo.

De hecho, en el juicio quedó claro que «la Iglesia no pudo explicar ni el oscurantismo ni la falta de rigor durante todo el tiempo que duró la visita canónica ni la posterior destitución de Miguel», asegura la abogada. Eso sí, para la abogada, «la jerarquía católica hizo muchísimo daño a Orden y Mandato, a pesar de ser una asociación aprobada por la propia institución, porque, en su comunicado, estableció que había víctimas y verdugos».

También quedó claro en la sentencia que Miguel Rosendo no cometió delito económico alguno: ni blanqueo de capitales, ni estafa ni apropiación indebida.

El tribunal desechó asimismo por falsos todas las acusaciones de abusos sexuales cometidas por el fundador de Orden y Mandato, excepto una, el único delito por el que Miguel Rosendo fue condenado a 9 años.

Una condena que, según la letrada Seijo, se basa en «un relato inverosímil, muy discutible y con escasa credibilidad, del que las magistradas desechan el 80% y dan validez al 20% restante». A su juicio, la condena de Miguel Rosendo por este testimonio no se debe tanto a la solidez de las pruebas, sino a «la brutal presión mediática» y a que «el sistema, tras haber fallado y haber condenado a Miguel a más de cuatro años de prisión preventiva, no podía absolverlo del todo, sin quedar en entredicho».

Por eso, Miguel Rosendo y su familia están «tristes» por la sentencia condenatoria, pero, al mismo tiempo, «contentos de que todos los demás encausados hayan sido absueltos» y, convencidos de su inocencia total, creen que «el sistema tiene que protegerse» y, tras pasar cuatro años en prisión, «algún delito tenían que imponerle».

Por eso, «vamos a llegar al final», dice la abogada de Miguel Rosendo, que va a recurrir al Supremo con un recurso de casación. «Creemos en la inocencia de Miguel y yo le veo posibilidades jurídicas», dice Seijo. Aunque reconoce que el recurso es «difícil y exige una técnica muy complicada».

Aún así y convencida de ganarlo, la abogada anunciará el recurso de casación dentro de cinco días. Una vez presentado el recurso de casación en el Tribunal Supremo, se inicia una primera fase de admisión a trámite, que se pasa sin problemas si está bien preparado, y una segunda en la que la sala decide si lo estima o no.

Desde ese momento, Rosendo podría volver a prisión, si la acusación particular o la Fiscalía instan a la Audiencia de Pontevedra a ello. Aunque Seijo se ha mostrado confiada en que se le permita continuar en libertad hasta que se tramite el recurso de casación en el Supremo, que puede durar entre seis meses y un año en resolverse.

A partir de ahí, con una sentencia firme sería decisión de instituciones penitenciarias, si Rosendo obtiene un tercer grado, pese a no haber cumplido la mitad de la pena al completo, pues ha estado en prisión cuatro de los nueve años a los que ha sido condenado.

Beatriz Seijo anuncia también que van a estudiar la eventual presentación de acciones legales contra «las personas que han acusado en falso» y contra el que fuera capellán de la asociación, Isaac Vega Arribas, del que asegura que «no se irá de rositas».

Asimismo anuncia que, después de la sentencia, ningún medio tiene derecho a seguir llamando secta a Orden y Mandato. «No permitiremos que se nos tache de secta en los medios de comunicación ni que se defina a Miguel Rosendo como un gurú».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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