"¿Por qué tienen que soportar el dolor, la humillación y la afrenta de ver desenterrado a su abuelo?"

La familia y la Fundación Franco creen que la exhumación del dictador violaría los Acuerdos Iglesia-Estado

El prior y la Abadía del Valle de los Caídos agradecen las "múltiples muestras de afecto" recibidas por su postura

La familia y la Fundación Franco creen que la exhumación del dictador violaría los Acuerdos Iglesia-Estado
La tumba de Franco Agencais

Niegan que el templo fuera objeto de una afluencia masiva de visitantes. Como máximo, habría unas mil visitas diarias, estima el escrito, bastantes menos de las que se dan en el Prado o en cualquier evento deportivo

(Jesús Bastante).- Midiendo los tiempos, tanto la familia como la Fundación Franco presentaron hoy, fecha en que se cumple el plazo dado por el Gobierno, las alegaciones definitivas a la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos. Una decisión que tomará en breve el Ejecutivo y a la que se oponen rotundamente, aduciendo que violaría los Acuerdos Iglesia-Estado.

«¿Por qué tienen que soportar el dolor, la humillación y la afrenta de ver desenterrado a su abuelo?» se pregunta en su escrito, de 55 páginas, el abogado de los nietos del dictador, Luis Felipe Utrera-Molina.

En el mismo, se denuncian las «múltiples irregularidades» que ha detectado en los trámites para proceder a la exhumación, que llegan a calificar de «farsa administrativa» para dar cobertura legal a una decisión tomada de antemano por Pedro Sánchez.

A su vez, el representante legal de la familia desmiente que el peligro de un enterramiento en la cripta de La Almudena sea relevante. Es más, apunta, citando a «expertos en materia de seguridad», que los riesgos serían «reducidos», pues tanto la cripta como el entorno son «altamente seguros», y niegan que el templo fuera objeto de una afluencia masiva de visitantes. Como máximo, habría unas mil visitas diarias, estima el escrito, bastantes menos de las que se dan en el Prado o en cualquier evento deportivo.

 

 

 

 

Junto a ello, Utrera-Molina denuncia la «doble violación» de los derechos a la intimidad personal y familiar, y a la libertad religiosa que traerían consigo tanto la exhumación de los restos del Valle contra la voluntad de los nietos, como la «injerencia» del Gobierno en el destino de los mismos.

Los nietos de Franco denuncian también que el Gobierno no tiene jurisdicción alguna para acordar la exhumación, dado que en su acuerdo del 8 de noviembre por el que abrió el procedimiento para la exhumación reconoce de manera expresa el carácter inviolable de la Basílica del Valle de los Caídos, circunstancia que emana del Tratado entre España y la Santa Sede, y a la que se suma la expresa negativa del prior, Santiago Cantera.

Por todo ello, la familia solicita declarar improcedente la exhumación de su abuelo. Y sólo para el hipotético caso de que se estimase procedente la exhumación, exigen que se les haga entrega delos restos para reinhumarlos en la sepultura que tienen en propiedad en la Cripta de la Catedral de Santa María de la Almudena de Madrid.

Por su parte, la Fundación Francisco Franco ha reclamado ante el Ministerio de Justicia que se anule el decreto de exhumación al considerar que se dan tres supuestos motivos de inconstitucionalidad, además de contravenir los Acuerdos con el Vaticano.

Así, para la asociación, el real decreto vulnera la Constitución, pues no existe una situación de «extraordinaria y urgente necesidad» que justifique la exhumación de los restos del dictador. Además, consideran que infringe el principio de la igualdad ante la ley, y el derecho de la Unión Europea.

 

 

 

 

Por último, la FNFF denuncia una «transgresión al derecho de los tratados internacionales y, en particular, al vigente acuerdo jurídico del Estado español con la Santa Sede de 1979, que regula la inviolabilidad de los lugares sagrados y de culto«.

La Fundación asegura al respecto que el decreto infringe la propia Ley de Memoria Histórica, que reconocía el Valle de los Caídos como lugar de culto, «al prescindir absolutamente de la necesidad indispensable de obtener la autorización expresa de la autoridad eclesiástica competente», condición que la FNFF atribuye al prior de la abadía, Santiago Cantera.

En cuanto a éste, la Abadía ha emitido un comunicado en el que agradece «de corazón las múltiples muestras de afecto y de oración que estamos recibiendo por distintas vías (correo electrónico y postal, teléfono, etc.) desde hace meses y que últimamente se han incrementado mucho más aún».

«Sentimos no poder responder a todas personalmente, dado el gran número de ellas, pero deseamos al menos hacer constar a todos y cada uno nuestro agradecimiento y afecto más sincero, así como la garantía de nuestras oraciones por sus intenciones y necesidades», concluye la nota, colgada en su página web.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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