PRESIDÍA LA COMISIÓN ANTIPEDERASTIA DE LA CEE

El obispo de Astorga fallece de un infarto

El obispo de Astorga fallece de un infarto
El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez. EP

Una muerte inesperada. El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, falleció este miércoles 15 de mayo de 2019 en su domicilio, a los 62 años de edad, como consecuencia de un infarto.

Sobre las 17 horas de este miércoles, el obispo sufrió un ataque al corazón que le dejó inconsciente, por lo que sus asistentes llamaron al Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León, que no pudieron hacer nada para salvar su vida.

Juan Antonio Menéndez nació en Villamarín de Salcedo (Asturias) el 6 de enero de 1957. En 1968 ingreso en el seminario de Oviedo para cursar secundaria y posteriormente los estudios eclesiásticos licenciándose en 1980. Fue ordenado sacerdote el 10 de mayo de 1981.

Licenciado en derecho canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca en el 2005, fue vicario general del Arzobispado de Oviedo hasta 2011 y vicario episcopal de asuntos jurídicos hasta el 2013.

El 26 de abril de 2013 fue nombrado obispo titular de Nasai y auxiliar de Oviedo, por el papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 8 de junio por Jesús Sanz Montes. El 18 de noviembre de 2015 fue nombrado obispo de la diócesis de Astorga para suceder a Camilo Lorenzo Iglesias, tomando posesión el 19 de diciembre.

Desde 2017 era presidente de la Comisión episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española y en la actualidad estaba al frente de una Comisión de Trabajo puesta en marcha para la elaboración y activación de protocolos de actuación contra los delitos de abusos sexuales.

Durante su mandato tuvo que enfrentarse a varios casos de este tipo sucedidos hace tres décadas en el seminario menor de La Bañeza y en el colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria (Zamora).

Además, puso en marcha de forma pionera en su diócesis la Delegación para la protección de los menores y acompañamiento a las víctimas de abusos, un órgano para atender y escuchar a los afectados cuyo fin último es «conseguir que las instituciones eclesiales sean lugares seguros para que padres y tutores puedan seguir confiando a los hijos en catequesis y colegios» (La diócesis de Astorga abre una oficina de atención a las víctimas la víspera de la cumbre antipederastia).

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