IGLESIA EN CATALUÑA

Los curas del Prado, unos fervientes independentistas

Los curas del Prado, unos fervientes independentistas
La Basílica del Pi en Barcelona. EP

Deriva secesionista en el seno del clero catalán (Iglesia en Cataluña: la secta amarilla formada por curas, monjes, monjas y obispos separatistas).

La Asociación de los Sacerdotes del Prado fue una obra fundada por Antonio Chevrier, cura de la diócesis de Lyon, en la segunda mitad del siglo XIX.

El grupo tomó su nombre de una antigua sala de baile, llamada El Prado, sita en uno de los barrios más humildes de la ciudad, donde se dedicó a transformarla y acoger a jóvenes vagabundos, preparándolos para la primera comunión y escolarizándoles en lectura, escritura y cálculo. A su vez, fundó una escuela clerical que aportase sacerdotes preparados para ejercer su ministerio en contacto con los más pobres.

En Cataluña, sus clérigos (que se hacen llamar el Pradó) tuvieron una notable importancia en las diócesis de Vic, Barcelona y Gerona, con Florenci Costa, Joan Ramón Cinca y Joan Busquets Dalmau.

Actualmente, es posible que no superen la docena, aunque, en Barcelona, conservan parroquias importantes.

Al comienzo de su andadura, los sacerdotes del Prado fueron los que acogieron (y participaron) con más entusiasmo de aquella corriente de curas obreros y colaboraron con ahínco en la Acción Católica Obrera y en Cataluña en la JOC y la JOBAC.

Los curas obreros pasaron a la historia y la JOC-JOBAC se halla en vías de extinción. Aquella opción por los más desfavorecidos fue feneciendo mientras los pobres prosperaban. Quizás por ello, en Cataluña, muchos de aquellos sacerdotes olvidaron su antigua causa y abrazaron una nueva: el independentismo catalán.

A día de hoy, estos pocos curas se dedican a hacer exhibición pública de las ideas más separatistas y utilizan los medios eclesiales y parroquiales para difundirlas.

Así, la hoja parroquial de la Basílica del Pi –templo señero del barrio gótico barcelonés– aparece con un lazo amarillo (el llaçet del Pi). Y, desde hace tiempo, se alza una bandera catalana en la torre de su campanario.

La Basílica se ha convertido en el refugio del nacional-progresismo. Recuérdese aquel encierro de más de 1.500 inmigrantes ilegales del año 2001, que sirvió preferentemente como acción de protesta contra el gobierno de José María Aznar y que dio alas a la posterior ocupación de la catedral barcelonesa, que acabó con la intervención policial.

Los miembros del Prado también aparecen en las cartas y manifiestos de curas catalanes a favor de la independencia y la libertad de los mal llamados «presos políticos».

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