"Ideologías insidiosas pretenden cambiar los valores"

Cardenales africanos contra el «imperialismo cultural»

La Iglesia "no es el problema" en la lucha contra el sida en África

Africa necesita alianzas de desarrollo económico basadas en la confianza

Cardenales africanos denunciaron hoy el «imperialismo cultural» de Occidente en ayuda, comercio y cuidado médico a Africa, alegando que daña el tejido moral del continente.

Los prelados africanos que participan en el Sínodo para hablar del papel de la Iglesia Católica en Africa dijeron que sus países necesitan alianzas de desarrollo económico basadas en la confianza y no en la explotación de recursos naturales y la imposición de condiciones a la hora de enviar ayuda.

Durante una rueda de prensa en Ciudad del Vaticano, el cardenal Wilfred Fox Napiert de Durban, Sudáfrica, y el cardenal Theodore-Adrien de Dakar, en Senegal, también denunciaron «ideologías escondidas» por parte de grupos de ayuda y países que promocionan el aborto como medida de control de natalidad y los preservativos para controlar el contagio del sida.

El Vaticano se opone al aborto y los métodos de anticoncepción artificiales.

La Iglesia «no es el problema» en la lucha contra el sida en África, afirmó hoy el cardenal Wilfrid Fox Napier, arzobispo de Durban (Sudáfrica), que señaló que la causa de la difusión de la enfermedad está en comportamientos sexuales irresponsables.

«No entiendo por qué algunos medios de comunicación presentan a la Iglesia como un problema y no como solución. La Iglesia hace mucho contra el sida y hay comunidades religiosas que ayudan a los enfermos, informan como evitar el contagio y participan en programas de desarrollo de fármacos retrovirales», dijo Napier, que participa en el Vaticano en el II Sínodo de Obispos para África.

Napier, junto con los cardenales Theodore Adrien Sarr (de Dakar) y John Njue (de Nairobi), informó hoy sobre los trabajos del Sínodo, una vez que ayer el cardenal Peter Turkson (de Ghana), que es el relator de la asamblea presentara la Relatio Post Disceptationem, el documento que recoge las intervenciones de los 244 prelados, de ellos 197 africanos, que asisten al evento.

El purpurado sudafricano agregó que mientras los medios de comunicación echan la culpa a la Iglesia del recrudecimiento del sida, ésta se ocupa de controlar la eficacia de los retrovirales que se venden en África.

Napier denunció que en su diócesis han puesto en marcha centro de control, «ya que extrañamente -dijo- los enfermos en vez de curarse desarrollaban cepas de resistencia a esos antivirales».

El cardenal insistió en que la «verdadera» difusión del sida hay que buscarla en «comportamientos sexuales irresponsables» y añadió que la solución conlleva comportamientos responsables: «fidelidad para las personas casadas y abstinencia para las no casadas».

Sobre este punto, el cardenal Turkson se mostró el primer día del Sínodo a favor del uso del preservativo en parejas casadas cuando uno de ellos es seropositivo, mientras que el obispo de Rudu, en Namibia, rechazó el condón, al considerar que no resuelve el problema y promueve la promiscuidad.

El cardenal Napier también se refirió hoy a las ayudas de Occidente a África y afirmó que muchas veces algunas llegan con unas condiciones previas «inaceptables», ya que con las mismas se pretende introducir «ideologías insidiosas que pretenden cambiar los valores morales de los países».

«En esos casos la ayuda se transforma en algo peor que el mal precedente», destacó Napier, que señalo que Occidente debe darles la oportunidad de aplicar las ayudas como quieran.

Según Napier, África necesita ayuda comercial. «Permitirnos -afirmó- precios justos en vuestros mercados, suprimir las ayudas a los productos que exportáis, crear las condiciones para un mercado ecuánime».

El cardenal sudafricano también se refirió al aborto en África y dijo que los obispos africanos no entienden como en Occidente y en los países industrializados el derecho a la vida no es considerado un «derecho supremo«.

Napier aseguró que no pueden aceptar que el embarazo se trate como si fuese una enfermedad sexual transmisible y rechazó el Protocolo de Maputo sobre los derechos de la mujer en África.

Aunque el Vaticano considera que tiene algunos puntos «muy buenos», entre ellos el rechazo de la mutilación genital de la mujer y la libertad de matrimonio, no está de acuerdo con el artículo en el que se habla de salud materna y reproductiva.

Según el Vaticano, a través de ese concepto, en documentos internacionales se promueve el uso del aborto como medio para controlar la natalidad y se contempla el aborto asistido para evitar los riesgos de los clandestinos.

El cardenal Sarr subrayó, por su parte, la importancia que da la Iglesia africana a la vida desde el momento de su concepción hasta la muerte natural y que por ello no se puede apoyar el aborto.

«Occidente tiene una concepción diferente, una especie de imperialismo cultural, pero no nos lo pueden imponer. Necesitamos su ayuda, pero que nos respeten y no intenten cambiar nuestro estilo de vida», afirmó Sarr.

El cardenal Njue se refirió a los conflictos tribales que afectan al continente y dijo que los enfrentamientos más graves nacen de las pequeñas diferencias, «que son instrumentalizadas por los políticos para reforzar su propio poder.

En el documento que recoge las intervenciones de los 244 prelados se afirma que las causas de las guerras en África están en el «ansia» de las multinacionales de apropiarse de todos los recursos y que es necesario un cuadro jurídico internacional que garantice un control de las multinacionales y las industrias extractoras.

El Sínodo comenzó el 4 de octubre y concluirá el 25 próximo

 

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