Tilda de fetichismo y banalización de la muerte tener la urna en casa

No aventarás ni guardarás las cenizas en casa

La Iglesia católica considera que esparcir las cenizas es un rito pagano

Los obispos no se oponen a la incineración, aprobada en 1963 por el papa Pablo VI

La Iglesia Católica italiana está a favor de la cremación de los muertos, pero no de que sus cenizas se conserven en urnas en las casas o sean esparcidas al viento, al considerar que así se pierde el recuerdo de los fallecidos y se banaliza el rito de acompañarles al cementerio.

La Conferencia Episcopal Italiana (CEI) se dispone, según informan hoy los medios locales, a aprobar en su reunión en Asís, el próximo 9 de noviembre, un código de como comportarse en los ritos fúnebres.

Los obispos no se oponen a la incineración, aprobada en 1963 por el papa Pablo VI, al considerar que es una práctica que no contradice la doctrina de la Iglesia sobre la resurrección, ya que no toca el alma ni impide a la omnipotencia de Dios reconstruir el cuerpo.

Lo que no les gusta a los prelados, o por lo menos a un grupo de ellos, según las fuentes, es lo que se viene haciendo con las cenizas tras la cremación, después de la normativa italiana de 2001 que contempla que se puedan guardar en una urna en casa o ser esparcidas al viento, en la tierra o al agua.

Los obispos contrarios a mantener las cenizas en casa opinan que de esa manera se acaba con el antiguo rito de acompañar al difunto hasta el camposanto, que une a la comunidad de creyentes.

También señalan que lo lógico es que las cenizas reposen en el cementerio, el «reino de los muertos» y no en la casa familiar, que es el «reino de los vivos».

El teólogo Enzo Bianchi afirmó a la prensa que mantener la urna con las cenizas en la casa familiar es un rito «fetichista».

Respecto a que sean esparcidas, los prelados la ven como un rito pagano, que simboliza la unión del muerto con el «gran alma de la madre tierra».

En Italia las cremaciones cuestan unos 500 euros y se llevan a cabo en el 10 por ciento de los fallecimientos, unas 55.000 al año, una cifra que va en aumento, según las funerarias.

Ese aumento se debe en parte al coste de un entierro, una media de 2.700 euros, más la compra del nicho, que llega a costar, según el diario La Stampa, tres mil euros el metro cuadrado, «lo mismo que un chalé de lujo».

Los funerales en Italia mueven anualmente 1.500 millones de euros.(RD/Efe)

 

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