La fe, buena para la salud

La religiosidad frena los efectos del alzheimer

La espiritualidad interior aminora la pérdida de memoria

La religiosidad frena la progresión de la demencia senil, según demuestra un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Clínica geriátrica de la Universidad de Padua (norte de Italia).

La investigación, que ha sido dirigida por el profesor Enzo Manzato y recientemente publicada por la revista especializada «Current Alzheimer Research», se basa en el seguimiento realizado a 64 pacientes de alzheimer a lo largo de un año entero.

Según los estudiosos, los enfermos con un bajo nivel de religiosidad registraron un 10% más de pérdida de capacidades en comparación con los que se solían caracterizarse por un nivel de religiosidad o espiritualidad medio-alto.

En declaraciones recogidas por diversos medios italianos, Manzato ha explicado que, «como es sabido, los estímulos sensoriales procedentes de una vida social normal aminoran la decadencia cognitiva.

Sin embargo, en el caso de este estudio es «precisamente la religiosidad interior la que es capaz de aminorar esta pérdida». En cuanto al tipo de religiosidad estudiada, precisa que no se trata de «una ritualidad a la que se asocian determinados comportamientos sociales sino de la tendencia a creer en una entidad espiritual».

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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