En el Dumo de Milán, ante más de 5.000 sacerdotes, reigiosos y seminaristas

El Papa, pletórico, defiende el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada como «signos luminosos»

"Perseveren, sin cansancio y con valentía, al servicio de Dios y a la edificación de la Iglesia"

El Papa, pletórico, defiende el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada como "signos luminosos"
El Papa, rodeado de monjas y curas en el Duomo de Milán

Sólo y siempre en Cristo se encuentra la fuente y el modelo para repetir cotidianamente el 'si' a la voluntad de Dios

El Papa ha destacado que el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada son «signo luminoso» de la caridad pastoral y de «un corazón indiviso» porque el amor por Jesús que vale para todos los cristianos, «adquiere un significado singular para el sacerdote célibe y para quien ha respondido a la vocación de la vida consagrada» ya que «sólo y siempre en Cristo se encuentra la fuente y el modelo para repetir cotidianamente el ‘si’ a la voluntad de Dios», lo ha afirmado en su meditación durante la celebración de la liturgia de las horas en el ‘Duomo’ de Milán.

Después de haber celebrado la Misa en privado en el Arzobispado de Milán, el Papa ha viajado en coche al ‘Duomo’ para presidir la celebración de la Hora Media según el antiguo rito ambrosiano con la participación de sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas y seminaristas de la arquidiócesis ambrosiana además de los obispos auxiliares, el arcipreste y los arzobispos eméritos de Milán, el cardenal Carlo Maria Martini y el cardenal Dionigi Tettamanzi junto a otros cardenales y obispos.

Benedicto XVI ha recordado figuras milaneses como San Ambrosio y San Carlos Borromeo y a los pontífices Pio XI y Pablo VI y ha resaltado la oración cotidiana de la liturgia de las horas que «constituye una tarea esencial del ministerio ordenado en la Iglesia» ya que «extiende durante el día el misterio central de la Eucaristía» en la que los sacerdotes están particularmente «unidos al Señor Jesús» vivo en el tiempo.

En esta línea, ha recordado que San Ambrosio predicó «con intensidad sorprendente» y cultivó «la virginidad en la Iglesia, promoviendo también la dignidad de la mujer».

Así, el Pontífice ha calificado al sacerdocio como «un don precioso» y ha invitado a los seminaristas «que se preparan a recibirlo» a aprender a «disfrutar desde este momento a vivir con compromiso el tiempo precioso del seminario».

Además, Benedicto XVI ha señalado que «no hay oposición entre el bien de la persona del sacerdote y su misión» sino que la «caridad pastoral» es el elemento que une la vida que tiene su raíz en «una relación íntima con Cristo en la oración para vivir el don total de sí mismos para el rebaño» por lo que todas las acciones tienen como propósito «el conducir los fieles a la unión con el Señor y acrecentar la comunión eclesial para la salvación del mundo».

Asimismo, el Papa ha auspiciado que las familias cristianas sean «según el diseño de Dios, lugares de gracia y santidad, terreno fértil para las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada» y que el ministerio de los sacerdotes sea «cada vez más fecundo» junto al testimonio de las personas consagradas para «mostrar al mundo la belleza de la donación a Cristo y a la Iglesia»,

Antes de concluir, el Pontífice ha agradecido a los «hermanos y hermanas consagradas» su testimonio y los ha alentado a «mirar el futuro con confianza, contando con la fidelidad de Dios y la potencia de su gracia, capaz de operar siempre nuevas maravillas» para que contemplando a María, madre de Cristo, «se extienda su divina maternidad» de modo que los ministerios de la palabra y sacramentos, la vida de contemplación y actividad apostólica «perseveren, sin cansancio y con valentía, al servicio de Dios y a la edificación de la Iglesia».

Al finalizar, Benedicto XVI se dirigió a la cripta de San Carlos Borromeo para venerar las reliquias del santo.

Tras la cita en la catedral, Benedicto VI se dirigió al estadio de fútbol «Giuseppe Meazza-San Siro», campo del Milan y el Inter, para reunirse con miles de jóvenes que se preparan para la confirmación.

Esta tarde, a las 17.00 hora local (15.00 GMT), se entrevistará con las autoridades locales en el salón de Trono del arzobispado milanés y dirigirá un discurso al pueblo milanés.

A las 20.30 hora local (18.30 GMT) se trasladará al parque de Bresso, donde se reunirá con las familias de todo el mundo que asistirán al evento en una vigilia llamada «fiesta del testimonio». (RD/Agencias)

Extractos del discurso a los rreligiosso en el Duomo

«En este momento, vivimos el misterio de la Iglesia en su expresión más alta, la de la oración litúrgica. En la oración eclesial, nuestros labios, nuestros corazones y nuestras mentes se hacen intérpretes de las necesidades y de los anhelos de toda la humanidad. (…) La oración cotidiana de la Liturgia de las Horas constituye una tarea esencial del ministerio ordenado en la Iglesia. También a través del oficio divino, que prolonga en la jornada el misterio central de la Eucaristía, los presbíteros están unidos de modo especial al Señor Jesús».

«El sacerdocio: ¡Qué don precioso! (…) Si Cristo, para edificar su Iglesia, se entrega en las manos del sacerdote, éste a su vez debe confiarse a Él sin reservas: el amor por el Señor Jesús es el alma y la razón del ministerio sacerdotal. (…) No existe oposición entre el bien de la persona del sacerdote y su misión; por el contrario, la caridad pastoral es el elemento unificador de vida que parte de una relación cada vez más íntima con Cristo en la oración para vivir el don total de sí mismos por el rebaño (…). Efectivamente, cada una de nuestras acciones tiene como finalidad conducir a los fieles a la unión con el Señor y hacer crecer la comunión eclesial por la salvación del mundo».

«Signo luminoso de esta caridad pastoral y de un corazón indiviso son el celibato sacerdotal y la virginidad consagrada. (…) Sin duda, el amor por Jesús vale para todos los cristianos, pero adquiere un significado singular para el sacerdote célibe y para quien ha respondido a la vocación a la vida consagrada: la fuente y el modelo para repetir diariamente el ‘sí’ a la voluntad de Dios se encuentran solo y siempre en Cristo». (…) En la Virgen María «podemos reconocer el ‘género de vida virginal y pobre que Cristo Señor eligió para sí, y que la Virgen su Madre también abrazó’, una vida de plena obediencia a la voluntad de Dios».

«Queridos hermanos y hermanas consagrados (…), mirad al futuro con confianza, contando con la fidelidad de Dios y la potencia de su gracia, capaz de operar siempre nuevas maravillas. (…) En este momento deseo dar gracias a Dios por la cantidad de sacerdotes ambrosianos, religiosos y religiosas que han gastado sus energías al servicio del Evangelio, llegando alguna vez incluso al sacrificio de la vida». Entre ellos, el Santo Padre citó los Beatos sacerdotes Luigi Talamoni, Luigi Biraghi, Luigi Monza, Carlo Gnocchi y Serafino Morazzone; los Beatps religiosos Giovanni Mazzucconi, Luigi Monti y Clemente Vismara; y las religiosas Maria Anna Sala y Enrichetta Alfieri.

«Por su común intercesión, pidamos confiados al Dador de todos los dones que haga siempre fecundo el ministerio de los sacerdotes; que refuerce el testimonio de las personas consagradas, para mostrar al mundo la belleza de la donarse a Cristo y a la Iglesia; y que renueve las familias cristianas según el plan de Dios, para que sean lugares de gracia y santidad, terreno fértil para las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada».

 

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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