No se pagó ningún rescate

Liberadas las monjas secuestradas en Mosul

Secuestradas junto a tres chicos el 28 de junio

Las autoridades eclesiásaticas se habían puesto en contacto permanente con los líderes religiosos de la comunidad sunita de Mosul para monitorear la situación y permitir que los detenidos pudieran gozar nuevamente de su libertad

(Valores).- Están libres y se encuentran en buenas condiciones las dos monjas y los tres chicos (dos mujeres y un hombre) que desde el sábado 28 de junio se encontraban detenidos en Mosul por los milicianos del Estado Islámico de Irak y del Levante (Isil), los islamistas que en la ciudad que surgió en la antigua Nínive erigieron el centro del autroproclamado Califato islámico.

La noticia de la liberación de las cinco personas fue confirmada por el arzobispo caldeo de Mosul Amel Shimon Nona. «Sor Atur, sor Miskinta y los tres chicos están bien», indicó el arzobispo caldeo de Nona, «y ya regresaron a Dohuk. Habíamos logrado establecer un contacto telefónico con ellos el domingo 13 de julio, y nos dijeron que habrían sido puestos en libertad. No se pagó ningún rescate, porque quienes los habían detenido no hicieron ninguna petición de ese tipo».

Las dos religiosas cladeas de la Congregación de las Hijas de María Inmaculada se ocupaban de la gestión de la casa para huérfanos de Mosul, cerca del arzobispado caldeo. «En todos estos años tremendos para nuestro país», indicó a la agencia Fides sor Luigina Sako (Superiora de las dos religiosas), «sor Atur y sor Miskinta, junto con muchas otras, continuaron haciendo un gran trabajo, sin abandonar Mosul y permitiendo que los chicos y las chicas estudiaran».

Frente la ofensiva de los sunitas guiados por los milicianos del Isil, que comenzó el pasado 9 de junio, las monjas y todos los huéspedes del orfanato habían abandonado Mosul para refugiarse en la ciudad de Dohuk, en el Kurdistán iraquí. Desde esta última ciudad, sor Atur ya había llevado acabo rápidas incursiones a Mosul para verificar las condiciones de la casa para huérfanas y recuperar algunos objetos e instrumentos de trabajo y de estudio para las chicas, obligadas a abandonar su vivienda.

El 28 de junio se perdieron sus huellas durante uno de sus viajes de regreso de Mosul. Las autoridades eclesiásaticas se habían puesto en contacto permanente con los líderes religiosos de la comunidad sunita de Mosul para monitorear la situación y permitir que los detenidos pudieran gozar nuevamente de su libertad. «Estábamos angustiados, sobre todo por las chicas. Entre todas las noticias tristes que escuchamos todos los días», contó a Vatican Insider sonr Luigina Sako, «la que llegó hoy desde Dohuk nos hizo llorar de alegría».

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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