EL 70% de lso cristianos de Irak salieron de su país

Cristianos iraquíes, de éxodo en éxodo

"Nos vemos obligados a escapar para salvar nuestras vidas y nuestra religión"

Cristianos iraquíes, de éxodo en éxodo
Familias huyendo de Irak

No quiero regresar (a Irak). Es la tierra de mis ancestros, pero no nos protegió, ni a mis hijos ni a mí

Raja Marzina nunca pensó que algún día partiría de Irak. «Pero no tuvimos alternativa. Nos vimos obligados a escapar para salvar nuestras vidas y nuestra religión», dice esta iraquí cristiana, refugiada en Jordania con su marido y sus cinco hijos.

Todos los domingos, decenas de cristianos iraquíes que escaparon al infierno de la violencia que domina a su país se reúnen en la iglesia siriaca católica de la Virgen María, en Ammán, para orar y enterarse de las últimas noticias.

Muchos de ellos huyeron ante el veloz avance de los yihadistas del Estado Islámico (EI), que se apoderaron de grandes territorios del norte iraquí, como Mosul, la segunda ciudad de Irak donde vivían numerosos cristianos, y luego de Qaraqosh, la mayor ciudad cristiana del país.

Jordania es un lugar de paso obligado para los iraquíes que tratan de emigrar a América del Norte o a Europa, y primero se dirigen a Ammán después de pasar por Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.

«Aproximadamente 70% de los cristianos de Irak (que habían sido estimados en un millón de personas) partieron de su país en los 20 últimos años debido a las guerras y los conflictos sucesivos», declaró a la AFP Wael Suleiman, director general de la organización Caritas en Jordania.

«Los que se quedaron en Irak recibieron el golpe de gracia después de que los extremistas se apoderaran de sus regiones, lo que obligó a cerca de 200.000 de ellos a huir al Kurdistán«, agregó.

El EI conquistó Mosul, una ciudad que contaba con unas 30 iglesias, algunas de las cuales tenían 1.500 años de antigüedad. Luego se apoderó de varias localidades cristianas vecinas.

El grupo extremista sunita dio a los cristianos de Mosul la alternativa de convertirse al islam o de pagar un fuerte impuesto, amenazándolos de muerte, para por fin ponerlos ante la disyuntiva de «partir o morir».

Ghadir Yusef, un viudo de 34 años, escapó de Qaraqosh el 6 de agosto después de unos bombardeos. Luego de una semana durmiendo en la calle o en los parques de Erbil, «no podíamos más, y entonces decidimos venir a Jordania», explicó.

«Sólo traje conmigo el oro de mi mujer, que luego vendí por 2.000 dólares para que mis niños no muriesen de hambre», afirma rodeado de sus tres hijos en una iglesia de Ammán.

«No quiero regresar (a Irak). Es la tierra de mis ancestros, pero no nos protegió, ni a mis hijos ni a mí», explicó.

«Nosotros no teníamos futuro en Irak (…) Vamos a tratar de encontrar un lugar seguro para vivir, sin miedo«, dice esta madre de 39 años indicando que ya no soporta «los secuestros, los asesinatos, las personas degolladas, las amenazas y los atentados».

Aunque las autoridades francesas habían anunciado su intención de favorecer la recepción de las minorías iraquíes perseguidas por el EI, el presidente François Hollande insistió en la importancia «de que los cristianos se queden a vivir» en Irak, un país al que viajó esta semana.

«Nuestro objetivo no es llevar a las poblaciones a vivir en Francia o en Europa», dijo el viernes Hollande durante una visita a Erbil.

«Tratar de resolver esta cuestión simplemente otorgando el asilo no sería servir los intereses de Irak, del Kurdistán y de los cristianos o de las minorías», sostuvo. (RD/Agencias)

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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