Quienes se oponen al uso "burkini" alegan que viola las normas seculares del país y que supone una amenaza para la seguridad. Los defensores de la utilización de la prenda consideran que la prohibición discrimina a los musulmanes
El Consejo de Estado francés, el más alto tribunal administrativo del país, suspendió hoy la controvertida prohibición de vestir «burkini» decretada en una ciudad de la Costa Azul.
La decisión llega en respuesta a la apelación interpuesta por la Liga Francesa de los Derechos Humanos y el Colectivo contra la Islamofobia en Francia para revertir la prohibición de vestir el trabje de baño islámico en la ciudad de Villeneuve-Loubet, en el sur del país.
La decisión del Consejo afecta al ordenamiento de dicha ciudad pero sienta precedente legal para otra treintena de municipios que impusieron la misma prohibición.
Los denominados «burkinis» son vestimentas que cubren la cabeza, los brazos y las piernas de las mujres durante el baño, cumpliendo con la norma islámica de la modestia.
Tras los recientes ataques islamistas ocurridos en Francia, entre parte de la población surgió un clima de indignación por el uso de esas prendas en las playas del país.
Quienes se oponen al uso «burkini» alegan que viola las normas seculares del país y que supone una amenaza para la seguridad. Los defensores de la utilización de la prenda consideran que la prohibición discrimina a los musulmanes.

La decisión de vetar en las playas el uso de esta prenda que cubre todo el cuerpo de la mujer excepto rostro, manos y pies fue adoptada por el Ayuntamiento de dicho municipio el pasado 13 de agosto bajo el pretexto de alteraba el orden público.
Días más tarde, esta decisión fue validada por un tribunal administrativo de Niza. Sin embargo, ahora, la máxima instancia judicial de Francia, la suspende tras el recurso presentado por la Liga de los Derechos Humanos y el Comité contra la islamofobia de Francia. Aunque la suspensión es para el municipio de Villeneuve-Loubet, la decisión crea jurisprudencia para el resto del país.
En un comunicado, el Consejo de Estado afirmó que aunque el alcalde tiene como labor conciliar la seguridad con el respeto de las libertades de los habitantes, en el caso de la este municipio «no hay elementos que permitan deducir riesgos del orden público como resultado de la ropa de baño de ciertas personas». Y añade que «en ausencia de tales riesgos, el alcalde no podía adoptar una medida prohibiendo el acceso a la playa y al baño».
El burkini es la traducción estival del burka, una prenda que actualmente está prohibida, junto con el niqab, en los espacios públicos del país galo. Su uso ha estado en el centro de la polémica en Francia después de que Cannes vetara su uso en las playas el pasado 12 de agosto. Tan sólo un día después, ocurría lo mismo en la localidad de Villeneuve-Loubet. Más tarde se sumaron los arenales de Sisco y Le Touquet y en la actualidad son 15 las localidades costeras que han aprobado ordenanzas similares.
El primer ministro francés, Manuel Valls, ha mostrado su respaldo a los alcaldes de las localidades, pero ha descartado que el Gobierno vaya a trabajar en una legislación al respecto. No obstante, sí ha sido muy crítico con el uso de esta prenda. A su juicio, el burkini es «la traducción de un proyecto político de contrasociedad, fundado principalmente sobre la esclavitud de la mujer».
Por su parte, la ONG Amnistía Internacional ha reclamado a los ayuntamientos franceses que han vetado esta prenda que reconsideren su decisión, pues consideran que es una medida «discriminatoria». La organización subraya que esta prohibición «no tiene nada que ver con mejorar la seguridad pública y promueve la humillación pública» de mujeres y niñas musulmanas.

(RD/Agencias)









