"El país corre el riesgo de convertirse en una sociedad monocultural y monoreligiosa"

Cardenal Zenari: «Cada cristiano que emigra es, para Siria, una ventana al mundo que se cierra»

"No se puede decir que un grupo determinado sufre más. Todos tenemos muertos. Todos"

Cardenal Zenari: "Cada cristiano que emigra es, para Siria, una ventana al mundo que se cierra"
Cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Damasco La Stampa

Todos estamos de acuerdo con que [el Daesh]necesita ser echado a patadas... Sin embargo, hay siete u ocho banderas que luchan en Siria y una vez sea elimando el Daesh, todos lucharán unos contra otros

(Cameron Doody).- El cardenal Mario Zenari -autodenominado «nuncio veterano de la guerra»- se revela pesimista acerca de la guerra en Siria, su destino actual: contienda que en los últimos siete años ha producido más de 400.000 muertos, 6,3 millones de personas desplazadas internamente y cinco millones de refugiados.

Como no podría ser de otra forma, se preocupa especialmente por las minorías del país, entre las cuales se encuentran los cristianos. Son «el eslabón más débil» de la sociedad, advierte, porque «se enfrentan a más riesgos de cara al futuro»

En una entrevista con O São Paulo, de la se ha hecho eco Crux, el representante del Papa Francisco en el país escena de la peor catástrofe humanitaria desde la II Guerra Mundial lamenta, especialmente, que la salida de cristianos de Siria «es un empobrecimiento porque, en general, tienen una mentalidad universal. Piensan en el mundo, el Papa, otros católicos. Siempre digo: cada cristiano que emigra es, para Siria, una ventana al mundo que se cierra. Siria corre el riesgo de convertirse en una sociedad monocultural y monoreligiosa».

«Desgraciadamente, con el conflicto, los grupos minoritarios son el eslabón más débil», continúa el purpurado, quien recibió el capelo cardenalicio hace casi un año en una señal del Papa Francisco de su cercanía con el pueblo sirio. «Y entre los cristianos, porque no tienen armas, cerca de la mitad ha decidido salir. Hoy, somos 2 o 3% de la población«.

La situación en Siria actualmente «es un desastre», deplora. Explica que «la entrada de fuerzas externas, grupos yihadistas, dio pie a una guerra subsidiaria, y después a una guerra internacional», en la que los protagonistas son, «por un lado, Arabia Saudita y los países del Golfo [y] por otro, Irán». Por no decir nada, recuerda el nuncio, de «la intervención de Rusia por razones estratégicas, y [las de] los Estados Unidos y Turquía».

En este panorama, advierte el cardenal Zenari, no se puede afirmar que el único problema en Siria sea el autodenominado Estado Islámico. «[El Daesh es] un fenómeno externo y todos estamos de acuerdo con que necesita ser echado a patadas, cada uno con sus diferentes estrategias», explica el representante del Papa. «Sin embargo, hay siete u ocho banderas que luchan en Siria y una vez sea elimando el Daesh, todos lucharán unos contra otros»: principal razón por la que «hasta aquí no hay acuerdo sobre el futuro de Siria».

Volviendo al tema de las minorías que tratan de sobrevivir en Siria, el nuncio dice que «no se puede decir que un grupo determinado sufre más». Los cristianos, los sunníes, los chiitas, los alawitas… «todos tenemos muertos, heridos, refugiados, desplazados, pueblos destrozados, fábricas perdidas. Todos», recuerda Zenari. Pero no es que sea reacio el embajador del Papa a hablar del «sufrimiento tremendo» que ha experimentado la población cristiana del país.

«Tenemos cinco clérigos desaparecidos durante más de cuatro años: dos obispos ortodoxos y tres curas», explica el diplomático. «No se sabe nada de su suerte». Cinco personas más a añadir a los «alrededor de treinta o cuarenta miles de desparecidos» en los siete años que ha durado el conflicto hasta aquí. «Secuestrados [y] vendidos, y mientras tantos, muchos han muerto», denuncia el cardenal.

¿Qué futuro puede haber para un país tan asolado no solo por la guerra sino también por la fuga sobre todo de jóvenes, fenómeno que Zenari califica de «bomba» social? «La libre circulación es inviolable», aludiendo al derecho que los sirios tienen a emigrar… si es que pueden. «No obstante», matiza el cardenal, «uno también debe ayudar [a los que piensan salir] a que se queden, no solo económicamente, sino también espiritualmente».

Mientras tanto, al nivel político y diplomático, euna posible solución a la contienda puede ser, según el nuncio Zenari, un diálogo entre los propios sirios. Posibilidad que ve muy difícil por ahora dada la presencia de otros actores beligerantes en el país. Aunque el italiano confiesa que «aún no veo ninguna salida» a la guerra, se permite celebrar que haya habido «una disminución de la violencia en algunas áreas, un alto al fuego» que ha permitido la entrada de ayuda humanitaria.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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