Escándalo en la Iglesia croata

El cura que malversó 50 millones

"Durante mi servicio he violado las disposiciones canónicas referentes a los bienes eclesiásticos"

El cura que malversó 50 millones
El cardenal Josip Bozanić y monseñor Mijo Gabrić dnevnik.hr

A Gabrić se le ha prohibido hablar durante cinco años de cualquier tema relacionado con las propiedades gestionadas por el Consejo de Prebendados, y durante siete años tampoco se le permitirá volver a servir a la Iglesia en cualquier papel administrativo

(Cameron Doody).- Hipotecas sobre propiedades de la Iglesia. Proyectos privados de construcción montados con dinero de los fieles. El ocultamiento de informes financieros. Son las claves del mayor desfalco de la historia de la Iglesia croata, cuyo autor confeso, monseñor Mijo Gabrić, acaba de ser destituido como responsable de las finanzas de la archidiócesis de Zagreb por el cardenal Josip Bozanić.

Según informa el periódico local Nacional, las autoridades eclesiásticas de la capital croata procedieron la semana pasada al despido de Gabrić y los demás miembros del Consejo de Prebendados de la diócesis. Esta medida -que va acompañada también por una denuncia ante las autoridades civiles– llega después de que Gabrić confesara el pasado julio que desvió casi cincuenta millones de euros de las arcas de la Iglesia.

En ambas medidas la Iglesia de Zagreb ha seguido las instrucciones de la Congregación para el Clero del Vaticano, que fue informada sobre el caso tras la denuncia de dos abogados que se quejaron de que la Iglesia no les había pagado por servicios que prestaron.

En su carta al cardenal Bozanić, Gabrić reconoció que, en el período entre febrero de 2002 y marzo de 2017, desvío del Consejo de Prebendados -una entidad creada en 1291 con el propósito de preservar la catedral de Zagreb- la cantidad de 384.331.008,40 kuna, dinero que luego perdió o desfalcó a través de proyectos de construcción en la ciudad.

En su misiva, asimismo, el religioso escribió que, «por desgracia, tengo que admitir lo que muy probablemente determinará la comisión [de la archidiócesis] que investiga mi caso: [que] durante mi servicio he violado las disposiciones canónicas referentes a los bienes eclesiásticos temporales». Y continuó: «Soy consciente de que tengo responsabilidad moral y penal».

A Gabrić se le ha prohibido hablar durante cinco años de cualquier tema relacionado con las propiedades gestionadas por el Consejo de Prebendados, y durante siete años tampoco se le permitirá volver a servir a la Iglesia en cualquier papel administrativo. Aunque medios locales también hablan de que el religioso ha recibido una «pena eclesiástica», no está claro por el momento si ésta extiende a la prohibición de decir misa de forma pública durante un determinado tiempo.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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