La periodista de 'Avvenire', ante la Jornada de las Comunicaciones Sociales

Lucía Capuzzi: «La realidad es el mejor antídoto contra las «fake news»

"El Papa invita a los periodistas a compartir el camino con cualquier hombre que luche por la justicia y la paz"

Lucía Capuzzi: "La realidad es el mejor antídoto contra las "fake news"
Lucía Capuzzi, con el Papa Francisco y el padre Solalinde Agencias

No me gusta mucho la definición "periodista católico". Porque ser católico es un camino de conversión que dura toda la vida. Me defino como una mujer que lleva 40 años aprendiendo a seguir Jesús

(Francesco Gagliano, corresponsal en El Vaticano).- Lucía Capuzzi, periodista que sigue la política exterior del diario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), ‘Avvenire’, es licenciada en Ciencias Políticas con un doctorado centrado en las cuestiones de la emigración italiana en Argentina después de la Segunda Guerra Mundial.

Su carrera periodística inició en el 2004. Antes de Avvenire trabajó para TG/Leonardo de Radiotelevisión italiana (RAI). Ganó el Premio Internacional Lucchetta (2014) por un artículo sobre los trabajadores infantiles bolivianos y el Premio Colombe della Pace del Archivo de Desarme (2016).

Ha publicado diversos libros entre los cuales: La frontera imaginaria (Franco Angeli, 2006), Haití. El silencio roto (Marietti, 2010), Adiós Fidel. Fe y disidencia en la Cuba de los Castro (Lindau 2011) (junto con Nello Scavo). Otros títulos son: Colombia. La guerra (in) finita (Marietti, 2012), Coca rojo sangre (San Paolo, 2013) y Rosa de los dos mundos. Historia de la abuela del Papa Francisco (São Paulo, 2015).

Pudimos entrevistar a Lucía Capuzzi  coincidiendo con la 52.° Jornada de las Comunicaciones Sociales, que lleva por tema «La verdad los hará libres» (Jn 8, 32). Noticias falsas y periodismo de paz».

 

El Papa se ha reunido con «Avvenire» en Sala Clementina. ¿Puedes decirnos que fue lo que más impactó del discurso del Papa?

Papa Francisco nos ha dicho palabras inspiradoras. Las he leido muchas veces y cada vez he descubierto nuevos detalles importantes. Desde que las escuché, me he quedado fascinada. Y al mismo tiempo impactada por el gran desafio al que nos ha llamado. No solo a nosotros como periodistas de Avvenire, sino a todos los periodistas y comunicadores, de cualquier medio. En primer lugar, nos ha propuesto como modelo a San José, el hombre que sabe escuchar. Siempre se piensa que un comunicador tiene que hablar.

Francisco nos ha recordado que para poder hablar hay que aprender a escuchar, a Dios y a los otros. Solo del silencio – nos ha dicho -, nace el verdadero dialogo. Y este es la única arma para vencer la suspecha y el miedo. Bergoglio nos ha impuesto una linea editorial muy rigida: la búsqueda de la verdad – pero hecha con humiltad -, la atención para la realidad, y sobre todo la atención hacia la carne de los pobres.

El Papa nos ha invitado a compartir el camino con cualquier hombre que luche por la justicia y la paz. Y nos ha llamado a ir a la periferia, de la que ha dado una definición preciosa: es el comienzo y no el fin de una ciudad. Nunca las había pensado de esta forma. Y por último nos ha exortado a no tener miedo de ser afectados por lo que contamos. Porque las palabras, si son verdaderas, pesan: las sustenta solo quien las encarna en la vida.
Como se puede ver se trata de un desafio enorme. Imposible llevarlo adelante sin la Gracia. La misma Gracia que ha enseñado a José a ser el padre del Hijo de Diós.

 

 

El tema del 52º Día Mundial de las Comunicaciones Sociales es «La verdad los hará libres» (Jn 8, 32). Noticias falsas y periodismo de paz ». En su Mensaje, el Papa identifica en el mecanismo de la desinformación la «lógica de la serpiente» del Libro del Génesis que disfraza y engaña a los primeros hombres. Con la misma mimesis, las noticias falsas acechan en el flujo de información y a menudo comprometen la información correcta. ¿Cómo se puede prevenir? ¿El comunicador católico tiene más herramientas para contrarrestarlos?

La realidad es el mejor antídoto contra las «fake news». Puede parecer algo banal pero no lo es. Y llama directamente a la responsabilidad de cada periodista. Internet nos ha hecho el trabajo más facil, y esto es positivo. Pero al mismo tiempo, la realidad digital es una tentación. Internet nos da la posibilidad, mucho más que en el pasado, de contentarnos con la imagen virtual de la realidad. Ya no es necesario tener experiencia del mundo concreto: podemos quedarnos en frente a la pantalla y encontrar sin movernos toda clase de informaciones sobre hechos y países lejanos o cercanos.

Este es el problema: «toda clase». Como elegir? Sin la prueba de la realidad, la plausibilidad se convierte en el criterio de selección de las noticias. No es importante si algo ha pasado o no, es suficiente con que pueda haber pasado. Algo terrible, porque al final, no contamos lo que pasa, sino lo que, según nuestra perspectiva, podría pasar. De esta forma se alimentan esteriotipos, prejuicios, malintendidos.

En mis viajes en America Latina he experimentado como el contacto con la realidad puede cambiar la imagen que se tiene de Paises y situaciones. Claro, viajar no es suficiente. Es necesario antes leer y estudiar. Pero no podemos sutraernos al «examen» de la realidad.

Sobre los periodistas catolicos y sus instrumentos de hacer frente a las fake news, quería decir que no me gusta mucho la definición «periodista católico». Porque ser católico es un camino de conversión que dura toda la vida. Me defino como una mujer que lleva 40 años aprendiendo a seguir Jesús.

Creer en Jesus me da más responsabilidad cuando escribo un articulo. Porque por mi fe, conozco el poder de la palabra. Dios genera vida a traves de la Palabra. Las palabras pueden ser instrumentos de vida o de muerte. Un artículo es mucho más que un texto. Tiene el poder de contribuir a la obra de Dios de generar vida. O puede generar muerte. Una ayuda para crecer en la fe y en la profesión puede ser la oración que el Papa Francisco nos puso al final de su mensaje para el dia de las comunicaciones sociales. Yo la recito cada noche. Es una fuente de inspiración preciosa. Y es el decálogo del verdadero periodista. No solo del periodista cristiano. Sino del periodista humano.

 

El otro tema clave del próximo Día Mundial de las Comunicaciones sociales es el periodismo de paz. Avvenire siempre ha estado a la vanguardia de este campo de información no muy deseado, a menudo contando historias incómodas o que en otros lugares rara vez se investigan, por ejemplo, sobre las armas de fabricación italiana utilizadas en la guerra olvidada en Yemen. Además del trabajo de investigación ¿qué puede dar mayor fuerza al periodismo de paz?

Papa Francisco lo dice muy bien en su mensaje. El periodismo de paz no es periodismo «buenista». No hay que evitar los conflictos para hacer periodismo de paz. Al reves, hay que conocer, describer, interactuar con los conflictos, con las fronteras. Hay que vivir los desafios. Lo que caracteriza al periodismo de paz, para mí, es el punto de vista. Un periodista de paz intenta observar la realidad desde la perspectiva de los más débiles.

No es lo mismo mirar al mundo del ultimo piso de un rascacielos en Manhattan, de una villa miseria en Buenos Aires o de una bidonville en Haiti. La perspectiva, el punto de vista, es lo que nos caracteriza como periodistas y como cristianos.

Otro elemento es el tono. Hay que buscar un tono que no acuse, no juzgue, sino que respete la humanidad del otro, aunque sea el «malo» de la historia. Y por último pensar: mis palabras ayudan a entender, ¿reflejan la complejidad o contribuiyen a fomentar odio?

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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