Philip Wilson se niega a dimitir, aunque Roma nombró un administrador "con plenos poderes"

El primer ministro australiano pide al Papa que cese al arzobispo de Adelaida, condenado por encubrimiento

"Debería haber renunciado y ha llegado el momento de que el Papa lo despida"

El primer ministro australiano pide al Papa que cese al arzobispo de Adelaida, condenado por encubrimiento
Philip Wilson no quiso dimitir Agencis

Hay muchos líderes que le han pedido que renuncie. Está claro de debe renunciar y creo que ha llegado el momento de que la máxima autoridad en la Iglesia tome medidas y lo cese

(Jesús Bastante/Agencias).- Es el mayor alto cargo de la jerarquía eclesiástica condenado por encubrimiento de abusos sexuales en el mundo. El todavía arzobispo de Adelaida, Philip Wilson, sin embargo, se niega a dimitir, pese a las peticiones de Roma, que ha llegado a nombrar un administrador para la diócesis. El escándalo ha llegado hasta el mismo primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, quien ha pedido al Papa que dé un paso más y cese a Wilson.

Para Turnbull, el prelado debería haber renunciado cuando fue condenado en mayo a un año de cárcel por no hacer nada al conocer los repetidos abusos del cura pederasta James Fletcher a dos monaguillos durante la década de los 70. Sin embargo, Wilson anunció que recurrirá la sentencia y que, mientras tanto, se mantendrá en el cargo, pese a que el Papa Francisco designó a Gregory O’Kelly, obispo de Port Pirie, como administrador «con plenos poderes» en la diócesis.

Esto es: Wilson se aparta pero no dimite, y deja la puerta abierta a su regreso. Para el primer ministro de Australia, esa situación resulta intolerable. «Debería haber renunciado y ha llegado el momento de que el Papa lo despida», subrayó.

 

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull

 

«Hay muchos líderes que le han pedido que renuncie. Está claro de debe renunciar y creo que ha llegado el momento de que la máxima autoridad en la Iglesia tome medidas y lo cese», añadió Turnbull.

Wilson fue condenado a 12 meses de detención por un tribunal de Newcastle. Por el momento está en libertad bajo fianza y volverá a comparecer ante la corte el próximo mes para conocer si debe ingresar en prisión o puede cumplir la sentencia en arresto domiciliario. Según las leyes australianas, el prelado debería cumplir un mínimo de seis meses antes de poder optar a la libertad condicional.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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