El cardenal de Chicago responde a la carta del ex nuncio en Estados Unidos

Cupich ve «sorprendentes y absurdas» las acusaciones de Viganò

Pide que se investigue el 'testimonio' del prelado y "evaluar su credibilidad"

Cupich ve "sorprendentes y absurdas" las acusaciones de Viganò
El cardenal de Chicago desmiente las acusaciones del ex nuncio en EEUU

Considero estas observaciones sorprendentes. La única conversación sustancial que he tenido alguna vez acerca de mi nombramiento a Chicago con el ex nuncio fue el 11 de septiembre de 2014, cuando él llamó para informarme del nombramiento

(J. B.).- El cardenal de Chicago, Blase J. Cupich, uno de los ‘señalados’ en la carta de Viganò, ha emitido una declaración en la que desmiente las acusaciones vertidas por el ex nuncio en EEUU, que considera «sorprendentes» y «absurdas».

Especialmente, el purpurado desmiente lo referente a supuestas presiones de McCarrick, Maradiaga y Wuerl para nombrar al propio Cupich o a Tobin, representantes de una postura más abierta en la Iglesia estadounidense, en cargos de responsabilidad, o sus propias conversaciones con Viganò.

Por su interés, reproducimos la declaración de Cupich (con la traducción de la propia Archidiócesis de Chicago):

 

Declaración del cardenal Blase J. Cupich en respuesta al «testimonio» del ex Nuncio Apostólico en Estados Unidos Carlo Maria Viganò

El ex nuncio hace una serie de referencias a mí en su «testimonio». La primera es en la oración: «Así es como uno se explica que, como miembros de la Congregación para los Obispos, el papa reemplazó al cardenal Burke con Wuerl e inmediatamente nombró a Cupich justo después que fue hecho cardenal.»

El ex nuncio está confundido acerca de la secuencia de estos eventos. De hecho, fui nombrado a la Congregación para los Obispos el 7 de julio de 2016, y fui nombrado cardenal el 9 de octubre de 2016.

La segunda referencia a mí es en la oración: «Los nombramientos de Blase Cupich a Chicago y Joseph W. Tobin a Newark fueron orquestados por McCarrick, Maradiaga y Wuerl, unidos por un malvado pacto de abusos por el primero, y de por lo menos de encubrimiento de abusos por los otros dos. Sus nombres no estaban entre aquellos presentados por la Nunciatura para Chicago y Newark».

Considero estas observaciones sorprendentes. La única conversación sustancial que he tenido alguna vez acerca de mi nombramiento a Chicago con el ex nuncio fue el 11 de septiembre de 2014, cuando él llamó para informarme del nombramiento. El ex nuncio inició la conversación diciendo: «Llamo con noticias de gran alegría. El Santo Padre te ha nombrado el arzobispo de Chicago». Luego él me felicitó al escuchar mi aceptación.

Esa es la extensión de cualquier conversación que haya tenido alguna vez acerca de este asunto con el ex nuncio. Adicionalmente, el ex nuncio personalmente participó en mi ceremonia de instalación en Chicago en noviembre de 2014 y personalmente presidió la imposición del palio el verano siguiente, y en ambas ocasiones ofreció solamente comentarios de apoyo y felicitaciones.

En cuanto a la cuestión de mi nombramiento a Chicago, así como también la cuestión de los nombramientos episcopales en general, yo no sé quién me recomendó para la Arquidiócesis de Chicago, pero yo sé que el papa Francisco, al igual que sus predecesores, toma seriamente el nombramiento de obispos como una de sus mayores responsabilidades.

 

Viganò, durante la consagración de Cupich como arzobispo de Chicago


Pero la idea de que algún papa, y mucho menos el papa Francisco, tomaría la palabra de una sola persona cuando se trata de nombramientos episcopales es absurdo.

Además, el papa Francisco ha dejado claro que quiere obispos pastorales y yo trabajo todos los días para vivir a la altura de esa expectativa en colaboración con muchos buenos laicos y religiosas y religiosos, mis hermanos sacerdotes y hermanos obispos. Estoy orgulloso de servir a la iglesia en Chicago y estoy agradecido por la ayuda que recibo.

La tercera y cuarta referencia a mí trata de mis declaraciones sobre las causas del abuso sexual del clero en lo que se refiere a la homosexualidad. Cualquier referencia que alguna vez haya hecho sobre este tema siempre ha estado basada en las conclusiones del estudio «Causes and Context» por la Escuela John Jay de Justicia Criminal, emitido en 2011, que señala: «La información clínica no apoya la hipótesis de que los sacerdotes con una identidad homosexual o aquellos que cometieron comportamiento sexual del mismo sexo con adultos son significativamente más propensos de abusar sexualmente a niños que aquellos con una orientación o comportamiento heterosexual».

Los investigadores de John Jay llegaron a esta conclusión después de revisar muchos estudios sobre el tema. Su trabajo académico no debe descartarse sin más. En cuanto al resto del «testimonio», se requiere una investigación exhaustiva de las muchas declaraciones del ex nuncio antes que cualquier evaluación de su credibilidad pueda ser hecha.

 

 


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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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