Un obispo alemán expresa su "enojo, tristeza, vergüenza y espanto" por los escándalos en su país

La mitad de los prelados holandeses en activo en los últimos 70 años taparon abusos

Las autoridades holandesas estiman que hasta 20.000 menores han sido víctimas de agresiones desde 1945

La mitad de los prelados holandeses en activo en los últimos 70 años taparon abusos
Complicidad episcopal en el encubrimiento de abusos en la Iglesia

Monseñor Oster: "¿Estamos en condiciones de cambiar el sistema que se decanta más por la autoprotección que por proteger a las víctimas?"

(C.D./Agencias).- 20 de los 39 prelados en activo en los Países Bajos entre 1945 y 2010 sabían que había curas que abusaban sexualmente de niños, pero no hicieron nada al respecto. De estos 20, 16 trasladaban a sacerdotes pederastas de parroquia en parroquia, y 4 fueron ellos mismos los responsables de agresiones a menores. Este nuevo escándalo en Holanda viene escasos días después de otro surgido en Alemania tras saberse que un total de 3.677 niños y adolescentes sufrieron abusos a manos de 1.670 clérigos entre 1946 y 2014. Una vileza por la que el obispo de Passau, Stefan Oster, ha expresado su «enojo, tristeza, consternación, vergüenza y espanto».

El diario holandés NRC ha hecho un inventario de todos los casos de abusos sexuales en la Iglesia Católica desde 1945 hasta 2010, cuando se desató el escándalo por este motivo en Holanda, y señalado qué altos cargos está vinculados con los mismos. De los altos cargos eclesiásticos señalados en la investigación del rotativo ninguno está en activo a día de hoy y todos los casos han prescrito.

Para indagar en el escándalo, NRC ha utilizado datos del centro sobre abusos a menores de la Iglesia Católica holandesa, de la comisión parlamentaria dirigida por el exministro Wim Deetman que se creó en 2010 para investigar los abusos en el país y obtenidos a través de su propio trabajo de investigación.

Los altos cargos de la jerarquía eclesiástica que cometieron abusos a menores fueron Jan Nienhaus, obispo auxiliar de Utrecht; Jo Gijsen, obispo de Roermond; Phillippe Bär, obispo de Rotterdam; y Jan ter Schure, obispo de Den Bosch, que además encubrieron a otros religiosos.

Sus víctimas recibieron compensaciones económicas después de que la investigación de la comisión Deetmand juzgase sus denuncias como fundadas.

Además de ellos, otros dieciséis clérigos encubrieron los abusos a menores, en su mayoría monaguillos, seminaristas, miembros del coro o jóvenes que acudían a clases de catequesis o actividades parroquiales.

 

Los clérigos mencionados con nombre y apellidos por NRC han sido informados de esta lista pero no han reaccionado a la misma, según este medio.

La conferencia episcopal holandesa sí se ha pronunciado,y ha señalado que «lamentan que haya obispos que no hayan cumplido con su responsabilidad (de evitar los abusos) o que incluso hayan cometido abusos ellos mismos».

También recuerdan que la Iglesia holandesa ha tomado medidas, como estudiar los antecedentes de los responsables religiosos cuando se incorporan y exigir certificados de buena conducta.

Según el informe publicado por la comisión Deetman en 2011, entre 10.000 y 20.000 menores holandeses fueron víctimas desde 1945 de abusos sexuales por parte de religiosos católicos, una práctica que, señalaban ya entonces, era conocida por una jerarquía eclesiástica cuya mayor preocupación era evitar el escándalo.

Tras identificar a 800 presuntos autores -105 de los cuales seguían vivos en el momento de publicar el informe- la comisión concluyó que los abusos, que tuvieron lugar en instancias como orfelinatos, seminarios e internados, iban desde el puro contacto físico hasta penetraciones, de las que estimó se produjeron «unas 1.000».

 

Un obispo alemán expresa su «enojo, tristeza, vergüenza y espanto» por los escándalos en su país

Mientras tanto, el obispo de la ciudad alemana de Passau, Stefan Oster, exigió este sábado una autocrítica radical por parte de la Iglesia en reacción a los numerosos casos de abuso sexual destapados en el país.

«Siento enojo, tristeza, consternación, vergüenza y espanto por todo lo que ocurrió», dijo el prelado en un mensaje de video emitido días después de que salieran a la luz miles de casos de abusos por parte de sacerdotes alemanes en las últimas décadas.

«Necesitamos una forma radical de autocrítica», urgió.

Para Oster, el «sistema eclesial» tuvo la culpa de que se llegara tan lejos. «Mucho de lo que ocurrió era parte de un sistema. Demasiadas veces prevaleció la protección de la Iglesia como institución o la reputación del sacerdocio», dijo Oster.

«¿Tenemos la voluntad de reconocer nuestra culpa, también la culpa de todo el sistema del que formamos parte?», se preguntó. «¿Estamos en condiciones de cambiar el sistema que se decanta más por la autoprotección que por proteger a las víctimas?», continuó.

Un informe de la Conferencia Episcopal Alemania sobre los casos de abuso sexual en la Iglesia alemana arrojó resultados estremecedores. Según adelantaron los semanarios «Der Spiegel» y «Die Zeit», en el periodo entre 1946 y 2014 se contabilizaron un total de 3.677 casos de abusos sexuales a niños y adolescentes por parte de 1.670 clérigos.

El informe será dado a conocer oficialmente el 25 de septiembre.

«Sabemos muchas cosas, pero seguramente no sabemos todo», comentó el dignatario, convencido de que hay más víctimas que las que detalla la investigación. «La situación es peor de lo que sabemos. Y lo que sabemos es de por sí horroroso». Oster se preguntó también si la Iglesia podrá recuperar la confianza de los fieles.

El criminólogo Christian Pfeiffer, quien en un principio había recibido el encargo de dirigir el estudio pero se retiró por diferencias con la Iglesia, dijo al «Spiegel» que el informe tenía «muchos puntos débiles».

«En este estudio no se interrogó a todas las personas posibles», señaló. Pfeiffer criticó la decisión de la Iglesia de no permitir que los especialistas de las universidades de Mannheim, Heidelberg y Giessen examinaran los documentos por cuenta propia y se tuvieran que apoyar en los datos ofrecidos por la propia institución.

Fue «un gran error», dijo Pfeiffer, y demandó un nuevo estudio «que arroje luz en todo este campo oscuro».

Los casos de abusos sexuales en la Iglesia alemana se suman a los denunciados en otros países como Chile, Irlanda, Australia y Estados Unidos. El papa Francisco convocó a una reunión para principios del año próximo a los principales líderes de la Iglesia católica para abordar las formas de proteger a los niños de abusos por parte de sacerdotes.

El obispo de Passau, Stefan Oster

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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