PERSECUCIÓN RELIGIOSA

Queman varias cruces y profanan un cementerio cristiano en Indonesia

Queman varias cruces y profanan un cementerio cristiano en Indonesia
Persecución a los cristianos. EP

Un nuevo caso de intolerancia (Uno de cada cinco cristianos vive en países donde sufren persecución religiosa).

Hace unos días, unos sujetos no identificados destrozaron, dañaron y quemaron varias cruces de madera en el cementerio cristiano de Bethesda en Mrican, en la ciudad de Yogyakarta (Indonesia).

El cementerio se encuentra en una zona densamente poblada, a pocos metros de distancia del ateneo católico Sanata Dharma.

El guardián del camposanto, Hari Yuniarto, afirma que en los últimos 10 años en los que se ha estado ocupando de las tumbas, jamás habían sucedido actos vandálicos de este tipo.

La policía asegura que han iniciado las investigaciones sobre el caso. El móvil aún se desconoce, pero lo cierto es que el episodio se suma a una larga lista de casos de intolerancia que en los últimos años han sucedido en Yogyakarta, capital de la homónima Región especial.

El último caso data de la semana pasada y se refiere al pintor católico Slamet Jumiarto. El hombre se había mudado con su esposa y sus hijos a Keret, un subdistrito de Pleret.

Al día siguiente de su venida, el jefe del pueblo y la comunidad local comunicaron a los recién llegados que tendrían que irse, porque sólo los musulmanes podían comprar o alquilar casas o terrenos.

En diciembre de 2018, los habitantes de Purbayan quitaron el brazo superior de la cruz colocado en la tumba de Albertus Slamet Sugihardi, tras haber comunicado a la viuda, María Sutris Winarni, que el cementerio era «para uso exclusivo de los musulmanes».

Para evitar tensiones con la comunidad islámica, la familia católica tuvo que decidir realizar el funeral de forma privada.

Algunas semanas después, también hubo actos vandálicos contra tumbas cristianas en Java Central, a unos 30 Km al norte de Yogyakarta.

Además, los episodios continuaron en otros cementerios de Megalang: primero en el cementerio público de Giriloyo y luego en los camposantos de Kiringan y Malangan.

La población local ha señalado que el responsable es un hombre que tiene trastornos mentales.

En Indonesia, cuando la acción vandálica es cometida por una persona que padece estas patologías, los procedimientos legales son anulados por la policía.

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