PERSECUCIÓN RELIGIOSA

Un ministro indio compara las conversiones al cristianismo con la prostitución

Un ministro indio compara las conversiones al cristianismo con la prostitución
El ministro Pratap Chandra Sarangi. EP

Nueva amenza (La aplastante victoria de Narendra Modi es un mal augurio para las minorías religiosas en India).

Uno de los ministro del gobierno de India, Pratap Chandra Sarangi, ha declarado que las conversiones religiosas practicadas con la fuerza, el engaño, la seducción y la promesa de dinero son como «pedir sexo a cambio de un favor». Sin embargo, no se ha probado que haya habido un solo caso de ese tipo de «conversión» en todo el país.

Sarangi es conocido como el «Modi de Orissa» por haber sido el jefe local del grupo radical hindú que en 1999 quemó vivo al pastor Graham Staines y a dos de sus hijos pequeños.

El nombramiento de este fundamentalista, que no ha perdido tiempo para dividir a la población con sus comentarios, suscitó una profunda indignación entre los cristianos.

Para Sajan K George, presidente del Global Council of Indian Christians (GCIC), «el lenguaje utilizado por el ministro, que tiene fama de santón asceta entre sus correligionarios, es degradante, indiscreto, litigioso y despreciativo. Si bien Orissa es el primer Estado en haber aprobado el Freedom of Religion Act en 1967 (la ley que castiga las conversiones forzadas, ndr), jamás se comprobó un sólo caso (de conversión forzada al cristianismo)».

En declaraciones a la prensa, el ministro-santón dijo que las conversiones religiosas (al cristianismo) son comparables con «la violencia física contra una joven» y deben ser perseguidas como un «crimen y un acto inhumano».

«Imagínense –manifestó– que alguno ayude a una muchacha en un colegio de medicina o ingeniería y la quiera agredir sexualmente. El caso sería tratado como un crimen, un acto inhumano. Del mismo modo, si alguno quisiera convertir o explotar sus creencias ofreciendo servicios y dinero, también eso debe ser considerado y tratado como un crimen: un crimen contra la naturaleza y contra la humanidad».

Sarangi rechazó las acusaciones que lo ven como cómplice en el homicidio del misionero australiano, realizado materialmente por el extremista hindú Dara Singh, miembro del Bajrand Dal, del cual en la época era el jefe local. «Las acusaciones según las cuales yo habría apoyado a Dara Singh –afirmó– son sólo el grito de un loco».

También habló de las vacas, el animal sagrado para el hinduismo, e invitó a «mirar a los animales con más simpatía y amor. Debemos hacerlas felices. Las vacas son sacrificadas ilegalmente de manera cruel e inhumana». «Debemos encontrar un remedio a todo esto», enfatizó.

Refiriéndose a los comentarios del santón, Sajan K George indicó que son una ofensa a los cristianos. «El tejido multi-étnico, religioso y pluralista de India está en riesgo. Las minorías son discriminadas, amenazadas, entre ellos aumenta el miedo y el ansia», concluyó.

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