FANTÁSTICA FÓRMULA EN INDONESIA

Tremenda genialidad: si alguien rompe la cuarentena, ¡lo encierran en una casa embrujada!

Una medida muy poco ortodoxa, pero muchos apuestan por su éxito y efectividad. La idea es intentar motivar a los más supersticiosos a través de lo sobrenatural y quienes incumplan con la cuarentena deberán permanecer confinados en estas casas abandonadas y 'embrujadas'

Tremenda genialidad: si alguien rompe la cuarentena, ¡lo encierran en una casa embrujada!

El aislamiento social es vital para ayudar a a combatir el coronavirus. Muchos países han decretado estado de alarma y sancionan con multas, advertencias y mucho más, a quienes se atrevan a saltar las normas.

Pero, Indonesia ha dado un paso más: aislarán en ‘casas embrujadas’ a todo aquel que sorprendan rompiendo la cuarentena.

El gobierno ha pedido a los municipios un listado con la localización de las viviendas abandonadas sobre las que pesa la sospecha de encantamiento.

En Sragen, una regencia de Java Central en Indonesia, se ha emitido un decreto para regular la afluencia de ciudadanos provenientes de Yakarta, la capital del país asiático, y de otras grandes ciudades, quienes tienen que someterse a un estricto aislamiento de al menos dos semanas a su llegada. De no obedecer estas recomendaciones, los infractores serán remitidos a las autoridades y obligados a pasar el resto de su cuarentena en una casa abandonada con reputación de estar ‘embrujada’.

«La idea es que, si hay una casa vacía o una casa embrujada en un pueblo, hay que aislar ahí a los infractores», declaró Kusdinar Untung Yuni Sukowati, jefa de la división administrativa de Sragen, en la isla de Java.

Los responsables locales fueron encargados de identificar viviendas abandonadas, que se consideran embrujadas, sacando partido de las arraigadas creencias en seres sobrenaturales que abundan en el folclore indonesio.

De momento han ‘experimentado’ el castigo con cinco reincidentes, encerrados en una de las casas que ha sido acondicionada con algunas camas, separadas (con los preceptivos metro y medio y dos metros que marca la seguridad) por cortinas azules, para preservar además la intimidad. Allí pasarán 14 días, para vivir en carne propia el castigo por incumplir la ley y servir de escarmiento a los vecinos que pretendan saltarse la cuarentena.

Los cinco primeros castigados no pueden salir de la casa, pero sí han hablado con algún periodista. Dicen que no está siendo una experiencia apasionante pero que, de momento, ningún fantasma se ha acercado a saludarles.

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Autor

Yéssica Salazar

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo. Con Máster en Gerencia y Tecnologías de la Información. Con infinito amor por el periodismo y los medios audiovisuales que me han permitido conocer nuevos senderos, diferentes y desconocidos.

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