"Iglesia, signo de esperanza para la Humanidad"

«El mundo necesita una Iglesia pobre y libre»

Benedicto XVI en Brescia, tras las huellas de Pablo VI, elogia la figura del Papa Montini

El Papa evocó hoy la figura de su predecesor Pablo VI y recordó su visión de una Comunidad eclesiástica que debe ser «pobre y libre» para conseguir «hablar a la humanidad contemporánea», durante la homilía de la misa celebrada en Brescia.

Benedicto XVI se desplazó a esta ciudad en el norte de Italia para rendir homenaje a la figura del papa Pablo VI en el aniversario de su muerte, en un viaje que le llevará también a la localidad cercana de Concesio (1897-1978), donde nació el Pontífice.

Así, recordó que «el encuentro y el diálogo de la Iglesia con la humanidad de nuestro tiempo eran asuntos de gran importancia para Pablo VI desde sus primeros años de sacerdocio».

Benedicto XVI se refirió también a la encíclica «Eclesiam Suam«, del 6 de agosto de 1964, en la que Pablo VI «se proponía explicar a todos la importancia de la Iglesia para la salvación de la humanidad y, al mismo tiempo, la exigencia de que entre la Comunidad eclesiástica y la sociedad se establezca una relación mutua de conocimiento y amor».

Citó además los conceptos de «responsabilidad, renovación y diálogo», que deberían inspirar las relaciones entre la Iglesia y el «mundo moderno».

Apuntó que «la cuestión de la Iglesia, su necesidad en el diseño de la salvación, y la relación con el mundo» siguen siendo hoy argumentos «totalmente centrales».

Joseph Ratzinger concluyó su homilía expresando su deseo de que «la Iglesia sea un signo luminoso de esperanza para la humanidad del tercer milenio».

Tras la misa, el ángelus

Terminada la Santa Misa celebrada en la Plaza Pablo VI, en la ciudad de Brescia, el Papa Benedicto XVI rezó el Ángelus dominical con todos los presentes, y en sus palabras introductorias recordó la devoción mariana de Juan Bautista Montini, Papa Pablo VI, quien siempre afirmó que la figura de María tenia la fuerza de ordenar las almas hacia Cristo.

«Deseo recordar la profunda devoción que el Siervo de Dios Juan Bautista Montini nutrió por la Virgen María. Él celebró su Primera Misa en el Santuario de Santa María de las Gracias, corazón mariano de vuestra ciudad, no muy lejano de esta plaza. Fue así que puso su sacerdocio bajo la maternal protección de la Madre de Jesús, y este vínculo lo acompañó durante toda su vida», dijo el Papa.

Continuando sobre la figura del Papa Montini destacó como «al paso que sus responsabilidades eclesiales aumentaban, iba en él madurando una visión cada vez más amplia y orgánica de la relación entre la Beata Virgen María y el misterio de la Iglesia. … proclamó María Santísima ‘Madre de la Iglesia’, resaltando, con viva sensibilidad ecuménica, que la devoción a María es medio esencialmente ordenado a orientar las almas hacia Cristo y así hacerlas llegar al Padre en el amor del Espíritu Santo».

Seguidamente Benedicto XVI oró con palabras del Siervo de Dios: «Oh Virgen María, Madre de la Iglesia, a Ti encomendamos esta Iglesia de Brescia y toda la población de esta región. Recuerda a todos tus hijos; haz valer ante Dios sus oraciones; conserva firme su fe; fortifica su esperanza; aumenta la caridad. Oh clemente, oh pía, oh dulce Virgen María». El Papa rezó el Ángelus y prosiguió con su visita pastoral.

 

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