"La sentencia de Estrasburgo está fuera de la realidad"

«Ningún católico pediría la retirada de símbolos religiosos en un país islamista»

El cardenal Grocholewski prefiere, no obstante, "no generar conflictos"

El cristiano debe contribuir al bien de la nación y no a la destrucción o a la generación de conflicto

Creció en un país comunista donde, según recuerda, «el Estado imponía una ética». El cardenal polaco Zenon Grocholewski, fue investido ayer Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica, donde defendió los símbolos religiosos, las raíces cristianas de Europa y la aportación de los cristianos a la ciencia, la política y la sociedad. Ahora defiende la libertad religiosa y asegura que ningún Estado que se considere democrático está por encima del derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos. Lo entrevista Luz Derqui en ABC.

-Se está limitando la religión al ámbito privado. ¿Cree que las escuelas deben ser laicas y que sea la familia la que eduque en principios morales?

-La religión se debe impartir en la escuela porque se proporciona una formación integral a los alumnos, y la persona no es una en la escuela y otra diferente en la familia o en la calle. Creo que la religión no sólo contribuye a la formación de la gente, también al bien del ciudadano y de la nación.

-¿Qué opina de la iniciativa de retirar los crucifijos y símbolos religiosos de las escuelas?

-En la realidad europea es una cosa natural que existan símbolos religiosos en las escuelas porque expresan lo que es nuestra cultura; las raíces cristianas de Europa no solamente son reconocidas por los cristianos, sino también por otras culturas y religiones. Así lo han entendido filósofos marxistas y ateos e incluso actualmente el presidente galo Sarkozy, quien ha llegado a destacar que Francia había sido injusta en su relación con la religión cristiana. Esto es muy significativo. Respecto a la sentencia de Estrasburgo de quitar los crucifijos en las escuelas, ha habido protestas que proceden del ámbito no católico. Esta sentencia significa no entender la libertad religiosa y está fuera de la realidad. Creo que nunca un católico, en ningún país budista o islamista, pediría que se quitaran los símbolos religiosos porque se sintiera ofendido.

-Hace un año respaldó la objeción de los padres en la asignatura Educación para la Ciudadanía. ¿Sigue pensando que es una posición necesaria?

-Se tiene que partir del derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus valores, lo que está recogido en diversas declaraciones internacionales y en alguna constituciones como la de Alemania. Si un Estado quiere ser democrático, tiene que respetar este derecho de las familias. Estoy de acuerdo en que tiene que haber una educación para el ciudadano, pero ésta no puede contradecir los valores morales de las familias.

-¿Por qué la Iglesia se opone a esta materia?

-Yo crecí en una nación comunista y el estado comunista quería imponer una ética y los padres tenían que combatirlo desde la educación en casa; por eso, estamos contentos de que esta ideología haya quedado superada. Creo que es importante respetar la libertad y los derechos de cada ciudadano. No le corresponde al estado imponer nada y no se respeta al Estado que impone su ética.

-¿Qué ha supuesto para usted que se le haya otorgado la distinción de Doctor Honoris causa?

-Significa sobre todo que la Universidad Católica reconoce los valores de la Iglesia. Pero también no deja de ser un desafío para la misma Universidad, que debe ser coherente al dar un título Honoris Causa con el que sin duda adquiere un compromiso serio de impartir una educación observando los valores cristianos.

-¿Cuál es el papel de los cristianos en la sociedad actual?

-Sobre todo, deben ser ellos mismos y no tener miedo a mostrarse como cristianos y defender sus creencias. Sus valores deben estar presentes en todas las realidades: en el campo de la ciencia, la política, la sociedad… El cristiano debe contribuir al bien de la nación y no a la destrucción o a la generación de conflicto.Recientemente el Gobierno de Taiwán, donde sólo el 1% de su población es católica, me agradeció lo que la Iglesia había hecho por el país.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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