La fraternidad no se puede establecer mediante una ideología
«No puede haber violencia en el nombre de Dios». Benedicto XVI ha condenado este mediodía con dureza la violencia contra los cristianos, que esta semana se ha cobrado la vida de ocho cristianos coptos en Egipto, así como los crecientes brotes de intolerancia contra los inmigrantes en Italia. Durante su habitual rezo del Ángelus desde la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa dijo que «el inmigrante es un ser humano, diferente por cultura y tradición, pero, de todos modos, digno de respeto. La violencia no debe ser nunca para ninguno el modo de resolver las dificultades».
«El problema es más que nada humano. Invito a mirar el rostro del otro y a descubrir que hay un alma, una historia, una vida y una persona y a la que Dios ama como me ama a mí», añadió.
De este modo, Benedicto XVI se refirió a la violencia desatada el pasado viernes en Rosarno contra los inmigrantes, llegados a la zona como jornaleros del campo y que se manifestaron en las calles de la localidad por una agresión de la que dos de ellos fueron objeto el jueves.
El Pontífice quiso además hacer unas consideraciones «parecidas» en lo que respecta al hombre en su diversidad religiosa, aprovechando la tragedia del asesinato de ocho cristianos coptos en el sur de Egipto a la salida de un servicio religioso en la noche del pasado 6 de enero.
«La violencia hacia los cristianos en algunos países ha suscitado la indignación de muchos también porque se ha manifestado en las zonas más sagradas de la tradición cristiana«, indicó Benedicto XVI.
«Es necesario que las instituciones, sean políticas o religiosas, no hagan de menos a sus responsabilidades. No puede haber violencia en el nombre de Dios ni se puede pensar en honrarlo ofendiendo la dignidad y la libertad de los semejantes», apuntó.
En el día de celebración del Bautismo del Señor, Benedicto XVI afirmó que «la fraternidad no se puede establecer mediante una ideología, mucho menos por decreto de un poder constituido cualquiera».
Con anterioridad, el Papa bautizó en la Capilla Sixtina del Vaticano a catorce niños de distintas nacionalidades en un acto que supone la última celebración de la Navidad y con el que se conmemora el día del Bautismo del Señor.
El Pontífice, como ya hiciera los dos últimos años, volvió a oficiar la misa en el antiguo altar pegado a una de las paredes laterales de la capilla, lo que, según el Vaticano, se hace para no tapar los frescos del «Juicio Final» de Miguel Ángel Buonarotti.
(RD/Efe)


