Un total de 22 millones de niños refugiados no tienen educación garantizada

Un total de 22 millones de niños refugiados y desplazados siguen sin tener garantizado el acceso a la educación, según han indicado la subdirectora del Servicio Jesuita a Refugiados Latinoamérida y Caribe, Merlys Mosquera, y el delegado de Entreculturas Aragón, Francisco Mallén, durante la presentación del informe ‘Educación en tiempo de espera’.

Así, el estudio pone de manifiesto la vulneración del derecho a la educación de millones de personas refugiadas y desplazadas, a pesar del reconocimiento internacional de este derecho. El informe se centra en Colombia y Sur de Sudán, los dos países con el mayor número de población desplazada en el mundo.

En una rueda de prensa este lunes en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza, Merlys Mosquera ha explicado que la mayoría de los refugiados pertenecen a Africa y Asia. Sin embargo, el sistema de refugiados por el que se rige Naciones Unidas, «no encuadra a personas que huyen de una amenaza generalizada» y a aquellos que «se refugian dentro de su propio país, sin salir de sus fronteras».

Esto se debe a que «la Convención y Protocolo de Ginebra –por el que se rige el sistema de protección a los refugiados– se elaboró después de la II Guerra Mundial, cuando se realizó una definición centrada en aquellas personas forzadas a desplazarse fuera del país por conflictos armados».

Sin embargo, este problema no incumbe solamente a los países en conflicto. «Los países como España deben estar atentos a que sus proyectos económicos no generen mayor desigualdad en países no desarrollados», ha apuntado.

Asimismo, como ejemplo, ha señalado la situación que vive Colombia, ya que «el Gobierno está más centrado en el desarrollo económico, así en la zona del sur y del norte ha iniciado proyectos mineros y de agrocombustible que han obligado a muchas familias a dejar sus hogares sin ningún tipo de seguridad».

Por otra parte, el caso colombiano también se ve afectado «por el narcotráfico y los grupos guerrilleros». Así, esta situación se extiende a las zonas fronterizas que son «zonas de alta vulnerabilidad por escasez de servicios».

EDUCACION

Uno de los puntos más importante en el trabajo de las ONG que han realizado el informe –Entreculturas y Servicio Jesuita a Refugiados– es la educación a personas que se han visto en situación de refugio o desplazamiento.

«Tener que salir del país representa una ruptura violenta con el propio entorno», lo que afecta sobre todo a «aquellos sectores sociales más vulnerables, como los niños, en los que genera angustia, vacío y, en ocasiones, se ven obligados a asumir el rol de adultos».

Así, ha explicado la subdirectora del Servicio Jesuita a Refugiados-Latinoamérica y Caribe, que «muchas veces la continuidad del aprendizaje de los niños se puede ver interrumpida». «En Haití hay 1.200.000 personas desplazadas, en un país donde además hay un fuerte problema de educación, ya que más del 80 por ciento de las escuelas son privadas», ha señalado.

«Hemos descubierto casos en países como Ecuador donde se ha hecho un comercio humano con adolescentes y jóvenes haitianos ofreciéndoles becas con oportunidades educativas. Les pedían dinero para las becas, los llevaban a Ecuador y, una vez allí, no tenían acceso a los estudios, por lo que les hacían empezar a trabajar y vivir en condiciones infrahumanas», ha asegurado Merlys Mosquera.

En lo referente a España, ha subrayado la «tradición de cooperación» existente en el país. Pero, a pesar de esto, ha explicado que «no sólo se debe tratar de dinero, también de políticas para refugiados».

Además, Mosquera se ha referido a la situación económica de España y ha señalado que «si antes de la crisis se ha apostado por intentar ayudar e investir en estos países hay que seguir haciéndolo».

‘EDUCACION EN TIEMPO DE ESPERA’

Además, el informe presentado por las ONG también pretende sensibilizar a la población sobre la situación que viven los refugiados y trata las experiencias que Entreculturas y el Servicios Jesuita a Refugiados han tenido trabajando en terreno.

La ONG de desarrollo Entreculturas lleva 10 años trabajando en España sensibilizando a la sociedad a través de la educación, trabajan con empresas y administraciones públicas para financiación de proyectos y la formación del voluntariado.

Por su parte, Servicio Jesuita Refugiados, una de las entidades que trabaja con Entreculturas, tiene como finalidad «acompañar, servir y defiender» a las personas que han tenido que dejar su hogar por motivo de conflictos bélicos o otro tipo de situaciones.

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