Millones de persnas ayunan y rezan por la paz en Siria

«Dios no lo quiere»

Decenas de miles de personas, creyentes o no, acompañan a Francisco en la plaza de San Pedro

"Dios no lo quiere"
Miles de fieles, ya en San Pedro

La paz es un bien que supera cualquier barrera, porque es un bien de toda la humanidad

(J. B./Agencias).- Decenas de miles de personas abarrotan la plaza de San Pedro en un bellísimo atardecer, en el que arranca la vigilia de oración por la paz en Siria. Un acto, que se celebra al alimón en distintos rincones del mundo y que supone el colofón a toda una jornada en la que millones de hombres y mujeres de todo el mundo han ayunado y orado para tratar de impedir, desde la fuerza de su fe, la guerra. Cualquier guerra. Porque «Dios no lo quiere». Y porque si la fe mueve montañas, tal vez también pueda frenar la intervención militar.

Millones de personas participan hoy en la jornada mundial de «oración y ayuno» por la paz «en Siria, Medio Oriente y el mundo entero» convocada por el papa Francisco, que incluye una gran velada en la plaza de San Pedro de Roma con la presencia del sumo pontífice. Una velada que arranca con la oración, y en la que participan fieles católicos, pero también de otras confesiones cristianas y de otras religiones, así como no creyentes. Todos unidos para frenar la violencia en Siria y en todo el mundo.

«La paz es un bien que supera cualquier barrera, porque es un bien de toda la humanidad», tuiteó el Papa, que pidió también la participación de cristianos no católicos, fieles de otras religiones y no creyentes.

Francisco, que envió una carta a la cumbre del G20 en San Petersburgo, se opone a la intervención militar en Siria prevista por Estados Unidos y Francia, ya que considera que empeorará la masacre, aumentará el odio y no podrá ser limitada.

Dividida en diversos momentos litúrgicos, la jornada arrancará con un rosario, seguirá con una meditación del Papa y continuará con la Adoración del Santísimo, cantos, lecturas bíblicas y oraciones por la paz. Entre ellas, unas escritas por Juan Pablo II y Juan XXIII, que serán canonizados por el papa argentino el año que viene en una ceremonia conjunta.

«Un grito se eleva con fuerza… es el grito de la paz, nunca más la guerra», exclamó el domingo anterior el obispo de Roma, retomando la célebre frase pronunciada por Pablo VI ante la ONU en 1964, en plena guerra de Vietnam.

Según Federico Lombardi, vocero del Vaticano, la vigilia tendrá lugar en la plaza de San Pedro como parte de una ceremonia muy sobria que contará con la presencia de miles de fieles y las palabras del Santo Padre, para quien «la verdadera paz nace del corazón del hombre».

Casi la totalidad de los distintos ámbitos italianos ya expresó su adhesión, entre ellos los sindicatos y los representantes de las comunidades judías e islámicas.

Desde Buenos Aires a Bombay, pasando por cualquier lugar en que la Iglesia esté presente, sus responsables transmitieron este mensaje en sermones o redes sociales.

«Escuchamos esta voz procedente del mundo entero y nos emocionamos por esta cadena de solidaridad iniciada por el papa», comentó por teléfono a la cadena de televisión Sky TG24 el nuncio apostólico en Damasco, monseñor Mario Zenari.

El llamamiento tuvo especial repercusión en Oriente Medio, donde a los patriarcas, a menudo rivales entre sí, les une ahora la preocupación por las consecuencias que podría tener la propagación de la guerra y el ascenso islamista.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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