(José M. Vidal).- Día lluvioso en Roma, pero en la plaza de San Pedro sigue abarrotada. Hay expectación por ver a Francisco después de su «ligera indisposición» del viernes. A las 12 en punto, el Papa aparece en la ventana. Sonriente, como siempre, saluda entre vivas. Y, en la catequesis denuncia, una vez más, a los que acumulan riquezas, porque «en ellas no hay lugar para la fe», y pide a la comunidad internacional que promueva «inicitivas de dialogo y concordia en Ucrania».
Algunas frases de la catequesis
«Buen dia»
«Encontramos la Divina providencia…el amor materno lleno de ternura»
«Que bello es esto. Dios no se olvida de nosotros, de cada uno de nosotros, con nombre y apellidos»
«Pienso en tantas personas que viven en condiciones precarias o incluso en la miseria»
«No se puede servir a dos señres: Dios y el dinero»
«Mientras algunos intenten acumular, nunca habrá justicia»
«Un corazón ocupado por el ansia de poseer es un corazón vacío de Dios»
«La definitiva seguridad es sólo Dios»
«En un corazón ocupado por la riqueza no hay lugar para la fe»
«Compartir las riquezas y ponerlas al servicio de la solidaridad y del desarrollo»
«La Provindencia de Dios pas a través de nuestro compartir con los demas»
«Si metemos las riquezas al servicio de los demas, la providencia de Dios se muestra visible»
«El que acumula para sí no podrá llevar las riquezas con él. El sudario no tiene bolsillos»
«La via para la paz es la fraternidad y el compartir»
«Vivir con un estilo sencillo y sobrio, con la mirada puesta en las necesidades de los hermanos mas pobres»
Saludos después del angelus
Os pideo rezar por Ucrania que está viviendo una situacion delicada.
Pido a la comunidad internacional que sostenga toda iniciaitva en favor del dialogo y de la concordia
Un cordial saludo a todos los peregrinos
Saluda los fieles españoles procedentes de Valladolid e Ibiza.
Saluda a los jóvenes que acaban de confirmarse. avanti
Recuerda que comienza la Cuaresma, «camino de conversión hacia la Pascua»
«La Humanidad necesita justicia, reconciliación y paz y sólo las podrá tenerlas retornando al corazon de Dios que es su fuente»
«Todos necesitamos el perdon de Dios. Entremos en la Cuaresma en espíritu de adoración a Cristo y de solidaridad fraterna con los afectados por las injusticias y la violencia»
Texto completo de la catequesis del Papa
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Al centro de la Liturgia de este domingo encontramos una de las verdades más confortantes: la divina Providencia. El profeta Isaías la presenta con la imagen del amor materno lleno de ternura: «¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!» (49,15). Esta invitación a la confianza en Dios encuentra un paralelo en la página del Evangelio de Mateo: «Miren los pájaros del cielo -dice Jesús- ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta…. Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.» (Mt 6,26.28-29).
Pensando en tantas personas que viven en condiciones de precariedad, o incluso en la miseria que ofende su dignidad, estas palabras de Jesús podrían parecer abstractas, si no ilusorias. ¡Pero en realidad son más que nunca actuales! Nos recuerdan que no se puede servir a dos patrones: Dios y la riqueza. Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. Si en cambio, confiando en la providencia de Dios, buscamos juntos su Reino, entonces a nadie faltará lo necesario para vivir dignamente.
Un corazón ocupado por la furia de poseer es un corazón vacío de Dios. Por eso Jesús ha advertido varias veces a los ricos, porque en ellos es fuerte el riesgo de colocar la propia seguridad en los bienes de este mundo. En un corazón poseído por las riquezas, no hay más espacio para la fe. Si en cambio se deja a Dios el lugar que le espera, o sea el primer lugar, entonces su amor conduce a compartir también las riquezas, a ponerlas al servicio de proyectos de solidaridad y de desarrollo, como demuestran tantos ejemplos, también recientes, en la historia de la Iglesia.
El camino que Jesús indica puede parecer poco realista con respecto a la mentalidad común y a los problemas de la crisis económica; pero, si pensamos bien, nos conduce a la escala justa de valores. Él dice: «¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?» (Mt 6,25). Para hacer que a nadie le falte el pan, el agua, el vestido, la casa, el trabajo, la salud, es necesario que todos nos reconozcamos hijos del Padre que está en el cielo y por lo tanto hermanos entre nosotros, y nos comportemos consecuentemente. Lo recordé en el Mensaje para la Paz del 1 de enero de este año: el camino para la paz es la fraternidad.
A la luz de la Palabra de Dios de este domingo, invoquemos a la Virgen María como Madre de la divina Providencia. A ella confiamos nuestra existencia, el camino de la Iglesia y de la humanidad. En particular, invoquemos su intercesión para que todos nos esforcemos en vivir con un estilo simple y sobrio, con la mirada atenta a las necesidades de los hermanos más necesitados.
Nuevo apremiante llamamiento del Papa Francisco por la paz en Ucrania:
«Queridos hermanos y hermanas:
Les pido que sigan rezando por Ucrania, que está viviendo una situación delicada. Mientras anhelo que todas las partes del país se esmeren por superar las incomprensiones y para construir juntos el futuro de la Nación y alcanzar una solución pacífica, dirijo un apremiante llamamiento a la comunidad internacional, para que sostenga toda iniciativa en favor del diálogo y de la concordia».






