El Secretario de Estado vaticano en Davos

Parolin: «El Papa es reconocido como un líder mundial»

"Si hay libertad religiosa también están protegidos y promovidos otros derechos humanos"

Parolin: "El Papa es reconocido como un líder mundial"
Parolin, en Davos

Tenemos que trabajar juntos y Europa, por desgracia, todavía no encontró la manera de desarrollar una política común en materia de migración

(Aica).- El Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin habló, este jueves 19 de enero, en el 47º Foro Económico Mundial que se celebra en Davos, Suiza. El cardenal se refirió, en particular, a los objetivos de la actividad diplomática de la Santa Sede en el mundo, de la crisis de la Unión Europea, la migración, el desarme, entre otros temas.

El cardenal Parolin señaló en primer lugar que la actividad diplomática de la Santa Sede aumentó mucho, en primer lugar, dijo, «por la personalidad del papa Francisco: esto es claro! Él asumió un gran papel como líder, conduciendo los desafíos globales de hoy».

Asimismo destacó el Secretario de Estado que Francisco «es reconocido como un líder mundial» y explicó que «cuando recibimos en el Vaticano, a las delegaciones de diferentes estados o diferentes organizaciones, normalmente todos reconocen este papel del Papa» y dijo que «esto fue muy claro, por ejemplo, en la Conferencia de París sobre el Cambio Climático».

El purpurado contó que después de su elección como Secretario de Estado, el Santo Padre le dio tres objetivos de la diplomacia del Vaticano. La primera: la lucha contra la pobreza; segundo: construir puentes, por medio del diálogo y el tercer objetivo es lograr la paz mundial.

Si hay libertad religiosa están protegidos los otros derechos humanos

El cardenal Pietro Parolin se refirió seguidamente a la libertad religiosa y señaló que «uno de los principales objetivos de la Santa Sede es proteger, defender y promover la libertad religiosa, uno de los primeros derechos humanos» y añadió: «Si hay libertad religiosa también están protegidos y promovidos otros derechos humanos».

Seguidamente señaló que «no sólo estamos trabajando por la libertad de la Iglesia o de la libertad de sólo los católicos: cuando hablamos de libertad religiosa estamos haciendo algo para todos, es de interés de todos los creyentes, pertenecientes a diferentes religiones y es el corazón de la acción de la Santa Sede» y añadió que le gustaría subrayar que «no se trata de defender y promover los derechos de los creyentes, yo diría, que es defender y proteger a la persona humana, la defensa de los derechos de la persona. Me gustaría hacer hincapié sobre todo que hay una dimensión que no puede pasarse por alto u olvidarse si queremos salvar a la humanidad de hoy que es la dimensión trascendente de la persona. La persona no puede reducirse solamente a una dimensión material: si no mantenemos esta dimensión trascendente, el futuro de la humanidad es realmente muy oscuro», expresó.

En otro punto de su discurso el Secretario de Estado se refirió a la crisis europea y a la concepción puramente economicista y material que cobró la sociedad y en este punto hizo hincapié en la importancia de la religión.

«La religión no puede ser relegada a una dimensión privada o vinculada a los sentimientos de la gente, dijo el cardenal Parolin y añadió: «La religión tiene algo que decir en la escena pública. Ciertamente, en diálogo con otras religiones, ya que no pretendemos ningún supuesto privilegio para la Iglesia Católica. Vivimos en una sociedad plural, que se caracteriza por muchas religiones, y es importante que las autoridades reconozcan la función pública que la religión puede dar a la vida. En este sentido también podemos decir una palabra sobre el terrorismo, especialmente el terrorismo que puede ser una expresión de creencias religiosas: creemos que es una clara manipulación de la religión. El Santo Padre dijo muchas veces que la fe en Dios no puede reducirse a estos terribles actos contra las personas y contra la humanidad».

El tema de la inmigración también estuvo presente en las palabras del cardenal Parolin al que definió como «el gran reto de hoy, no es cómo hacer que las diferencias no provoquen un enfrentamiento sino una que las diferencias sean una fuente de enriquecimiento mutuo».

«Existe el temor de perder la propia identidad, pero el cierre y la no aceptación del otro son las actitudes que nos empobrecen y hacen que no haya progreso. Tenemos que trabajar juntos y Europa, por desgracia, todavía no encontró la manera de desarrollar una política común en materia de migración».

Por último el Secretario de Estado Vaticano convocó a la paz y puso en duda la moralidad del concepto de disuasión nuclear. «La paz es el fruto de la justicia, dijo, y aclaró: «Una vez más hay que decir que una paz construida sobre el miedo no es la paz».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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